God save the King

Castle Rock podría describirse como una serie de terror psicológico del más alto perfil creativo del productor JJ Abrams y del mismísimo King himself, pero permítanme anunciar es más bien, el homenaje más exquisito jamás pensado o creado a todas y cada una de las obras del maestro del terror.

“La mayoría de nosotros estamos atrapados aquí por alguna razón. Todos en este pueblo tienen un pecado o remordimiento. Es una jaula en la que se han encerrado solos. Y también una historia. Una muy triste sobre cómo llegamos a ser así. ‘No es mi culpa, es este lugar’. Eso es lo que decimos. Pero esa también es una historia y no cambia nada. Quizás algo te convirtió en un monstruo, o tal vez siempre lo fuiste.”

-Henry Deaver-

La primera adaptación cinematográfica que representó mi entrada irreversible al planeta King fue: “Carrie”, historia trágica que nos cuenta los antagonismos a los que se enfrenta una virginal adolescente telequinética magistralmente interpretada por una jovencísima y bellísima Sissy Spacek. La vida no me da para recordar la edad exacta del suceso, pero tengo clarísimo que ocurrió durante mi adolescencia. Después del shock audiovisual, corrí a conseguir la novela del célebre norteamericano. Además de “ Carrie” tuve la gran fortuna de tropezar con La mitad siniestra (The dark side), historia que continúa siendo hasta el día de hoy, mi novela favorita del señor Stephen King.

La anterior introducción no tiene el objetivo de aburrirle a usted, amado lector. Comprendo que, a estas alturas del apocalipsis, quizás únicamente en alguna aldea remota de Saturno, aún sea necesario evangelizar sobre la obra y legado del autor estadounidense, por lo que nos lo ahorraremos; lo que en realidad me motiva y entusiasma a escribir estas líneas, es la espléndida serie que Hulu y J.J. Abrahams han lanzado este año: Castle Rock

Castle Rock podría describirse como una serie de terror psicológico del más alto perfil creativo del productor JJ Abrams y del mismísimo King himself (quién interviene como productor ejecutivo), pero permítanme anunciar que Castle Rock es más bien, el homenaje más exquisito jamás pensado o creado a todas y cada una de las obras del maestro del terror.

La serie consta al momento, con una primera temporada de diez capítulos y se sostiene de la atmósfera inquietante que mezcla la narrativa mitológica de las obras más representativas de su universo (que, oscilan desde Cujo, Sawshak redemption, The shining, The Death Zone hasta Dolores Claiborne o Needful things), ningún símbolo se ha escapado a los guionistas. Los personajes se nos muestran desde una sutil intimidad psicológica que van construyendo alrededor del espectador una experiencia visual de profundidad emotiva salpicada de tanta luz como de oscuridad

Imaginen un tablero de Monopoly o Turista en el que deban de cohabitar sin estorbarse, las principales ciudades, personajes y temáticas del Kinguniverse en estricto apego a sus respectivos desarrollos cronológicos y aun así encajar todos en una misma línea narrativa como media a doncella medieval.

La principal referencia al innegable homenaje que esta nueva serie ofrece a la figura de Stephen King es su propio nombre: Castle Rock. Para todo aquel fan irredento de King, sabe a la perfección que la ciudad imaginaria Castle Rock no es únicamente la ubicación dónde se desarrollan historias icónicas como “Sueños de fuga” (The Shawshak redemption), “Cuenta conmigo” (Stand by me), La mitad siniestra (The dark half) o La Tienda de los deseos malignos (Needful Things). El nombre de la ciudad Castle Rock es el guiño con el que Stephen King inmortalizó el capítulo 6 de su libro favorito: El señor de las moscas.

