La patria de los vascos

La novela se adentra en las dos caras de la sociedad vasca durante los años de la guerra declarada por ETA a partir de la historia de dos familias. El autor ofrece un retrato profundo, complejo y radicalmente humano de la sociedad vasca y lo hace como si él mismo hubiera vivido lo que cuenta de primera mano.

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) en Patria (Tusquets, 2017) presenta la historia de dos familias vascas en medio de la guerra declarada por ETA en el País Vasco.

La historia se desarrolla a lo largo de cuarenta años, del tiempo de la muerte de Franco al cese final de la actividad armada de los etarras en octubre de 2011.

Las dos familias, que siempre han sido amigas, viven en un pequeño pueblo de Guipúzcoa, que no tiene nombre, arraigados a costumbres y tradiciones.

Todos se sienten orgullosos de ser vascos y hablar el euzkera. En el pueblo no existe una barrera tajante entre los espacios de la vida privada y pública.

Sus habitantes se encuentran en la plaza, en iglesia, en la taberna, en la tienda, en la carnicería y también en el club de ciclismo y en las fiestas religiosas y civiles.

El pueblo es una extensión de la casa y la casa del pueblo. Siempre todo se sabe. Son parte de una comunidad donde la vida privada no existe.

Las cabezas de estas dos familias son Joxian y el Txato, que son pareja de Miren y Bittori que se tratan como hermanas. Las dos de jóvenes pensaron hacerse monjas. Siempre se cuentan todo.

De pronto esa relación empieza a quebrarse y las familias se distancian. Las actividades de ETA en el pueblo son el origen de la ruptura.

Txato, que es un empresario del transporte, empieza a ser extorsionado por los etarras. En el pueblo aparecen pintas que lo acusan de explotador.

La gente del pueblo, también Joxian y Miren, les hacen el vacío. En la comunidad unos simpatizan con ETA, pero otros solo le tienen miedo.

Txato, que se guarda para sí las amenazas, un día aparece asesinado por la banda terrorista. Bittori tiene que salir del pueblo, sus hijos ya lo habían hecho antes.

Ella en adelante va a vivir en la búsqueda de la respuesta de por qué mataron a su marido y también frente a la demanda de que le pidan perdón.

En torno a estos cuatro personajes hay otros muchos más. En particular los hijos de las dos familias que se crearon juntos y compartieron muchas cosas en su niñez.

Los hijos de Txato y Bittori: Xabier trabaja como médico en San Sebastián y Nerea, que cuando el asesinato estudia en Zaragoza, ya graduada labora en la oficina de gobierno en San Sebastián.

Y los hijos de Joxian, obrero metalúrgico, y Miren: Joxe Mari, que se incorpora a ETA; Arantxa, que queda incapacitada y está al cuidado de sus padres, y Gorka escritor y locutor de radio que vive en Bilbao.

Pasa el tiempo y Bittori empieza a visitar la tumba de Txato. Con él tiene grandes pláticas. Al principio, en el pueblo, la rechazan y ven con desconfianza, pero ella se mantiene en su posición y vuelve a su casa.

Miren, a veces también Joxian, visitan a Joxe Mari en la cárcel. Ha sido detenido por las autoridades por su participación en actos terroristas.

La novela es un gran coro polifónico donde cada personaje tiene voz propia. A partir de la historia de cada uno de ellos se teje la historia total.

Los personajes hablan para sí y consigo mismos. Se preguntan del porqué de las cosas, del sentido de sus vidas, del dolor y de la pérdida.

La novela se adentra en las dos caras de la sociedad vasca durante los años de la guerra declarada por ETA a partir de la historia de estas dos familias.

Aramburu ofrece un retrato profundo, complejo y radicalmente humano de la sociedad vasca y lo hace como si él mismo hubiera vivido lo que cuenta de primera mano.

En esa historia están presentes las víctimas y los verdugos. Son seres humanos que viven el mundo que los rodea. Son hijos de su propia realidad y circunstancias.

Verdugos y víctimas participan de una misma humanidad. Se esgrimen, sin juzgar, las razones de las partes. Las convicciones profundas de unos y otros.

Aramburu construye con gran solidez la historia a partir del cruce permanente de las distintas perspectivas en un ir y venir entre el pasado y el presente.

Entre la memoria del ayer y lo que ahora se piensa del hoy pero también del pasado. Los personajes siempre hablan en primera persona. Lo hacen de sí y de los demás.

La novela se divide en ciento veinticinco apartados entrecruzando las historias de los distintos personajes que le dé una extraordinaria agilidad e interés a un texto de más de 600 páginas.

Aramburu por esta obra en España ha ganado: Premio de la Crítica (2016), Premio Francisco Umbral como novela del año (2016) y Premio Nacional de Narrativa (2017). Hasta ahora la obra se ha traducido a más de diez idiomas.

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Patria

Fernando Aramburu

Tusquets Editores

México, 2017

pp. 646

 

 

@RubenAguilar

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