El lenguaje de los machetes


 

Para la sonrisa de Ana y su cuento de la génesis africana que continua en pausa…

“Cada momento en esta historia de amor, parece un acto único y heroico.” – Anton Giulio Mancino/Semana de la crítica, Festival de Venecia.

 

“El lenguaje de los machetes” (Machete´s Language, México 2011) no es una película de protesta. No es un recurso efecticista que espejea los incuantificables matices del clasismo que lastima de muerte a nuestra sociedad. No es Atenco. No es activismo. No es terrorismo o autoinmolación. No es un drama. El lenguaje de los machetes es -primero que nada y a pesar de todo-, una historia de amor. Todo lo anterior, es escenario incidental.

 

La pareja protagonista Ramona (Jessy Bulbo -ex integrante de Las Ultrasónicas en su afortunado debut como actriz) y Ray (Andrés Almeida Y tu mamá también) son demasiado cercanos a nuestra realidad social: un par de jóvenes que se percatan dolorosamente que comienzan a dejar de serlo. Ella, cantante underground (rara mezcla de la misma Bulbo y del vaquero  rocanrolero Charly Montana), hija de  un guerrillero desaparecido en la década de los setentas; él, un gris anarco-activista, hijo de una acomodada –y aparentemente- familia funcional. Ambos se profesan un amor que no irrita, al contrario, conmueve, de hecho, una de las principales virtudes del guión, el fino hilo romántico hilvana la caótica historia sin empalagar en ningún momento al respetable.

Hay que desaparecer

 

El joven realizador Kyzza Terrazas (Nairobi, 1977) utilizó un par de elementos claves arrancados de la realidad de su entorno para la creación del guión -también de su autoría- hace una década. Durante los atentados terroristas del 2001, cursaba la maestría de cine en la Universidad de Columbia, y justo dos semanas antes del atentado, asentó su residencia en Nueva York. El shock provocado por la tragedia orquestada por la célula terrorista Al Qaeda, se convirtió en un poderoso estimulante para diseñar el contexto psicológico de la naturaleza incendiaria de la pareja protagonista y los hechos vergonzosos ocurridos en San Salvador Atenco ocurrido ese mismo año, le confirieron a la historia el marco sociopolítico adecuado.

Ramona y Ray son una pareja trágica, idealista, obsesiva, inadaptada, subversiva y marcadamente autodestructiva. Cada uno, desde su oscura zanja, exhibe con rebeldía,  su descontento por la descomposición social que los atraganta. Abrazan –con una ingenuidad que desarma-, la convicción de que aún pueden cambiar al mundo a su manera; él con más limitantes que con aspiraciones, ella con  brío y encanto. Este contraste, se antoja consecuencia de sus insalvables diferencias ideológicas y su diametralmente opuesta extracción social. Ella, a pesar de haber perdido todo lo que más vale, aún guarda la prístina esperanza de un futuro. Él, quien todo lo tuvo, que lo sigue teniendo, se vale de un intolerable autosabotaje existencial, para no vislumbrar más que la desesperada intención de desaparecer e inmolarse al más puro estilo de los terroristas islámicos, frente a uno de los íconos más importantes de nuestra cultura: La Basílica de Guadalupe. Busca causas desesperadas –como su militancia rebelde en Atenco-, busca chispas que consigan la combustión necesaria para arder como la pólvora. Busca y encuentra la pólvora del desencanto.


 

“Si yo no ardo, si tú no ardes, si nosotros no ardemos, ¿Quién iluminará ésta oscuridad?” -Manta en la asamblea #Yo soy 132 en CU-

El lenguaje de los machetes no es una cinta desoladora, ni se pierde en recursos inútiles de opaco existencialismo. La cinta es fresca, porque los diálogos son divertidos, porque Jessy Bulbo es un remanso de ingenuidad. No es actriz. Se nota. Y se agradece. El soundtrack que salpimenta los diálogos en las escenas de mayor dramatismo, nos provoca emociones precisas.

