La poligamia: El amor entre Sartre y Simone de Beauvoir

La poligamia: El amor entre Sartre y Simone de Beauvoir
Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

Se conocieron en París en 1929. Ella tenía 21 años y él 24.

Simone de Beauvoir fue una niña solitaria, apegada a su padre, quien le enseñó el amor por los libros y el conocimiento; fue una chica que siempre sintió que tenía un cerebro de hombre en el cuerpo de una mujer.

Jean Paul Sartre siempre vivió como un niño consentido y ególatra hasta que se dio cuenta que el mundo de los adultos estaba lleno de pura farsa. Por una especie de complejo de inferioridad, este hombre buscó refugio en las mujeres, el alcohol, las drogas y la filosofía.

Así, con esas almas, la solitaria y el ególatra se convirtieron en una de las parejas más polémicas del siglo XX. El filósofo español Manuel Cruz explica el porqué: este par mitificó “su relación como paradigma de libertad y modelo de ruptura con las formas de vida burguesas tradicionales. Se trataron de usted durante más de 50 años, nunca vivieron juntos, se negaron a contraer matrimonio y tener hijos, y es conocida la liberalidad con la que ambos aceptaban que el otro miembro de la pareja mantuviera relaciones con terceras personas.”

Sí, esta pareja de filósofos franceses practicó la poligamia, es decir, mantuvieron relaciones sexuales con varias parejas mientras estaban juntos.

A más de 50 años de la polémica que desató la relación amorosa entre Sartre y Simone de Beauvoir, el tema de la poligamia sigue siendo espinoso.

Actualmente, uno de los defensores de la poligamia es el psicólogo Christopher Ryan, quien asegura que los seres humanos estamos “bioprogramados” para la poligamia, “para recibir y responder a estímulos sexuales de múltiples parejas”.

Sí, evolucionamos, pero “seguimos siendo primates y el polideseo nos mueve”, dice Ryan.

“Los humanos parecen ser los más sexuales de los primates, con penes y testículos más grandes que cualquiera de los otros primates y con estos últimos fuera del cuerpo, donde temperaturas más frías ayudan a preservar el esperma para poder tener múltiples eyaculaciones. La capacidad multiorgásmica de las mujeres y la llamada vocalización copulatoria femenina también sugieren que estamos hechos para la poligamia”, sostiene el psicólogo estadounidense.

Además, Ryan justifica la poligamia al argumentar que dos de las especies primates más cercanas a los humanos confirman esta idea: “Las chimpancés hembras en ovulación copulan docenas de veces al día con todos los machos posibles. Los bonobos –chimpancés pigmeos-, famosamente promiscuos, disfrutan comúnmente de sexo grupal, el cual sirve para limar asperezas en el tejido social”.

Sin embargo, la sociedad actual –occidental, al menos- no funciona de esta manera. De este lado del mundo se practica la monogamia, #dicen,  aunque Ryan opine que “los recién casados serían inteligentes si recordaran que aunque hayan escogido ser vegetarianos, es totalmente natural desear una hamburguesa con queso y tocino ocasionalmente”.

Suena sencillo, pero no lo es tanto. Regreso a la relación Sartre-Simone de Beauvoir.

Sartre y Simone.

Simone mantenía relaciones con hombres y mujeres. Sartre sólo con mujeres, y los dos, por ser profesores de instituto, se involucraban con [email protected] Pero ahí no está el problema.

¿Cómo le hacían estos franceses para sostener este tipo de vida? Sartre, por su parte, mantenía a muchas mujeres y hasta distribuía de manera perfecta el tiempo que pasaba con cada una. Por supuesto, ninguna sabía de la existencia de las demás, sólo su “Castor” (así le decía de cariño a Simone, por la semejanza de su apellido, Beauvoir, con la palabra beaver, castor en inglés).

En realidad, Sartre tenía un código: “viajes, poligamia, transparencia”. En su obra Carnéts, el filósofo francés explica que le dijo a Simone que “existían dos tipos de sexualidad: el amor necesario y los amores contingentes. Y Castor aceptó”. Simone era su amor necesario, las demás – Michelle, Arlette, Evelyne y Wanda-, eran los contingentes.

No obstante el acuerdo que los dos tenían (el de poder tener relaciones con las parejas que quisieran), nada fue tan fácil.

En La ceremonia de los adioses, Simone de Beauvoir describe los últimos años con Sartre, ese hombre con los ojos casi muertos, con una adicción terrible al alcohol, a las drogas…y a las mujeres.

