Razones para el optimismo y el escepticismo

Si bien existen razones para pensar en un futuro alentador como la conformación paritaria del Congreso y la presencia en éste de feministas destacadas, también hay motivos para el escepticismo como el hecho de que de entre los 16 coordinadores solo haya una mujer.

Por: Francisco Cué (@PacoCue)

Cada tres años, al comenzar una nueva Legislatura, en GIRE decidimos ser optimistas. Lo hemos hecho incluso cuando el escenario de los siguientes tres años no parece muy alentador para los derechos humanos de las mujeres. Lo hacemos porque el feminismo nos obliga un cierto grado de obstinación, altas dosis de esperanza y una muy firme convicción. Lo hacemos, también, porque es la única manera de sobreponernos al sentimiento de frustración que frecuentemente nos suelen legar los legisladores que se marchan, quienes otra vez dejaron en la congeladora las reformas necesarias.

Esta vez no es la excepción. De hecho —hay que confesarlo—, en comparación con años anteriores, en el arranque de la nueva Legislatura (LXIV) hemos buscado y encontrado mejores motivos para ser optimistas respecto al futuro de los derechos humanos de las mujeres. Sin embargo, y como hacemos también cada tres años, mantenemos una saludable y necesaria dosis de escepticismo; es decir, no nos confiamos.

Entre las razones que nos invitan a sentirnos optimistas ubicamos, en primer lugar, la histórica composición paritaria de ambas cámaras del Congreso de la Unión, al menos, para los siguientes tres años: 49% de las curules en el Senado y 47.8% en la Cámara de Diputados serán ocupadas por mujeres, prácticamente la mitad del Congreso. Histórica y extraordinaria noticia.

En segundo lugar, la representación de los partidos políticos que tradicionalmente se han opuesto al reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres son —incluso unidos— minoría en ambas cámaras. El PES, que en su breve paso por el Poder Legislativo se caracterizó por promover iniciativas contrarias a los derechos humanos, ha perdido su registro como partido político.

Tercero: entre las legisladoras que recientemente tomaron posesión de su cargo hay feministas destacadas, como las senadoras Patricia Mercado y Martha Lucía Mícher, así como la diputada Martha Tagle, quienes además de su incuestionable compromiso tienen sobrada experiencia política, legislativa y administrativa en materia de derechos humanos, especialmente de las mujeres.

Cuarto: si bien la nueva Legislatura apenas comienza, ya han sido varios los pronunciamientos de diferentes grupos parlamentarios asegurando su respaldo a todas aquellas iniciativas destinadas a mejorar la situación de las mujeres. Por ejemplo, Dante Delgado, coordinador en el Senado, ofreció los votos de los legisladores de Movimiento Ciudadano para proteger el derecho a decidir de todas las mujeres. El ahora senador Miguel Ángel Mancera y el diputado Ricardo Gallardo, ambos coordinadores del PRD, también anunciaron su intención de impulsar la despenalización del aborto, así como otros temas incluidos en la agenda de los derechos de las mujeres.

Por último, pero de manera destacada, el eventual nombramiento de la ministra en retiro, Olga Sánchez Cordero, como Secretaria de Gobernación del próximo gobierno, quien además será Senadora de la República por unos cuantos meses. No solo se convertirá en la primera mujer en la historia en ocupar el segundo cargo más importante de nuestro país —titular de la SEGOB—, sino que no ha dejado pasar la oportunidad de insistir en la urgente necesidad de impulsar la interrupción legal del embarazo en todo México.

Sin embargo, en los albores de una nueva Legislatura también existen razones para el escepticismo (y en ocasiones, para el pesimismo).

Es la primera Legislatura paritaria de la historia con (casi) el 50% de las mujeres ocupando un escaño, pero de los 16 coordinadores —uno por cada grupo parlamentario representado, sumando ambas cámaras—, únicamente hay una mujer (e irónicamente es del PES), lo que quiere decir que el control de los órganos legislativos seguirá en manos de hombres. Ello pese a la presencia de mujeres destacadas y experimentadas en casi todas las bancadas.

También, si bien los partidos políticos que tradicionalmente se han opuesto a los derechos de las mujeres son minoría, uno de ellos —los que representan al extinto Partido Encuentro Social— formó parte de la alianza electoral que hoy domina la escena política nacional. ¿Se mantendrá la alianza en el Congreso? ¿Serán los derechos de las mujeres moneda de cambio para avanzar en otras reformas para las que se requiera su apoyo? Ha sucedido en el pasado.

Respecto a las manifestaciones en favor de impulsar la interrupción legal del embarazo —las cuales celebramos—, seguimos en espera de conocer cuál será la estrategia propuesta, porque existe un riesgo elevado de que una inadecuada iniciativa de ley en la materia sumerja este importante tema en un caos legislativo.

De igual manera, preocupa la poca atención que han recibido otros asuntos de la agenda legislativa en materia de derechos humanos de las mujeres —diferentes a la interrupción legal del embarazo— que siguen pendientes, y que son competencia del Poder Legislativo.

¿Qué ocurrirá con las diferentes reformas en materia laboral y de seguridad social que se requieren para corregir las condiciones de desigualdad que subsisten entre hombres y mujeres, que impiden una efectiva conciliación entre la vida laboral y la vida personal, reproductiva, académica y familiar de las personas? ¿Seguirán siendo las mujeres quienes carguen con la mayor parte de la responsabilidad de los cuidados cuando concluya esta nueva Legislatura?

¿Qué sucederá con la impostergable regulación de la gestación subrogada y de las diferentes técnicas de reproducción humana asistida?

¿Atenderán, legislativa y presupuestalmente, las causas subyacentes responsables de los lamentables casos de violencia obstétrica que siguen sufriendo las mujeres embarazadas en todo el país?

La cuarta transformación que nos han prometido comenzó —o tuvo que haber comenzado— el pasado 1° de septiembre, con el arranque de los trabajos de la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión. ¿Incluirá la cuarta transformación a las mujeres? ¿Estarán conscientes y preparados los nuevos legisladores? Seamos optimistas.

 

* Francisco Cué es responsable de Vinculación Legislativa en @GIRE_mx.

 

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