No es la primera vez que lo hace, pero que Stephen se haya involucrado directamente en la construcción narrativa de un producto fílmico para aprobar la estructura dramática de los personajes y hasta la última de sus referencias, avala la enorme calidad del producto final. Sí, finalmente. Una de las principales quejas de los fans de King es que, de forma unánime, nos hemos desencantado con prácticamente todas las adaptaciones de sus obras en la pantalla chica y grande (salvo un puñado excepciones) por lo que esta vez, todos podemos estar satisfechos: el resultado es de una belleza perturbadora, tanto como cualquier libro suyo que nos haya conmovido en algún momento de nuestra existencia.

Segundo: Sissy Spacek vuelve como una de las principales piezas de ajedrez de la historia, y en esta ocasión, regresa no como una telequinética, pero sí como una entrañable viajera en el tiempo, o como los simples mortales solemos llamar a fenómenos como el suyo: una mujer aquejada de Alzheimer. Créanlo o no, pero el capítulo 8 de Castle Rocke ha legado a la televisión una de las piezas más perfectas jamás filmadas gracias al brillante desempeño de Spaceck.

Pero vayamos por partes; lo que sucede en Castle Rock es una historia transversal que comienza con un suicidio. En una de las primeras secuencias del primer capítulo, podemos observar como el director de la Penitenciaría Shawshak Warden Lacy (Terry O´Quinn) se suicida mientras suena en la radio de su automóvil la pieza de ópera “Duettino Sull’Aria”, sí, la misma ópera que Andy Dufresne (Tim Robbins) colocó en el famoso altavoz de la prisión en “The Shawshank redemption”, escena que está incluida dentro de las más importantes y hermosas en la historia de la cinematografía. La muerte del director penitenciario destapa uno de los secretos mejor guardados de la ciudad: un guardia descubre en una sección clausurada de la prisión a un chico enjaulado al borde de la catatonia al que el fallecido director mantuvo recluido por lo que parece, un largo, muy largo tiempo.

Bill Skarsgård interpreta a “El chico”, quién al ser interrogado sobre su identidad, después de su rescate, solamente es capaz de articular un nombre: “Henry Deaver”. Henry Deaver  (André Holland) es un abogado especialista en presos que se enfrentan a pena de muerte, radica en Texas y sus orígenes están poderosamente unidos a Castle Rock, su ciudad natal y dónde goza de una oscura reputación a causa de la desaparición que sufrió de niño, lo que lo ha orillado a nunca visitar a su madre Ruth Deaver (Sissy Spacek).

El momento en el que Henry regresa a Castle Rock al llamado de “el chico”, puede considerarse como el inicio de una historia en la que se desata una turba de fenómenos paranormales que comienzan a despertar los peculiares demonios que habitan en las catacumbas psicológicas de los habitantes de la ciudad.

Scott Glenn interpreta al mítico -y ahora retirado y envejecido- sheriff Pangborn (nombre de fácil reconocimiento para los fanáticos de Needful things o The dark half, por ejemplo) quien ahora se dedica en cuerpo y espíritu a prolongar la permanencia de Ruth Deaver en el mundo de los cuerdos. Al margen de la nobleza y dedicación de Pangborn, Henry no ve con buenos ojos al amante otoñal de su madre. Él considera que el retirado alguacil solamente desea aprovecharse de la fragilidad de Ruth. A partir del capitulo 2, comienzan a interconectarse las historias de Henry y “el chico” con el universo King. Aquí van un puñado de ejemplos:

All work and no play makes Jack a dull boy.

El reverendo Mattew Deaver (Adam Rothenberg), padre de Henry, guarda un profundo paralelismo al Jack Torrance del libro. En la novela, Jack es un tipo que está luchando permanentemente contra su cordura, aunque finalmente la pierda. Jack es un personaje trágico, profundo y que nos conmueve porque entendemos el sufrimiento que acarrea desde su atormentada infancia. En la serie observamos a un reverendo que dedicó toda su vida a la oración con la esperanza de que Dios le otorgara un propósito después de haber sobrevivido a la muerte en manos de quién más debió amarle en la vida.

