¿Discriminamos en México?

La discriminación en México se materializa en diferencias concretas en la vida de las personas y el actuar del Estado: en el acceso a servicios, en el gasto público, en normativas laborales y de salud y en programas públicos.

Por: Isabel Fulda

Recientemente se publicó la Encuesta Nacional de Discriminación 2017 (ENADIS 2017), realizada como un proyecto conjunto entre INEGI y CONAPRED, en colaboración con la UNAM, la CNDH y el CONACYT. La encuesta tiene dos objetivos principales: 1) conocer cuáles son las experiencias y manifestaciones de distintos grupos en relación con situaciones de discriminación, y 2) identificar las actitudes y prejuicios de la población general hacia dichos grupos. A diferencia de otras encuestas públicas, la ENADIS 2017 se compone no sólo de una muestra representativa en lo general, sino de conjuntos representativos en lo que refiere a los “grupos vulnerables”, entre ellos, personas indígenas, personas con discapacidad, adolescentes y jóvenes, niñas y niños, personas mayores, y mujeres (y, dentro de este grupo, las trabajadoras del hogar).

En términos generales, la ENADIS 2017 nos aporta una conclusión contundente: una de cada cinco personas (20.2%) reporta haber sido discriminada en el último año. Pero podemos estimar que esta cifra en la realidad es mucho mayor: la normalización de tantas formas de discriminación impide que muchas de ellas sean percibidas como tal y, por lo tanto, reportadas. De cualquier manera, la tendencia general es clara y la diferencia entre grupos, preocupante. La encuesta nos muestra también el cruce de diferentes formas de discriminación: si se realiza esta misma pregunta a mujeres indígenas que cuentan con una discapacidad, la ocurrencia de una manifestación de discriminación en el último año asciende a 51.7%.

Entre las actitudes y prejuicios reflejados en la encuesta, destaca que 61.1% de las personas considera que lo más importante para las mujeres es ser madres. La noción de la maternidad obligatoria no solamente influye en la manera en que las niñas y mujeres crecen y se desarrollan, sino que se materializa también en normas concretas, como el hecho de que el aborto se considere un delito en lugar de un servicio de salud o que las legislaciones laborales en México asuman que las mujeres son quienes deben hacerse cargo del cuidado de las hijas y los hijos. Transformar los prejuicios y estereotipos que permiten la permanencia de estructuras de poder es quizás la tarea más difícil de lograr, pero sin duda la más importante.

La ENADIS mide las actitudes y prejuicios que pueden sostener las personas, así como las manifestaciones concretas de discriminación, como la falta de acceso a servicios públicos por características como la apariencia personal, el color de piel o una condición de discapacidad. Así, 45.9% de las mujeres encuestadas reportaron que en los últimos cinco años enfrentaron la negación de un servicio de salud. El trabajo de GIRE ha dado cuenta de las múltiples discriminaciones que enfrentan las mujeres en relación con la atención del embarazo en México: mujeres a quienes se les niega la atención médica en trabajo de parto, obligándolas a parir en pasillos o patios del mismo hospital, así como mujeres que reciben atención de mala calidad, enfrentan maltratos por parte del personal de salud y, en algunos casos, mueren por causas prevenibles relacionadas con su embarazo, parto y puerperio. Sin duda, algunas de estas violaciones a derechos se relacionan con problemas estructurales del sistema de salud en general: corrupción, falta de insumos, condiciones de trabajo precarias para el personal de salud. Otras, sin embargo, son un reflejo de prejuicios y estereotipos dirigidos concretamente hacia las mujeres y, en particular, a mujeres en mayor situación de vulnerabilidad, como las mujeres indígenas, que enfrentan situaciones adicionales de discriminación al acceder al sistema de salud, como la ausencia de intérpretes de idiomas indígenas en los servicios de salud públicos.

La prevalencia de la discriminación en México es importante, no solo porque en sí misma niega el concepto de igualdad sobre la que se funda nuestra democracia, sino porque se materializa en diferencias concretas en la vida de las personas y el actuar del Estado: en el acceso a servicios, en el gasto público, en normativas laborales y de salud y en programas públicos. Al mismo tiempo, vale la pena recordar que las instituciones del Estado están conformadas también por personas, que en muchas ocasiones compartirán las mismas actitudes y prejuicios que encontramos en el resto de la población. Herramientas como la ENADIS 2017 contribuyen a dar luz sobre las diferentes maneras en las que se expresa la discriminación en México, cómo se cruzan y multiplican diferentes formas de ésta y qué podemos hacer para combatirla. La Encuesta provee de datos que deberían permitir visibilizar la condición estructural de la discriminación, además de ofrecer soluciones públicas adaptadas a diferentes contextos que permitan alcanzar un México más libre, justo y democrático.

La ENADIS 2017 se puede consultar aquí.

 

 

* Isabel Fulda es Coordinadora del área de Investigación en GIRE.

 

@GIRE_mx

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