Los charlatanes y las redes sociales

Las tecnologías digitales dan hoy oportunidades inimaginables a los charlatanes.

La diferencia entre los charlatanes de ayer y los de ahora son “las tecnologías digitales que les dan inimaginables oportunidades. Son charlatanes digitales”, asegura Moisés Naim (El País, 30.13.18)

“Ahora los charlatanes digitales, añade Naim, operan a través de los famosos bots. Éstos son programas que diseminan a través de las redes sociales millones de mensajes automáticos dirigidos a usuarios que han sido seleccionados porque tienen ciertas características: una determinada edad, sexo, raza, localización, educación, religión, clase social, preferencias política, hábitos de consumo, etcétera”.

Y agrega que “como todos los buenos charlatanes, los administradores de los bots saben identificar a las personas propensas a creerles. Antes, los charlatanes usaban su intuición para identificar a sus víctimas, ahora usan algoritmos”.

Cuando las víctimas ya han sido identificadas “los creadores de los bots les envían mensajes que confirman y refuerzan sus creencias, temores, simpatías y repudios. Los charlatanes digitales saben como estimular ciertas conductas en quienes reciben sus mensajes (votar por un candidato y difamar a su rival, apoyar a ciertos grupos y atacar a otro, diseminar información falsa, unirse a un grupo, protestar, hacer donaciones, etcétera)”.

“Estas nuevas tecnologías digitales, dice Naim, tienen la propiedad de ser, al mismo tiempo, masivas e individuales. Quienes las usan pueden, simultáneamente, constatar a millones de personas y hacerle sentir a cada una de ellas que está interactuando de manera directa, personal y casi íntima con alguien con quien comparte formas de pensar. Esto fue exactamente lo que pasó en las elecciones estadounidenses que llevaron a Donald Trump a la Casa Blanca”.

En la versión de Naim la única firma de neutralizar el efecto del uso de los charlatanes de las redes sociales es la educación. “Necesitamos más educación ciudadana acerca de los usos y abusos de la tecnología digital y aceptar que la democracia requiere más esfuerzos que el ir a votar cada cierto tiempo. Hay que informarse mejor, tener la mente abierta a ideas que no nos son cómodas y desarrollar el sentido crítico que nos altera cuando nos manipulan. También hay que regular las redes sociales. Sobre todo, hay que recuperar la capacidad de diferenciar entre líderes decentes y charlatanes que nos mienten impunemente”.

 

@RubenAguilar

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