Combatir la desconfianza, el reto del nuevo Auditor

El 15 de marzo pasado, David Colmenares fue designado Auditor Superior de la Federación. Sus primeras comunicaciones las dedicó a explicar el proceso, que estuvo apegado a la ley, que fue electo por “mayoría abrumadora” y que su gestión no favorecerá a ningún partido.

Por: Renata Terrazas (@Renaterra_zas)

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) es uno de los contrapesos más importantes contra el abuso de poder de los gobiernos, sobre todo cuando ejercen los recursos públicos como si fueran propios.

La importancia de la ASF radica en su labor: fiscalizar la cuenta pública mediante auditorías a las instituciones que ejercen recursos públicos federales, ya sea alguno de los tres poderes de la Unión, organismos garantes o gobiernos estatales o municipales.

En los últimos meses las auditorías de la ASF han permitido identificar desvíos de recursos, como en el caso de Sedesol y Sedatu, irregularidades en obra pública como el caso del Tren Interurbano México-Toluca, y un sinnúmero de observaciones sobre el ejercicio de recursos por parte de los gobiernos estatales.

Sus informes han provisto de información útil para la rendición de cuentas sobre el gasto público; han permitido recuperar recursos, identificar actos de corrupción e iniciar investigaciones, modificar programas presupuestarios que tenían resultados magros y derivar en una serie de sanciones a funcionarios que han obrado de manera negligente o abusiva.

Es una de las instituciones con mayor credibilidad y esta confianza se construyó sobre la base del trabajo técnicamente impecable y objetivo que ha realizado a lo largo de los últimos años. Por ello, desde finales del año pasado en el observatorio de Designaciones Públicas buscamos que se realizara un proceso transparente, abierto y con rendición de cuentas para la sustitución de su titular.

En diciembre de 2017, Juan Manuel Portal cumplía su periodo de 8 años y debía ser reemplazado por alguien que las dos terceras partes de la Cámara de Diputados eligiera. El proceso comenzó fatal, una convocatoria fast track y sin claridad en la metodología de selección apuntaba para una designación basada en criterios políticos y negociaciones partidistas.

Ante presiones de organizaciones civiles las comisiones dictaminadoras abrieron un poco el proceso, sin embargo, no fue suficiente para alcanzar a promover una designación basada en el mérito y las competencias de los aspirantes. Al final, las y los diputados no pudieron ni quisieron rendir cuentas sobre la terna, no quisieron dar explicaciones sobre el porqué consideraron que eran los mejores perfiles.

Hasta el cansancio diversas organizaciones de la sociedad civil, la academia y expertos hemos puesto sobre la mesa la necesidad de construir procesos de designación que abonen a la legitimidad de las personas que quedarán al frente de las instituciones. Sin embargo, una y otra vez nuestros legisladores se han empeñado en designar con poca información, escasa o nula participación y jamás rindiendo cuentas sobre sus decisiones.

Después de no haber logrado los consensos por casi tres meses, finalmente el 15 de marzo pasado, David Colmenares fue designado Auditor Superior de la Federación. Sus primeras comunicaciones las dedicó a explicar el proceso, mencionar que estuvo apegado a la ley, que fue electo por “mayoría abrumadora” y que su gestión no favorecerá a ningún partido. Eso que tendría que ser evidente, tuvo que explicitarlo dado que aquellos que lo designaron fallaron en en el proceso.

David Colmenares tiene una amplia experiencia en la función pública, más entre gobiernos priistas en el ámbito federal o estatal como con el de Murat en Oaxaca. Entre los grandes retos que tendrá al frente de la Auditoría está el llenar el hueco de la desconfianza en su proceso de designación con una gestión impecable que dé cuenta del compromiso de un organismo que es pieza clave en el combate a la corrupción.

 

@FundarMexico

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