La falta de transparencia afecta nuestros bosques

Un estudio de transparencia en el sector forestal de la iniciativa de sociedad civil #BosquesAbiertos detectó que en el mismo espacio geográfico donde se destinan recursos para la protección de los bosques, se otorgan permisos para su explotación o se autorizan cambios de uso de suelo para su completa desaparición.

Por: Renata Terrazas (@renaterra_zas)

Sí, tenemos la mejor ley de transparencia del mundo, según los rankings internacionales, y tenemos uno de los diseños institucionales más atractivos para garantizar el ejercicio del derecho de acceso a la información, pero esta ley hoy enfrenta retos significativos en cuanto a su implementación.

Si bien una ley expresa, la apuesta de un país en la materia, se queda como mera aspiración cuando no es acompañada de los instrumentos que permiten su aplicación. Aun cuando es obligación de todas las dependencias públicas contar con oficinas de transparencia, la realidad es que sus titulares desempeñan diversas funciones donde la transparencia no siempre es prioritaria. Ello deriva en una atención fragmentada para atender solicitudes de información y no permite que las propias oficinas de gobierno piensen en mejores formas para generar y difundir su información.

Es un gravísimo error pensar que garantizar la transparencia y el derecho de acceso a la información implica cumplir con algunos artículos de una ley. La transparencia debe ser una apuesta de política pública que venga acompañada de presupuestos suficientes, capacitaciones para servidores públicos y, sobre todo, una apuesta de generación de información útil.

Lo que la falta de transparencia ha mostrado, no son casos de corrupción sino el pésimo diseño de nuestras políticas públicas ya que en muchos casos se construyen sobre información incompleta, errónea o incluso nula.

La iniciativa de sociedad civil #BosquesAbiertos, presentada hace unos días en un foro sobre gobierno abierto para el manejo de recursos naturales, en su estudio de transparencia en el sector forestal detectó que en el mismo espacio geográfico donde se destinan recursos para la protección de los bosques, se otorgan permisos para su explotación o se autorizan cambios de uso de suelo para su completa desaparición.

Este mismo estudio identificó información que las dependencias no generan y que imposibilita tomar decisiones para la protección de los bosques. Un caso extremo que demuestra problemas severos en la implementación de la política pública sobre bosques es la brecha de información entre las propias dependencias de gobierno que hace que no se reporte de manera adecuada información sobre deforestación ilegal. Es decir, a ciencia cierta pocos saben lo que está pasando.

La falta de información veraz es en sí mismo un problema, si la leemos a la luz del contexto mexicano donde cada año perdemos 500 mil hectáreas de bosques y selvas, según el Instituto de Geografía de la UNAM, nos damos cuenta de la gravedad del problema ante el cual no sólo no estamos haciendo gran cosa sino que no alcanzamos a generar la información necesaria para dimensionar el problema y atenderlo.

Hoy podemos decir que tenemos buenas leyes de transparencia, sin embargo también tenemos una ley poco implementada que se enfrenta tanto a los obstáculos de la burocracia como a la falta de voluntad política de un Ejecutivo federal que sepultó la agenda de transparencia hace unos años.

@FundarMexico

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