Puto susto, gran regalo

Escribir esto me hace darme cuenta de que ahora sí me da hueva morirme. Por eso mismo lo invito a usted, cúmulo inagotable de milagros, a que se la crea completa, extienda sus alitas y viva sin miedo.

La palabra cicatriz viene del latín cicatrix, cicatricis (señal de una herida, herida, desgarro o escoriación, también vulgarmente “zurcido”). A veces en latín tiene un sentido moral, como secuela de una experiencia. Es palabra antigua bien atestiguada desde Plauto.

Yo también terminé vulgarmente zurcida. De hecho creo que estoy zurcida de nacimiento. He cicatrizado quinientas veces aunque a veces la cicatriz ha quedado keloide en mi corazón.

Hasta que –obviamente- me falló el corazón…

Creo firmemente que las emociones son creadas por el pensamiento y que las emociones generan células que se convierten en enfermedades físicas. Ciertas experiencias y el contexto nos condicionan para cerrar las heridas pronto y pensamos que ya estamos del otro lado, pero a veces no ir a la fuente de la reacción que tuvimos, de los postulados que hicimos, de darle un significado menos victimizante a lo que ocurrió y nos dolió, provoca que esas suturas se infecten y queden mal de por vida.

Uno piensa que el ave fénix nos la pela, pero las alas siguen bien rotas.

Todo lo desagradable que nos pasa a nivel interno y a nivel físico, para mí está basado en la incapacidad para perdonar. El perdón es la medicina más poderosa que existe. El perdón hace que nos podamos concentrar en el amor y desde el amor se regeneran hasta las células del cerebro. Eso creo y ahora hay estudios que fundamentan estas creencias.

El problema es que todo esto lo he sabido en teoría la mayor parte de mi vida, porque -como saben algunos de ustedes- mi nacimiento es producto de un conjuro (ahora el tan mentado decreto), pero han habido incontables veces en que no he tenido la capacidad de aprovechar las oportunidades que me han brindado para perdonar.

Para perdonarme.

Bueno pues, haber estado a un paso de molécula extra small de la tumba (porque a mí que me entierren y me coman los gusanos ppl) fue una llamada poderosa de atención para despertar y tomar conciencia.

Todo se me movió con la operación a corazón abierto (con todo y corte de seis costillas con sierra eléctrica y zurcido visible con alambre de metal) que me practicó -tan atinadamente- mi doctorcito hermoso, Alejandro Rey.

Puto susto, gran regalo.

Mis hijos ahí al pie del cañón.

Beto mi primogénito, ya hecho un hombre, tomando decisiones duras y responsabilidades tremendas. Luca tomando aviones de madrugada para llegar a verme. Aarón apoyando al ánimo con su sonrisa del millón y el piojo (el más pequeño de los cuatro) quedándose a dormir para cuidarme. Un ser súper especial que lleva ya cuatro años en mi vida, pegado a mí durante toda mi recuperación.

Mis mejores amigos inseparables.

Antes de la operación fueron a verme los seres que más amo, los que más he amado, los que me aman y los que conforman mi happy place. Toda mi familia hermosa, mi hermana Martha, tíos, primos, sobrinos, nueras, exnueras. Mis nanos Pawis y Juanito.

Cientos de mensajes de personas que no conozco (no diré fans porque zamamada), mandándome cariño y buenas vibras.

También de las personas con las que estaba distanciada.

Me llegaron muchísimos mensajes de gente con la que ya no había relación, con la que en su momento hubo diferencias irreconciliables. Mis dos exesposos con los que estoy tan agradecida y que quiero tanto, ahí. Mi hermano Carlos, mis primos de Puebla.

Aproveché muy cabrón el momento en el que me iba al quirófano para hacer la paz conmigo y con todos.

Intercambié besos, perdones, abrazos, palabras amorosas que me dieron la serenidad suficiente para subirme al elevador (encamillada) con una sonrisa digna, a pesar de tener la seguridad de que no la libraba.

Se dice fácil.

