51 %: una agenda para la igualdad

Aunque la discriminación, violencia y desigualdad que enfrentamos las mujeres en México está más presente que nunca en el debate público y en las campañas presidenciales, los discursos y las propuestas que encontramos están llenas de estereotipos en los que se nos sigue viendo a las mujeres como una minoría.

Por: Regina Tamés (@reginatames)

En México vivimos un contexto de violencia e impunidad generalizada como consecuencia de las políticas fallidas que ha implementado el Estado mexicano. Tal contexto ha hecho que este tema esté más presente que nunca en la discusión pública.

Sin embargo, esta violencia no se experimenta de la misma manera ni es la misma para todas las personas. Es así que nos enfrentamos a que, dentro de este contexto de violencia generalizada, la violencia en contra de las mujeres con sus características y manifestaciones específicas no sólo no ha disminuido, sino que se ha exacerbado.

Ante esta situación, hemos visto un despliegue de normas, campañas, recursos, políticas públicas e instituciones para intentar hacerle frente. Resulta positivo que el Estado asuma su responsabilidad en prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia en contra de las mujeres, pero es indispensable desde la sociedad civil realizar un análisis de las narrativas, la situación actual y las políticas que se han implementado y las que proponen actualmente los candidatos presidenciales (que lamentablemente son puros hombres ahora).

Desafortunadamente, al realizar este análisis nos damos cuenta que, aunque la discriminación, violencia y desigualdad que enfrentamos las mujeres en México está más presente que nunca en el debate público y en las campañas presidenciales, los discursos y las propuestas que encontramos están llenas de estereotipos en los que se nos sigue viendo a las mujeres como una minoría.

Es hora de romper con esa idea y recordar que las mujeres en México somos el 51.4%. Más de la mitad de la población. Por lo que estamos muy lejos de ser una minoría. Sin duda, la violencia que experimentamos nos pone en una situación de vulnerabilidad, pero dado que es un fenómeno multidimensional, el camino para hacerle frente a esta violencia debe ser la transversalización de la perspectiva de género. De modo que TODAS las políticas, acciones, programas e instituciones de gobierno tengan un enfoque de género.

Contrario a esto, las tan populares “políticas rosas” son soluciones superficiales y aisladas que no están acompañadas de medidas que busquen ir al fondo del problema. Paralelamente, vemos un despliegue de populismo punitivo y un discurso de “tolerancia cero” a los feminicidios y al acoso. Sin duda alguna necesitamos que mejore el acceso a la justicia para las mujeres, pero la violencia no cesará mientras no apostemos por transformar los contextos que la perpetúan.

La violencia contra las mujeres es causa de la discriminación que seguimos viviendo cotidianamente en nuestro país. Y, al mismo tiempo, esta violencia reproduce y aumenta la desigualdad. Con esto en mente, desde Equis Justicia para las Mujeres, GIRE y el ILSB, elaboramos “51%: una agenda para la igualdad” con algunas acciones que consideramos que quienes buscan estar al frente del poder ejecutivo podrían implementar si quisieran caminar hacia la transformación de la realidad de más de la mitad de la población mexicana: las mujeres.

@GIRE_mx

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