La cuarta transformación, no sin las mujeres

Andrés Manuel López Obrador no ha hablado explícitamente de género o de los derechos de las mujeres. Insistimos que su discurso sobre violencia, corrupción, impunidad y desigualdad no puede estar divorciado de la realidad de las mujeres, quienes representan más del 51% de la población.

Por: Omar Feliciano (@tipographo‏)

La ciudadanía eligió, votó sin miedo y con conciencia de castigar la corrupción, la impunidad y la desigualdad. Se han abierto una serie de ventanas de oportunidad gracias a la transformación política. Tras un largo proceso de movilización, demandas y reformas políticas, la paridad se ha alcanzado en el Congreso y en varios congresos locales; el gabinete paritario anunciado durante la campaña fue una de las estrategias que convenció a quienes votamos por un equipo y no por un candidato. Ahí están las oportunidades.

Estas elecciones cortaron las aspiraciones de dinastías políticas como los Yunes o los Beltrones, desdibujaron a los partidos hegemónicos y permitieron la representación de grupos como las mujeres indígenas. La próxima legislatura contará con cinco de ellas, conocedoras de su realidad, que incluye la falta de acceso a servicios de salud, la violencia obstétrica y la muerte materna de quienes viven en las comunidades más alejadas.

El Partido Encuentro Social (PES) fue motivo de preocupación de grupos progresistas, dentro y fuera de MORENA, por sus posiciones antiderechos. Con alivio presenciamos su pérdida de registro, con ello se demostró que un partido confesional evangélico dista de obtener el voto mayoritario de estas denominaciones: el voto evangélico estuvo dividido y el Frente Nacional por la Familia no significó una diferencia para Anaya y Meade, los candidatos presidenciales que lo apoyaron.

¿Los riesgos? Olga Sánchez Cordero ya sugiere que se debe dialogar sobre el aborto legal en los congresos locales. Sin embargo, la diversidad de voces y personajes dentro de MORENA no asegura el apoyo unánime a su propuesta, ni en el Congreso federal, ni en los locales, ni en el gabinete. Recordemos que López Obrador designó al conservador Germán Martínez como director del Seguro Social.

El virtual presidente electo López Obrador no ha hablado explícitamente de género o de los derechos de las mujeres, aquí es donde insistimos que su discurso sobre la violencia, la corrupción, la impunidad y la desigualdad no puede estar divorciado de la realidad de las mujeres, quienes representan más de 51% de la población. Cuando se habla estos temas no se pueden obviar datos alarmantes que afectan a las mujeres: 66.1% de las mujeres de 15 años y más han enfrentado algún tipo de violencia alguna vez en su vida. La impunidad es reflejo de que 78.6% de las agresiones no se denuncian.

Con impunidad, los servidores públicos revictimizan a quienes han sufrido violencia sexual, muchas de ellas menores de edad. Gracias a la corrupción los servicios de salud no cuentan con los insumos y medicamentos para atender adecuadamente a las mujeres que mueren durante el parto por causas prevenibles. Las ambulancias que deberían dar servicio a las mujeres de comunidades rurales no proporcionan el servicio por las condiciones lamentables en las que se encuentran, dejándolas morir en el camino a la clínica.

La desigualdad es un eje que cruza estas realidades: aquellas que pueden pagar los servicios de un hospital privado difícilmente enfrentarán el trato de violencia obstétrica que sufren muchas mujeres en los servicios públicos de salud precarizados por la rampante corrupción y la ineficiente administración; aquellas que pueden viajar a la Ciudad de México interrumpirán su embarazo legalmente, mientras que las más pobres se verán forzadas a llevar a término un embarazo no deseado. Las adolescentes con capacidades y conocimiento podrán comprar anticonceptivos en las farmacias, mientras aquellas que dependen de las clínicas públicas muchas veces enfrentarán la negativa de recibirlos debido a la discriminación y prejuicios del personal que piensa que la “planificación familiar” es sólo para mujeres casadas.

Estas realidades no se resolverán con ventanillas especiales para las mujeres o con “políticas rosas”, las mujeres no solo deben formar parte integral paritaria del gobierno, sino también de las políticas públicas para resolver la inseguridad, la corrupción y la impunidad. Estas políticas no deben ser pretexto para dejar de impulsar reformas estructurales en los sistemas de procuración de justicia, salud, empleo y educación, entre otros. De nada sirve abrir una entidad especial o un mecanismo para las mujeres si reproducirá los mismos vicios de un sistema plagado de corrupción e impunidad.

GIRE, el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir y Equis Justicia para las Mujeres elaboraron Una agenda para la igualdad que, sin ser exhaustiva, presenta un diagnóstico y recomienda en seis temas torales para las mujeres: maternidades forzadas, criminalización de las mujeres, acceso a la justicia, violencia obstétrica y muerte materna, seguridad social, conciliación y derechos laborales y democracia paritaria. Es posible consultarlo en línea.

La perspectiva de género no es un elemento adicional o superfluo, debe estar en el centro del diseño de políticas públicas para atender la desigualdad, la corrupción, la pobreza y la impunidad. Ésta sería una transformación real, que las unidades de género de las dependencias dejen de celebrar el día de la mujer con rosas para las trabajadoras y se impulse mejor la evaluación y la adecuación de indicadores, así como la elaboración de recomendaciones acordes a los resultados.

Sin las mujeres y sin mejorar sus condiciones de vida no puede haber una transformación efectiva.

 

@GIRE_mx

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