Aunque esta pareja fue el símbolo del “amor libre” y la liberación sexual en los años sesenta y setenta, Simone de Beauvoir sí se sintió traicionada por Sartre, y más cuando éste “adoptó” a Arlette y la convirtió en la heredera universal de sus derechos literarios.

Sí, somos primates, pero somos primates que no están exentos de sentirse heridos y conflictuados con y por una relación polígama, a diferencia de los chimpancés y bonobos. Tal vez por ello la monogamia es más cómoda.

Ryan explica que la sociedad y la cultura –terapeutas y sacerdotes incluidos- han reprimido “nuestra energía libidinal”.

“En el fondo, la monogamia es una manifestación del autoritarismo posesivo, más que el resultado de un romanticismo idealista que apela a las necesidades emocionales, monogámicas, de las mujeres que buscan entregar su dote sexual a un hombre único, capaz de proveer para sus hijos, y por eso dicen NO a otros, porque sólo así obtienen la seguridad y los bienes materiales de este hombre”, dice el psicólogo.

La explicación de Ryan suena materialista porque relaciona el nacimiento de la monogamia con el nacimiento de las sociedades agrícolas, es decir, el auge de la propiedad privada. “Mis tierras, mis hijos, mi mujer”. Aquí es cuando la mujer “fue relegada a un rol secundario, a una posesión más dentro de la acumulación de bienes”, explica Ryan.

Simone de Beauvoir le confesó a uno de sus amantes, al estadounidense Nelson Algren, que su relación con Jean Paul Sartre “más que amor era una amistad íntima”.

¿Se puede ser verdaderamente polígamos sin sufrir raspones? Actualmente, no lo creo, pero ese es sólo mi punto de vista. Bienvenidos los suyos.

Hace un par de años, El Universal publicó este video sobre la poligamia y el poliamor:

Al verlo, descubrí el blog “La casa de los mil cuartos”, el proyecto que estos sujetos poliamorosos tienen: “Hablemos del amor con todas sus posibilidades; platiquemos del amor y el deseo con música, poesía y erotismo; construyamos un espacio donde se viva, conviva y sobreviva el poliamor. Somos locos y subversivos. Resignifiquemos al amor.”

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Comentarios

  1. Ana Márquez

    Lo del poliamor ya lo intentaron los hippies en sus comunas y no funcionó, ¿por qué? Por lo que tú misma indicas, no somos monos, por mucho que nos hayan catalogado como tal. Al mono no le importa que su “mona”, después de haberla estrenado él, claro (antes de la cópula hay luchas entre machos alfas y betas, eso ya se sabe), se acople con veinte más como él, y tenga hijos de todos. El ser humano NO es un mono. Tiene tendencia natural a perimetrar lo que considera su propiedad. De hecho, a juzgar por mi experiencia personal, uno sabe realmente que ya no ama a la persona que amaba porque ya no le importa que tenga otra pareja. Esa es la clave. Mientras nos importe, es que queda rescoldo, aunque no desees estar con él/ella como antes.

    Por supuesto, cada cual tiene derecho a mirarlo del modo que dese, pero volver a “vivir en los árboles” no me parece la solución adecuada. Sería una involucion. Saludos, felicidades por tu sitio.

  2. malbicho

    a riesgo de parecer muy falsa y darle flojera a la chica de acá arriba, te agradezco escribieras este post, me toca de forma muy personal y siempre es más difícil de lo que uno imagina. Comparto el amor de alguien con más personas, mis propios paradigmas me han entrampado, lo curioso es que incluso personas versadas en temas de psicología y sexología contribuyen a la confusión, al prejuicio y a la condena, al final siempre termino escuchando que si me quisiera tan sólo un poco no aceptaría una relación así

    saludos

  3. Karla Rosas Solís

    SINCERAMENTE ME DA FLOJERA LEER LAS NOTAS DE ESTA MUJER Y LOS COMENTARIOS, ME PARECEN MUY FALSOS, COMO CUANDO EMPIEZAN, ME PARECE BIEN COMO ABORDASTE EL TEMA, QUE FLOJERA

  4. ana elena

    Me encanto como abordaste el tema, el amor es libre, es cierto, y también es cierto que te puedes enamorar de más de una persona, en diferentes grados, en diferentes formas, por diversas razones, sin embargo quizá hable mi “yo posesiva” pero se necesita tener mmm no se si sea madurez, o libre pensamiento o más bien no tener la idiosincrasia del amor occidental para poder llegar a este punto del poliamor, yo concuerdo con edgar, que hacer cuando ese amor necesite alguien más que no seas tú, yo creo q terminas en pedacitos con abolladuras y raspaduras, y por más que pongas las reglas del juego siempre esta el se clava demás con el amor contingente, es un tema q se me hace tan complejo, que mejor corto esta carta jaja saludos!

