Tú lo sostienes y yo aspiro: cómo consumir sin delinquir

¿Pueden pensar en alguna conducta -no delictiva- que permite –o peor, obliga- a la detención y procesamiento de quién la comete? ¿Se imaginan una conducta que no es delito pero que, para realizarse, exige cometer un delito? Consumir drogas ilegales es una.

Durante el Foro Internacional de Política de Drogas, organizado por la Cámara de Diputados hace unos días, escuche varias veces decir, con variantes, que en México no se penaliza el consumo de sustancias ilícitas. Esta afirmación es engañosa, por decir lo menos. Si bien en México el verbo “consumir” no es delito, sí se criminaliza –y sanciona penalmente- a los consumidores.

Empiezo por hacer una distinción sutil, pero importante. Penalizar y criminalizar son cosas distintas. Mientras que lo primero se refiere a que una conducta sea sancionada (por ejemplo con cárcel), lo segundo se refiere a que existan instituciones penales, normalmente agencias de seguridad, con facultades (por ejemplo de arrestar) frente a quienes realizan cierta conducta, independientemente de que al final se aplique o no una sanción. Así, decir que el consumo no está penado significa que la conducta “consumo” no es sancionada con pena (cárcel u otra). Decir en cambio que los consumidores son criminalizados, significa que dicho grupo es abordado -por regla general- por las instituciones penales (por ejemplo por la policía y/o los ministerios públicos), aun sin ser sancionados.

La sutil diferencia entre penar y criminalizar significa que en la práctica se detiene y procesa a un gran número de consumidores de sustancias ilícitas, que además son sometidos a la jurisdicción de las instituciones de seguridad y al ministerio público. En nuestro país, entre 2009 y 2013 fueron detenidas por la PGR a nivel nacional 140,860 personas por consumo de drogas (PGR via infomex 0001700136313). En ese mismo lapso, fueron iniciadas, por consumo, 52,074 averiguaciones previas en el sistema federal.

¿Por qué fueron detenidas y procesadas estas personas por una conducta que no es delito?

De acuerdo con la legislación actual, la posesión de sustancias ilícitas, para cualquier fin, es un delito. En el caso de la posesión para consumo, la ley ordena la detención de consumidores y la intervención de las instituciones penales, aunque no el uso de penas de prisión en contra de consumidores. Es decir, aunque el consumo no está penado, la posesión –actividad necesaria para todo consumo- sí lo está. En casos de posesión para consumo (de algunas sustancias y sólo en determinadas cantidades), la ley establece que el ministerio público no ejercerá acción penal (es decir, no hará una acusación penal frente a un juez) por el delito (Ley General de Salud, artículo 475-II). Decir que los consumidores son criminalizados significa que, en casos de posesión para consumo, el aparato penal se pone en marcha: la policía detiene al consumidor y lo presenta ante el ministerio público, aunque no se procese o sancione penalmente.

¿Cuántas conductas no delictivas permiten –o peor, obligan- la detención y procesamiento de quien las comete? Los casos que vienen a la mente son contados. Tal es el caso, por ejemplo, de conducir en estado de ebriedad que en el DF no es delito, pero sí se ordena el arresto administrativo de la persona –y no sorprende dado el elevado número de personas muertas anualmente en casos de accidentes automovilísticos que involucran alcohol-. Pero incluso en ese caso, por lo menos en el DF, no se pone a la persona a disposición de ministerio público, sino del juez cívico. No se usa al ejercito para realizar esas detenciones.

El tema de la criminalización de los usuarios de sustancias ilícitas es agravado aun más por las bajas dosis de posesión máximas establecidas en la Ley General de Salud que implican que, de facto, consumidores que poseen cantidades mayores a las toleradas sean acusados, procesados y sancionados –ahora sí penados- como si fueran narcomenudistas. Es decir, en los casos en que consumidores porten cantidades mayores a las permitidas, o que traigan cualquier cantidad de las sustancias no contempladas en la Ley General de Salud (como el muy popular Clonazepam –Rivotril-), son detenidos y procesados por posesión en modalidad de narcomenudeo.

Los datos son reveladores. Entre 2009 y 2013, fueron iniciadas 87,746 averiguaciones previas (infomex 0001700157814) por el delito de posesión (la mayoría, por cierto, se inició con detenido cuando alguien fue arrestado en flagrancia –o con las manos en el guato-). En los Estados, entre 2009 y 2013, fueron detenidas, 48,001 personas por posesión. De estas, 11,977 fueron detenciones por posesión simple (aunque hay que señalar que de las 181 solicitudes que realizamos a las procuradurías sólo 14 aportaron información específica sobre posesión simple, así que la cifra podría ser mayor). Por cierto que el delito de posesión simple se acredita cuando “por las circunstancias del hecho tal posesión no pueda considerarse destinada a comercializarlos o suministrarlos, aun gratuitamente”.

Resulta así que en nuestro país consumir no es un delito, pero si lo es poseer, cultivar, suministrar (e.g. pasar el churro), fabricar, y cualquier conducta necesaria para el consumo. Para consumir sin delinquir hay que conseguir que alguien sostenga el churro –o su equivalente- mientras se consume. Desafortunadamente, quien sostiene es poseedor y, en consecuencia, delincuente.

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