El discurso de los Nobel

La reseña de esta semana es una antología del discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura, de doce galardonados entre 1929 y 2010. Los doce textos son un ejemplo, una clase magistral, de cómo abordar el discurso.

Los premios Nobel de Literatura toman la palabra (Navona, 2013) es una antología del discurso de aceptación, al momento de recibir el Premio Novel de Literatura, de doce galardonados entre 1929 y 2010: Thomas Mann (1929), William Faulkner (1950), Ernest Hemingway (1954), Albert Camus (1957), John Steinbeck (1962), Pablo Neruda (1971), Gabriel García Márquez (1982), Wislawa Szymborska (1996), José Saramago (1998), J. M. Coetze (2003), Orhan Pamuk (2006) y Mario Vargas Llosa (2010).

En el grupo solo hay una mujer, la poeta polaca Wislawa Szymborska. Los premiados abordan de manera muy distinta el texto que pronunciaron el día que recibieron el premio, que es el único de los cinco que otorga la Academia Sueca que no se puede compartir. La producción literaria es un esfuerzo que exige el trabajo único y personal del creador. Las otras disciplinas premiadas son un trabajo de equipo.

Los doce textos son un ejemplo, una clase magistral, de cómo abordar el discurso. Los de Faulkner y Hemingway son los más pequeños de apenas tres y dos páginas. Hemingway no asistió al evento por problemas de salud y el texto fue leído por el embajador de Estados Unidos en Suecia. Los textos más largos son los de Pamuk y Vargas Llosa con 22 páginas en cada caso.

Algunos optan por narrar parte de su vida como Saramago, Pamuk y Vargas Llosa. Otros ofrecen un cuento como lo hace Coetze y otros más, como García Márquez, habla sobre una específica realidad política, para el caso América Latina. Todos reflexionan de manera profunda sobre el hecho de escribir y sobre lo que para ellos ha representado ese ejercicio. Son visiones de una gran densidad que vale la pena conocer.

Todos también, de una u otra manera, ofrecen su visión de cuál es el papel de la literatura, del escritor y del artista en la sociedad. Se preguntan y responden si la literatura puede o no transformar la realidad y hacer del mundo algo mejor. Para todos ellos escribir resulta fundamental y es lo que da sentido a sus vidas. Ninguno se entiende así mismo sin la tarea de escribir. Disciplina difícil, a veces angustiosa, pero también siempre placentera.

Todos coinciden en la necesidad del retiro, para poder escribir. La soledad y el silencio se requieren, para reflexionar e ir a lo más íntimo y profundo del ser humano. En mi lectura de estos discursos, grandes piezas de literatura, encuentro que todos tienen una visión esperanzadora del hombre y su futuro en el mundo. Son críticos y con su obra denuncian las carencias y las debilidades del hombre y la sociedad, pero también en su visión humanista piensan lo que dice Faulkner: “Creo que el hombre no sólo persistirá: prevalecerá”.

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El libro en la segunda y tercera de forros ofrece un párrafo de cada uno de los discursos. Los trascribo de manera literal:

Thomas Mann
“En efecto, jamás podría haberme figurado la fuerza estruendosa del honor que a ustedes corresponde conceder”.

William Faulkner
“La voz del poeta no debe ser un mero registro del nombre, puede ser uno de los sostenes, de los pilares que lo ayudan a persistir y a prevalecer”.

Ernest Hemingway
“Escribir es, en su máxima expresión, una vida solitaria”.

Albert Camus
“La verdad es misteriosa, huidiza, y siempre hay que tratar de conquistarla”.

John Steinbeck
“Sostengo que un escritor que no crea apasionadamente en la capacidad de perfeccionamiento del hombre no tiene dedicación a la literatura y carece de lugar en ella”.

Pablo Neruda
“Pero tuve siempre confianza en el hombre. No perdí jamás la esperanza. Por eso tal vez he llegado hasta aquí con mi poesía, y también con mi bandera”.

Gabriel García Márquez
“¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social?”.

Wislawa Szymborska
“Este es el motivo por el cual valoro esta breve frase. “No sé”. Es brece, pero vuela sobre poderosas alas”.

José Saramago
“El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir”.

J. M. Coetze
“Conviene estar preparados. Deberíamos estar preparados para la muerte, so pena de caer fulminados sin preaviso”.

Orhan Pamuk
“Escribo porque nunca he conseguido ser feliz. Escribo para ser feliz”.

Mario Vargas Llosa
“Aprendía a leer a los cinco años en la clase del hermano Justiniano. En el Colegio de La Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en mi vida”.

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Los premios Nobel de Literatura toman la palabra
Editorial Navona
Barcelona, 2013.
pp. 140.

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