  5. Miguel

    Que agradable nota, muy ilustrativa y por eso agradezco dos veces. Un tema como dice otro comentarista, presente siempre, yo diría en la cabeza de todo hombre y de muchas mujeres. Me alivia leer que hubo quienes ya experimentaron esa vida y poder aprender de ellos. Solo comentar que me dio la impresión que la bigamia se trata de varias relaciones intimas con mas de una persona especial. Y no solo sexo. Eso es otro rollo, a mi parecer es otra practica que últimamente tiene su auge, pero ocupado por entender este tema, si creo que son distintos, en la bigamia se estrechan lazos especiales e íntimos, en la otra que es moda solo es ejercicios sexuales. Bueno, saludos.

  6. Edgar

    Una afortunada coincidencia encontrar tu post cuando tengo tan presente el tema por cuestiones personales, profesionales y mentales. Me parece excelente la manera como lo abordaste. En mi opinión creo que todos -o la gran mayoría- podemos llegar a ser, con algo de esfuerzo propio o ajeno, polígamos cuando de amores contingentes se trata (en última instancia se trata de sexo, y probabilísticamente podrías llegar a enamorarte sexualmente de miles de personas… si las conocieras). El verdadero problema viene cuando coinciden los amores necesarios. Cómo aceptar ser permanentemente el amor contingente de tu amor necesario, cómo repartir el amor/tiempo/uno mismo entre dos amores necesarios y la otra cara de esta moneda, puedes consentir o tolerar que tu amor necesario “necesite” de alguien más.
    Creo que a eso te refieres con ser verdaderamente polígamo. Si es así, yo no diría raspones sino ¡abolladuras!
    No hay una sola respuesta, como no hay verdad absoluta. Por razones de espacio me quedo con la que más me seduce –en lides amorosas no creo que se pueda de otra forma-; si queremos ser polígamos sin abandonar el juego al primer “talloncito” debemos re-significar la relación entre libertad y pérdida.
    Por último, un tema musical que me parece de lo más ad hoc:

    http://www.youtube.com/watch?v=o0j3CzLJ4lM&ob=av2n

  7. yolot

    i don´t wanna lose!!

  8. Poliamor en México

    El enlace para el programa de radio La Casa de los Mil Cuartos es http://www.radiomenteabierta.com/ludico/category/la-casa-de-los-mil-cuartos

  9. Mayra Zepeda Arriaga

    Perfecto, muchísimas gracias! Ya los escucharé 🙂

  10. Mayra Zepeda Arriaga

    ¿Qué es lo que no quieres perder? 😛 No entendí el comentario!

  11. mzepeda

    Edgar me encantó esta parte de tu comentario: “Cómo aceptar ser permanentemente el amor contingente de tu amor necesario, cómo repartir el amor/tiempo/uno mismo entre dos amores necesarios y la otra cara de esta moneda, puedes consentir o tolerar que tu amor necesario “necesite” de alguien más.”
    Hablaré por mí. Todavía no logro apartarme del sistema de valores que ha impuesto esta sociedad occidental, todavía no puedo deshacerme al 100% del sentido de “posesión” que una relación implica. ¿Compartir a mi amor necesario? Pfff…
    En el sentido meramente sexual, sí, somos polígamos, sin problemas. Pero el ser humano es mucho más complejo e intrincado. Este tema no es sólo sexo. Gracias por comentar!

  12. mzepeda

    Miguel, creo que tienes razón. La relación que se expone en el video de El Universal suena más a bigamia que a poligamia. Nunca vi demostraciones de amor entre los dos hombres, y tampoco nos hablaron de si estaban involucrados con otras personas.
    Tal vez tengas razón y la bigamia sea “más sencilla”. Tal vez porque “controlar” una relación con dos personas resulta menos complicado que controlar una con cinco :s No sé, es un tema muy complicado.
    Qué bueno que disfrutaste el post. Gracias por leer! 🙂