La maternidad y las malas prácticas del IMSS

En julio de 2016, el IMSS dio a conocer nuevas reglas para realizar el trámite de incapacidad por maternidad para que las embarazadas puedan traspasar libremente hasta 4 semanas del periodo prenatal al postparto. Pero en la práctica no es así.

Por: Mariana O.

[Este testimonio ha sido escrito con seudónimo pues una nunca sabe y no queremos que Mariana O. deje de recibir su cheque]

Bien dice el dicho que “hasta que no lo vives, no lo entiendes”. Tengo 34 semanas de mi primer embarazo, 35 años y 7 meses de edad, y una mala experiencia con políticas bien intencionadas.

Desde el momento en que confirmé que estaba embarazada, la siguiente decisión relevante a la que me enfrenté como empleada con prestaciones fue si podía y quería atenderme en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o con un doctor particular. Decidí la segunda.

Así que durante estas semanas he estado bajo la atención médica de un doctor que me ha dado seguimiento, sin registrar complicación alguna. Es un doctor de mi entera confianza que me ha atendido en los últimos diez años. Afortunadamente durante 34 semanas no he tenido complicaciones, ni la necesidad de atender cuestiones de emergencia. Es decir, he tenido un embarazo sano y sin riesgo.

Desde hace dos años trabajo para una organización no gubernamental dedicada a la defensa y promoción de los derechos humanos en México que, venturosamente, brinda las prestaciones laborales de ley a sus trabajadoras. Para ir arreglando mi permiso de maternidad comencé a revisar la información que había y los trámites que tendría que realizar.

Durante mi primera revisión de la información que brinda el IMSS en su página de internet pude “enterarme” que en julio del 2016, el IMSS anunció nuevas reglas para realizar el trámite de incapacidad por maternidad,  entre las que se destacaba que: “i. Las embarazadas podrían traspasar libremente hasta 4 semanas del periodo prenatal al postparto; ii. La expedición de  un certificado único de incapacidad hasta por 84 días; y iii. Para quienes decidan atender su embarazo fuera del Instituto tendrán que acudir en una sola ocasión, en la semana 34 de gestación, a la clínica que les corresponda”.

Además de que estas medidas me parecieron muy pertinentes, me llamó particularmente la atención la siguiente línea del comunicado: “Al presentar las nuevas medidas, el titular del IMSS dijo que todas las acciones se llevaron a cabo con la finalidad de empoderar a las mujeres al ser ellas mismas quienes administren sus semanas de incapacidad por maternidad y brindarles una protección más amplia.”  ¡POR FIN!

Me pareció una gran noticia. Ahora las mujeres podríamos decidir en acuerdo con nuestro/a doctor/a y empleador. Así que me puse a la tarea y solicité a la organización el traslado de las cuatro semanas del prenatal al postparto. No hubo problema alguno. Posteriormente me hice un ultrasonido y solicité la valoración con mi doctor; no vio problema alguno. Es decir, las tres partes estábamos de acuerdo en que YO podría trasladar mis cuatro semanas. Yo empoderada podría trasladar mis cuatro semanas porque no había riesgos y porque no había inconvenientes.

Lista para realizar el trámite en la semana 34, revisé una vez más los requisitos y documentos necesarios.  Consulté la página del IMSS para conocer las políticas y trámites que debía de realizar.

Obtén tu incapacidad por maternidad siguiendo una de estas opciones:

  1. Si decides atender la evolución de tu embarazo en el IMSS
  2. Si decides atender la evolución de tu embarazo con un médico externo.

Mi caso se ajustaba a lo que en la página se indicaba con el inciso B. Con base a lo anterior, me preparé para trasladar mis semanas. Precisamente fue en este paso cuando me di cuenta que en ocasiones las medidas innovadoras y pertinentes se ven limitadas por malas prácticas.

Comienzo con lo básico: LOS PAPELES. La página del IMSS indica lo que necesito pero al momento de llegar a la clínica y obtener el turno de atención, resultó que lo solicitado en la página no es lo que se necesita en el hospital.

En la clínica me pidieron la carta patronal. Sin embargo, la página del IMSS no hace referencia a este documento y cuando intenté mencionarlo a la persona que me atendía, con cierto cinismo me mencionó que ellos podían libremente pedir documentos que no estaban en el sitio web. Había perdido el día.

Después vino la parte central sobre la  transferencia de semanas. Aunque mi doctor, mi empleador y yo estábamos de acuerdo en el traspaso, el IMSS no. Decidieron, con base en un máquina, sin conocimiento de mi condición médica, salvo porque me tomaron la presión y midieron la panza, que yo no podría traspasar las semanas porque de acuerdo a la máquina en realidad mi embarazo sí es de alto riesgo.

No sólo eso, me informaron que por decisión –DE ELLOS– a partir del día siguiente yo estaba en incapacidad por maternidad. Intenté solicitar más información y explicar mi situación pero no hubo respuesta satisfactoria. En ese momento, dejé de sentirme empoderada y me sentí, más bien, dependiente de un Estado que decidía sobre mí.

Me parece lamentable la decisión y puedo asegurar que no soy la única que se ha enfrentado a esta situación. Hay muchas preguntas sobre la decisión del IMSS:  ¿Por qué decidieron así? ¿Por qué no me permitieron con los documentos y permisos que solicitaban trasladar mis semanas? ¿Cómo puede repercutir en el trabajo ante un aviso de maternidad? ¿Qué pasa con mi vida laboral? ¿Cómo es para el resto de las mujeres?

Tengo el beneficio de una fuente de trabajo que cumple con las leyes y respeta los derechos de su equipo, por eso tengo la fortuna de no sentirme preocupada por las repercusiones laborales de la negativa de las semanas. Sin embargo, puedo imaginar que otras mujeres no. He vuelto a preguntar a mi médico sobre el riesgo y me ha asegurado que la prospectiva es muy positiva. Puedo entender que, desde un enfoque de política pública que atiende a la generalidad y no a los casos específicos, el IMSS considere que sus diagnósticos médicos son mejores que la atención médica particular. Pero cuando este no es el caso, como a mí me ocurrió, lo que se ocasiona es una merma en el empoderamiento de las mujeres para decidir sobre su cuerpo y su parto.

Así que la petición al IMSS es clara: sean congruentes con su discurso, no sean paternalistas. Respeten el derecho de las mujeres a transferir las semanas. Arreglen los trámites que se requieren para que las mujeres no perdamos más tiempo. Es decir, si se requiere la carta patronal y comprobante de domicilio PÓNGALO y actualicen la página. Mientras no lo hagan, las mujeres que acuden por su licencia sólo están perdiendo el tiempo en ir y arreglar, citar, cuando no es necesario lo que piden. Quizá de esta manera, el IMSS sí contribuya al empoderamiento de las mujeres embarazadas.

* Mariana O. es feminista, derechohumanera y fan de @GIRE_mx.

 

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