La mentira como eje de la comunicación presidencial

Hasta el 30 octubre pasado el presidente Trump había dicho 6,420 afirmaciones falsas en 649 días de gobierno, una media de 8.3 diarias, según The Washington Post. El 7 de septiembre de 2018 rompió su récord personal de mentiras para un día, en esa ocasión dijo 125.

El presidente Donald Trump ha establecido un nuevo modelo de comunicación presidencial o gubernamental, hoy seguida por otros mandatarios en el mundo, donde la mentira es el eje central que articula el discurso.

Hasta el 30 octubre pasado el presidente Trump había dicho 6,420 afirmaciones falsas en 649 días de gobierno, una media de 8.3 diarias, según The Washington Post. El 7 de septiembre de 2018 rompió su récord personal de mentiras para un día, en esa ocasión dijo 125.

El círculo más cercano a Trump también dice constantemente mentiras. El presidente y su equipo son consistentes cuándo se trata de mentir. Es una característica de la manera de hacer política y de comunicar de ese gobierno.

En Estados Unidos el presidente Richard Nixon se había caracterizado como el más mentiroso de los mandatarios de ese país. El actual presidente lo supera y con mucho. No hay espacio de comparación.

Trump lo supera con mucho y al mentir se siente cómodo y seguro porque sus seguidores “están listos para creerle”, dice The Washington Post.

El presidente exige a sus colaboradores lealtad y asumen, sin más, que al aceptar trabajar con él deben defender todas sus declaraciones aunque saben que son falsas.

La actitud de Trump contamina a los suyos y provoca que no solo él sino también su entorno desprecien la verdad. Eso ha generado problemas con la justicia a una buena parte de los funcionarios que, por lo mismo, han tenido que dejar el gobierno.

Las mentiras permanentes del presidente y también de otros funcionarios han hecho que la tradicional conferencia diaria de la Casa Blanca se haya suspendido. La actual portavoz, Sarah Huckabee, la ha espaciado a reuniones quincenales.

La reunión de todos los días, modelo de comunicación abierta para otros gobiernos, se había convertido en un espacio de cuestionamiento cotidiano a las mentiras del presidente. La solución fue, en los hechos, terminar con esta tradición democrática.

En el caso de México, el presidente López Obrador en sus conferencias mañaneras con frecuencia proporciona proporciona datos sin fuente, que es imposible corroborar, y no cumple con compromisos de información, pero también dice medias verdades e incluso miente.

Hoy día en el mundo la única manera de poner freno o por lo menos evidenciar la mentira, como eje de la comunicación presidencial, es que los medios de comunicación cuestionen, evidencien y en su caso denuncien al presidente.

@RubenAguilar

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