Síndrome de Jerusalén

Jerusalén tiene una carga simbólica, religiosa y espiritual muy fuerte. Muchas de las personas que la visitan van ahí en busca de experiencias sobrenaturales, que pueden ser espirituales o religiosas. En ese ambiente, cargado de historia, se sienten atraídos por la atmósfera que se crea, sobre todo pasada la medianoche.

El primero en identificar clínicamente el Síndrome de Jerusalén fue el psiquiatra Yair Bar-El en Israel. Después de examinar a más de 400 turistas que habían sido declarados dementes, en su mayoría judíos y cristianos, el doctor encontró algunas características comunes y así fue como pudo identificar los síntomas que caracterizan el síndrome.

La psiquiatría define a este síndrome como un trastorno disociativo histérico. Y para que ocurra “normalmente las personas tienen algún tipo de condición mental preexistente” antes de llegar a Jerusalén, que es donde comúnmente se revela el trastorno, dice el doctor Pesach Lichtenberg, profesor de psiquiatría de la Universidad Hebrea.

Jerusalén tiene una carga simbólica, religiosa y espiritual muy fuerte. Muchas de las personas que la visitan van ahí en busca de experiencias sobrenaturales, que pueden ser espirituales o religiosas. En ese ambiente, cargado de historia, se sienten atraídos por la atmósfera que se crea, sobre todo pasada la medianoche.

Una característica del síndrome es que quien lo padece “piensa que que va a haber una redención inminente y que va a pasar en Jerusalén, o quizás en el caso de un turista en el desierto de Negev, o cualquier lugar cercano a esta zona por la que Jesús deambuló”, según Lichtenberg.

Y también, es otra característica, que “la persona cree que va a jugar un rol importante en esta segunda venida de Jesús, o bien para notificárselo al mundo o siendo la mano derecha de Jesús, o algo por el estilo”, añade el psiquiatra que es fundador y director de un centro de tratamiento de la psicosis donde ahora hay varios residentes que se creen mesías.

Estos turistas “quizás vienen a Jerusalén atraídos por la sensación de que tienen una especie de misión que cumplir, quizás abren la Biblia y leen un verso y sienten que alguien los está llamando”, explica el profesor Lichtenberg.

La confesión religiosa influye en el tipo de los personajes que se imitan. Los judíos lo hacen con los que están presentes en el Antiguo Testamento y los cristianos en el Nuevo Testamento. En el primer caso suelen imitar a Moisés, los profetas o el rey David y en el segundo a Jesús de Nazaret y a Juan el Bautista. Los hombres tienden a emular personajes masculinos y las mujeres a femeninos.

Los turistas que padecen el síndrome empiezan a sentir ansiedad sin ninguna razón aparente. Y tienden a alejarse de las personas con las que viajan y aislarse. Después ocurre que comienzan a realizar actos de purificación en baños, y cambian de ropa, se cubren con túnicas o sábanas, a fin de parecerse a los personajes bíblicos.

Los enfermos adoptan otra personalidad que, posteriormente, no serán capaces de recordar. Suelen empezar la explicación de los que les pasó con “de pronto, algo ocurrió”. Lo común es que pasados unos días las personas afectadas vuelvan a la realidad. No logran explicar lo que sucedió y se arrepienten de sus comportamientos extravagantes.

Al año en Israel se estima que son 100 los turistas afectados por el Síndrome de Jerusalén. El profesor Lichtenberg asegura que normalmente estas personas vienen de un contexto donde lo religioso es importante y despierta interés y estas personas pueden pertenecer a la denominación judía o cristiana.

Y añade que “incluso la gente que no tiene un pasado religioso puede a veces verse sobrecogida por una sensación de espiritualidad o de trascendencia, que se puede cristalizar en una creencia que puede parecer muy religiosa”.

Entiendo que según la psiquiatría el Síndrome de Jerusalén solo aplica para los turistas que vistan Israel, en particular la Ciudad Santa. En la actualidad, en distintas partes del mundo, hay políticos que se asumen como Mesías, como enviados por Dios o la historia a cumplir una misión que se les ha dado.

Algunos de ellos suelen decir que ya no se pertenecen sino que ahora solo pertenecen al pueblo. Son parte de el y a él se entregan. Ellos se sienten llamados a transformar la realidad.  En el mundo, en el país que recibieron, todo está mal. Ha llegado el momento de la regeneración o la salvación y ellos son los que la van a realizar.

Encuentro rasgos comunes entre estos personajes de la política con las características como las aquí señaladas, que los hay de izquierda y de derecha, y los que sufren Síndrome de Jerusalén.¿Son lo mismo? ¿Es otro síndrome?

@RubenAguilar

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