La cinta no es presuntuosa, tampoco exhibe a Jessy como pretexto sexo erótico, ni esperpentos violentos-gráficos-sangrientos. El lenguaje de los machetes es una película honesta, es un retrato pertinente de la enfermedad que invade a una juventud que avanza con brújula descompuesta, pero brama con todo su espíritu contra la desesperanza, e injusticia, con rebeldía anhelante; retrata el clasismo que separa, que contradice el discurso maniqueo de las luchas sociales. Es un retrato de nosotros, de ustedes; de tal suerte, que el resultado final es imperfecto, ambivalente, salvaje y exquisito.

 

Rescato una entrevista realizada a Terrazas durante el estreno mundial de la cinta en La Mostra de Venecia por el diario La Jornada, en la que reseñó,  pulcra y sin suturas, su entrañable cinta: “Como cualquier historia de amor, por lo menos en cierta vena de la tradición occidental, es trágica. La tragedia se encuentra en el corazón del concepto de amor que la cultura occidental ha construido desde la Grecia antigua. ¿Por qué? Porque en cierto sentido y como muestra Platón con el mito del andrógino, en El banquete, resulta imposible completar el amor, pues nunca podemos ser el otro. Esto de alguna forma también hace eco en las luchas sociales y las actitudes rebeldes: a pesar del deseo y la entrega de los seres humanos para transformar las sociedades, los resultados son francamente pobres. El amor, el deseo de transformar la realidad y los fracasos de ambos son, pues, los grandes temas de El lenguaje de los machetes”.


 

Cuando el ex senador Diego Fernández de Ceballos, se refirió al movimiento del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, como gente que sólo conocía “el lenguaje de los machetes” quizá no imaginó que heredaría al joven hijo de mexicanos nacido -en circunstancias que merecen cuento a parte- en Kenia, la metáfora y título perfecto para lo que sería, para lo que es, su notable ópera prima.

Les hago dos invitaciones: la primera, es que hoy sintonicen La Noche W , programa de radio conducido por Fernando Rivera Calderón, María Emilia, Eduardo Limón, Fedro Guillén y Rafael Tonatiuh, en punto de las 22:00 hrs, ahí estará el crew de la cinta dando entrevista y echando desmadre.

La segunda es que vayan sin prejuicios a ver un producto fílmico mexicano, que le ha dado la vuelta al mundo, al que se le ha aplaudido y reconocido en festivales importantes. La distribución es lamentablemente escasa (sólo diez salas en D.F.) y la primera semana en taquilla es fundamental para la permanencia de una película en cartelera. No se arrepentirán.

América Pacheco.

El lenguaje de los machetes (Machete Language) 2011 Drama, México, 2010, 82 min. Dirección y guion: Kyzza Terrazas.

Premios

New Voices International Feature Competition (Whistler Film Festival)

Premio del Jurado, Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICCI, 2012)

Mejor actor para Andrés Almeida en el Festival de Cine Latino de Montreal

Mejor actriz para Jessy Bulbo en el Festival de Cine Latino de Montreal

Mejor “ensemble performance” para Andrés Almeida y Jessy Bulbo en Festival Cine Las Américas de Austin

Festivales.

Festival de Venecia (Biennale di Venezi), Semana de la Crítica, 2011 (Premiere mundial)

Festival Internacional de Cine de Valdivia

Festival Internacional de Chicago

Festival Internacional de Cine de Morelia

Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana

Festival de Cine de Whistler (Canadá)

Festival Internacional de Cine de Göteborg (Suecia)

Black Movie Film Festival (Ginebra)

Festival Internacional de Cine Independiente de Istanbul (IF Istambul), Selección Oficial

Festival Internacional de Cine de la UNAM (FICUNAM),

Festival Internacional de Cine de Cartagena, Selección Oficial

Festival de Cine Latino de San Diego, Selección Oficial

Rencontres des Cinémas d’Amérique Latine de Toulouse (Competición Oficial)

Festival de Cine Latino de Montreal, Canadá

Festival Cine las Américas de Austin

Hola México Film Festival, Los Ángeles

 

Close
Comentarios