De hecho lo he sentido siempre.

Nunca he tenido miedo de morir, pero ya que ves el asunto de los morimientos a la cara, poder tirarle buena onda a la flaca está más jebi.

Si todo esto hubiera ocurrido en otro momento de mi vida, no habría podido tener esta actitud para poder salir adelante en tiempo récord como lo hice.

El rencor, el miedo, la antipatía, la deslealtad -el ego pues- no me lo hubieran permitido para nada. Lo que pasa es que como ya llevaba algunos años en las andadas dalaimamezcas, pues el camino estaba más o menos pavimentado.

Ahora bien; la libras, se te quita el dolor, las molestias, la cicatriz se cierra, todos regresan a sus vidas y sus dinámicas, y tú a la tuya.

Todo de poca madre.

Pero.

Tú ya no eres la misma.

Ahora eres una página en blanco (y tienes writers block). No, si sí se pone bien ponk.

Ya sobreviviste, pero ahora qué chingados haces con el resto de tu vida. Todo se siente distinto. Lo que pensabas que te apasionaba, ya no te hace ni media ilusión. Los que te caían gordos, incluída tú, ya te caen de huevos. Y pues el bubu dice, chiale y ahora quién putas soy sin mis miedos, mis rencores y mi enojo…

Ahí estoy.

Tomando un tiempo razonable y calmoso para dilucidar. Tengo buenas ideas de lo que creo que sería creativo/divertido para mí, pero necesito un “business plan” –sobretodo- a nivel espiritual. Así que bien clichesosa la chica, me largo tres semanas a la India, para darme chance de soltar lo que queda y tomar vuelito para lo que sea que siga, porque todo lo que soñaba, las metas que tenía dejaron de ser suficientes. Contar historias que parieron otras personas, me da una hueva tremebunda. Ser sólo una cosa, también.

Los deportes que me volvían loca ya no es recomendable que los realice, por lo menos no con la fuerza con la que los realizaba. Los anticoagulantes ya son de por vida.

Ajustes en todo y de todo, PERO lo tomo desde un espacio de agradecimiento profundo por esta segunda vuelta en la que puedo seguir disfrutando a mis hijos y a mi nieto, además del chance de ser lo que yo quiera ser como cuando tenía doce años.

Por increíble que resulte, ahora que viajé para año nuevo a NY me dio un poco de hueva la gran manzana; México me vuelve a matar de la emoción, nuevas aventuras que nunca hubiera siquiera considerado me parecen interesantísimas y se me antoja mucho servir, escribir un libro, dirigir más cosas, escribir poesía, volver a la pintura pero de otro modo, crecer mis empresas hasta que sean un imperio que den miles de fuentes de trabajo. Sobretodo a mujeres. Trabajar con comunidades de artesanos mexicanos. En fin, mil cosas esplendorosas.

O sea que un pedo porque me tengo que enfocar muy cabrón y tengo que formar un equipo a prueba de balas para lograr todo esto, que ahora es medular y que ocupa un espacio considerable en mi corazón (nuevo).

Qué cague de risa, pero creo que escribir esto me hace darme cuenta de que ora sí me da hueva morirme.

Por eso mismo lo invito a usted, cúmulo inagotable de milagros, a que se la crea completa, extienda sus alitas y viva sin miedo.

No pierda el tiempo en rencores a personas que valen dos hectáreas de chile. Tenga usted la mayor cantidad de orgasmos, bese y abrace usted todo lo que pueda y sonría pelando mazorca completa.

Si su vida no le gusta, haga cambios aunque sea pequeños. Arriesgue más para que regrese usted una jerga deshilachada, en lugar de una sábana bien almidonada de mil quinientos hilos.

Efectivamente la vida sí es MUY corta, mero como nos dijeron siempre los adultos de nuestras vidas.

Denada.

PD. Y como las cicatrices sólo las tienen los sobrevivientes, portaré la mía como el último modelo de-Cha-nel mana.

Atte.

Rufiana.

@marthacristiana

 

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