La hipótesis del enojo ciudadano

El Índice de Competitividad Urbana 2018 sitúa al Valle de México y a Juárez como las ciudades más competitivas en el rango de más de un millón de habitantes. En ciudades con 500 mil a un millón de habitantes, Cancún fue la única con una competitividad adecuada.

Por: Diego Rodríguez

En México, de manera cotidiana nos quejamos por las dificultades y retos a los que nos enfrentamos: la inseguridad, la corrupción y las deficiencias de los sistemas públicos de salud, educación y transporte. La mayoría de las veces solemos culpar al Gobierno, pero ¿a cuál? A menudo a los ciudadanos se nos olvida que existen tres órdenes de Gobierno: federal, estatal y municipal, que aunque colaboran en algunas funciones, al final cada uno tiene competencias y capacidades muy distintas.

En el siglo XXI, los estados y las ciudades juegan un rol muy importante, ya que su competitividad se traduce en una mayor productividad para la economía y el bienestar de sus habitantes. Nuestro papel como ciudadanos es informarnos acerca de las obligaciones de nuestras autoridades y preguntarnos: ¿estamos al centro de las decisiones que se toman en nuestro país?, ¿conocemos las responsabilidades de nuestros gobiernos para poder exigirles que las lleven a cabo?, e incluso ¿saben ellos qué les corresponde hacer?

La Federación tiene entre sus responsabilidades admitir nuevos estados, cambiar la residencia de los Poderes de la Unión, impartir educación y proveer servicios de salud. Por su parte, los estados tienen facultades residuales, se encargan de aquello que no le toca ni a la Federación ni a los municipios. ¿Y estos últimos? Podemos decir que se ocupan de un sinfín de responsabilidades y que no siempre son las mismas para todos. Este enredo provoca que ni los propios ayuntamientos sepan cuáles son sus encargos, mucho menos la población.

Por este motivo, las ediciones 2018 del Índice de Competitividad Estatal (ICE) y del Índice de Competitividad Urbana (ICU) tienen la misión de brindarnos un referente que nos permita conocer los temas en los que intervienen las autoridades estatales y municipales de México, y con ello poder exigir y demandar bienes y servicios públicos de calidad para las regiones en las que vivimos.

Además, los índices cuentan con secciones analíticas y cuantitativas que muestran la competitividad de los 32 estados del país y las 73 ciudades estudiadas. Ambos proyectos persiguen una meta: medir la capacidad de los estados y las ciudades para generar, atraer y retener talento e inversión que detonen tanto la eficiencia como la prosperidad de sus habitantes. Aunado a esto se delinean sus principales desafíos y se ofrecen las herramientas para combatirlos.

Dentro de los resultados del Índice de Competitividad Estatal 2018, destaca, como ha ocurrido desde la primera edición, la Ciudad de México como la entidad más competitiva y la única considerada de competitividad alta, al tener ventajas estructurales sobre el resto. En segundo lugar, y dentro de los estados con un nivel de competitividad adecuada, sobresale Querétaro, debido a que su desempeño promedio en innovación, sistema político, inclusión, educación y salud se encuentra por arriba del observado en las demás entidades. El tercer lugar lo ocupa Nuevo León por sus resultados en términos de inclusión, desempeño económico, relación con la economía internacional, innovación y gestión ambiental. Lo siguen Aguascalientes y Coahuila, que ocupan el cuarto y quinto lugar como estados más competitivos.

Por su parte, el Índice de Competitividad Urbana 2018 sitúa al Valle de México y a Juárez como las ciudades más competitivas en el rango de más de un millón de habitantes. En ciudades con 500 mil a un millón de habitantes, Cancún fue la única con una competitividad adecuada. Las urbes con 250 mil a 500 mil habitantes que resaltan son Puerto Vallarta, Campeche y Los Cabos, mientras que Piedras Negras destaca entre las ciudades con menos de 250 mil habitantes.

No hay duda de que las ciudades y los estados son motores de crecimiento económico para el país en el que se ubican. En México, el futuro de la competitividad de nuestras regiones, así como el estado de nuestra democracia, nos exigen demandar a las autoridades locales el mejor de sus esfuerzos. Con estos índices, el IMCO busca brindar información relevante para que los ciudadanos comencemos a premiar o castigar el desempeño de nuestros funcionarios, y así contribuir al desarrollo del país.

 

 

* Diego Rodríguez es Analista en el desarrollo de los Índices anuales ICE e ICU 2018 del @IMCO.

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