John Coffey & Mr Jingles.

El libro que sostiene en sus manos el compañero de celda Skarsgård es “El señor de las moscas” de William Golding. Que Skarsgård provoque un cáncer fulminante a un reo que desea destriparlo, no es otra cosa más que justicia poética y referencia directa al inolvidable John Coffey (Michael Clarke Duncan) de la película “Milagros inesperados” (The Green Mile). Incluso, el ratón Mr. Jingles tiene un cameo en el segundo episodio de la serie.

The Death Zone

El personaje de Molly (Melanie Lynskey) vive atormentada por un don que la persigue desde la infancia y nos recuerda tanto a Johnny Smith (Christopher Walken), el profesor universitario en Zona muerta (The Dead zone), como a Thad/George Stark (Tha dark half) personajes que poseen la habilidad de conocer los secretos de las personas (pasado, presente y futuro) con solo tocarlos. Esta habilidad para ellos es una maldición los mantiene enfrentándose a profundos dilemas éticos y morales en ejercer el dolor a otros, con tal de evitarles un mal exponencialmente mayor. Igual que Molly.

The Shining

Stanley Kubrick legó al mundo -además de la adaptación a la pantalla grande más famosa de toda la obra de Stephen King- una rivalidad entre los que consideran que, su versión es superior a la novela y los que opinan que la novela jamás podrá ser igualada, incluso por un genio de la talla de Kubrick (sector en el que me encuentro). A pesar de que Stephen le disgustó sobremanera la interpretación que Stanley realizó a “The Shining”, sobre todo la encarnación de Jack Torrance en piel y huesos de Jack Nicholson. Sin embargo, después de 38 años, gracias a Castle Rock, King ayuda a que de alguna manera, pueden reconciliarse aqueos y troyanos. A pesar de tantos años de escuchar una y otra vez el profundo malestar que provocó en King la obra maestra de Stanley Kubrick, Stephen King permitió que las imágenes más icónicas que identifican a la película sean insertadas de manera brillante dentro de la mitología de la serie. Todos podemos sonreír contentos.

Sí señores, tenemos un hacha y también un inesperado guiño al pequeño Danny Torrance en el laberinto.

Los realizadores se esforzaron por construir una serie capaz de sostenerse por sí misma, y es necesario reconocer que lo consiguieron.  Al margen de que el espectador sea un espíritu versado en la prolífica obra de Stephen King, la historia tiene el poder de atrapar a todo aquel que nunca haya leído un solo libro de uno de los escritores más importantes de Norteamérica en la actualidad. Pero los verdaderos fanáticos del novelista estadounidense gritamos de emoción a cada migaja de pan que se nos coloca en el camino a lo largo de los 10 episodios que conforman la primera temporada.

A título personal, las referencias más sutiles corren a cargo y responsabilidad de Bill Skarsgård, ya que la complejidad de “The kid” combina dos personajes tan disimiles como inmortales. Es poseedor del espeluznante talento capaz de despertar la maldad en el interior de las personas sin siquiera tocarlas cómo Johnny Smith (Christopher Walken) y claro, “IT”. Por si su reciente encarnación de Pennywise el payaso bailarín no fuera suficiente, la atmósfera que lo rodea: globos, cañerías oscuras que albergan/contienen el mal, fascinación por los botes y siniestra sonrisa son garantía de pesadillas para el espectador que llegue aterrorizado hasta los créditos del capítulo 10 (es indispensable quedarse hasta el final, tomen nota)

Prepárense para adentrarse a mundos paralelos, jaulas metafóricas, personalidades alternativas, escenas perturbadoras, juegos de ajedrez, cambios continuos de espacio-tiempo, efectos visuales exuberantes y (SPOILER ALET SEASSON TWO) para Jackie Torrance.

Y que Dios salve al rey. Que viva el rey.

 

@amerikapa

 

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