De Miss Perú a la niña de las calcetitas rojas

Más allá del debate de si un concurso de belleza es el foro adecuado para hablar de la violencia contra la mujer, fue una buena idea que ese mundo escuchara una realidad que no le interesa.

Por: Georgina Montalvo (@ginmontca)

La violencia sexual contra las niñas no acaba, sigue dolorosamente presente. Mucho tiene que ver que a los gobiernos locales, estatales y nacionales no les ha parecido importante hacer su tarea para protegerlas; poco les duele que organismos internacionales regionales llamen la atención sobre el tema y les pidan actuar. Entonces, hay que seguir recordándoles que no han hecho su trabajo.

El pasado 24 de octubre, doce organizaciones defensoras de derechos humanos de Estados Unidos y América Latina, entre ellas GIRE, asistieron a la audiencia temática que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos tuvo en Montevideo para hablar del cruento panorama en que crecen millones de niñas.

UNICEF ha sumado la realidad de la región y resulta que un millón de niñas adolescentes han sufrido violencia sexual u otros actos sexuales forzados. Para darnos una idea, todas esas niñas y adolescentes agredidas podrían llenar seis veces el Zócalo de la Ciudad de México.

¿Cómo hacer entender a los Estados y a todos sus niveles de gobierno que es un problema enorme de consecuencias alarmantes? Va otra comparación: si dedicáramos un día a escuchar la historia de cada una de esas niñas y adolescentes, necesitaríamos más de 2 mil 700 años para terminar. La expresión, que ojalá fuera más dramática que cierta: “no nos da la vida para contar el sufrimiento”, es matemáticamente correcta.

Es aterrador porque nadie podría soportar escuchar cosas como la de “la niña de las calcetitas rojas”. Una pequeña de entre cuatro y cinco años cuyo cuerpo sin vida y con señas de violencia sexual fue encontrado el 18 de marzo de 2017 en Nezahualcóyotl, Estado de México. Gracias a la activista Verónica Vilalvazo, que se hace llamar Frida Guerrera, y no a la Fiscalía de la entidad, se cuenta con un retrato del que pudo haber sido su rostro antes de ser agredida. ¿Alguien podría escuchar narraciones similares en tragedia todos y cada uno de los días de su vida?

Esa pequeña no sobrevivió a la violencia, pero hay otras que sí, y parece que sólo para prolongar los infortunios. Me refiero a las niñas y adolescentes que después de la agresión sexual se encuentran embarazadas y se topan con trabas en las instituciones de salud que no les permiten acceder a un aborto gratuito y seguro. Las opciones que eso les deja es recurrir a un aborto inseguro que pone en riesgo su vida, o vivir el embarazo y la maternidad forzados.

Sobre esa realidad escucharon los jueces de la CIDH y se pronunciaron por la urgencia y relevancia de que los Estados tomen medidas integrales para atender la violencia sexual en niñas, reconociendo que la interrupción voluntaria del embarazo puede ser necesaria para garantizar sus derechos fundamentales.

Cinco días después de la audiencia y el pronunciamiento de la Comisión, quienes se comportaron a la altura de las circunstancias fueron los organizadores de Miss Perú 2017, país donde la violencia sexual es cosa de todos los días, y la criminalización de las víctimas y la inexistencia de servicios integrales de salud sexual y reproductiva, también.

En una inaudita ronda en traje de baño, las concursantes omitieron decir sus medidas de busto, cintura y cadera y hablaron del problema en su país. Luciana Fernández, de la provincia de Huánuco, dijo que 30 mil niñas sufren de abuso sexual en su país, y Noelia Castro, de la provincia de La Libertad, que en lo que va del año se han contabilizado 300 feminicidios en territorio peruano.

Increíble paradoja que en un concurso de belleza, cuya naturaleza es la cosificación de la mujer, se hable de la violencia de género, pero más allá del debate de si era foro adecuado para hacerlo, fue una buena idea para que ese glamuroso mundo escuchara, sin escape alguno, una realidad que no le interesa.

Eso es lo que hay que continuar haciendo todas las personas y organizaciones a quienes interesa el bienestar integral de las mujeres, su salud sexual y reproductiva: seguir hablando del tema y llevarlo a foros donde se reconoce, como la CIDH, y donde no, como los concursos de belleza.

 

@GIRE_mx

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Comentarios

  1. Claudia Celyna Templos Lopez

    Ser portavoz de realidades dolorosas y crueles es dificil y fuerte, y si no lo decimos nosotros quien mas lo hara? Como sociedad tengo la responsabilidad de establecer el campo para entablar un dialogo de confianza con mis niñas y niños de mi entorno. Poner estos temas en boca de todos es facilitar la denuncia.