¿Para qué un Parlamento Abierto?

Un congreso democrático moderno no solo debe representar la pluralidad y la diversidad, sino que debe ser transparente en sus funciones, responsable por sus acciones, y, lo más importante, debe ser un espacio público dispuesto al escrutinio y la participación de la sociedad.

Por: Khemvirg Puente (@khemvirg)

Cuando se trata de hablar del Congreso, lo más común es referirse a los escándalos o el comportamiento frívolo o irresponsable de algunos legisladores. Pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre la importancia de la institución parlamentaria para la vida democrática.

En todas las sociedades existen conflictos y tensiones constantes, pero en una democracia estas disputas se resuelven mediante mecanismos institucionales de los que la sociedad forma parte. Las elecciones y la representación política han sido dos de los instrumentos más eficaces para incorporar a la ciudadanía en las decisiones colectivas, y resolver nuestras diferencias por medios pacíficos.

Los congresos, parlamentos y legislaturas han sido diseñados para ser ese espacio institucional de confrontación civilizada pero también de deliberación, negociación y cooperación entre quienes tienen visiones distintas. Conflicto y cooperación han sido las dos caras de esa moneda que conocemos como representación política. Hoy más que nunca, los congresos son relevantes para la vida pública.

A pesar de su relevancia, no es una novedad que los parlamentos y legislaturas de la época actual suelan estar asociados a calificativos negativos como desconfianza, pereza o corrupción. Si bien todavía hay legisladores y legisladoras que, con su comportamiento, abonan a la carga de desconfianza, también existen esfuerzos recientes para remontar este panorama.

Un congreso democrático moderno no solo debe representar la pluralidad y la diversidad de la sociedad, sino que debe ser transparente en todas las funciones que desempeña, responsable por todas sus acciones, eficaz para la atención de las demandas y, lo más importante, debe ser un espacio público, dispuesto de forma permanente al escrutinio y la participación de la sociedad. Es decir, debe ser un foro accesible a la ciudadanía, un parlamento abierto.

El Parlamento abierto es un nuevo modelo de representación política, es un mecanismo alternativo y moderno de interacción entre los representantes y los representados. En esta nueva relación se busca que la asamblea representativa abra de par en par las puertas de sus procedimientos internos a la participación de la sociedad; que sus decisiones sean transparentes y estén plenamente justificadas; que exista disposición y colaboración para que su desempeño sea sometido al escrutinio y la fiscalización; que empleen plataformas digitales para facilitar la interacción ciudadana en cada una de sus funciones; y que adopten altos estándares de responsabilidad, ética e integridad en la actividad parlamentaria.

Un parlamento abierto pone a los ciudadanos en el centro de las decisiones y, por tanto, su agenda interna está orientada por la apertura plena a cualquier interesado. En pocas palabras, en un parlamento abierto las puertas se abren desde fuera y no es un espacio exclusivo para aquellos privilegiados que han sido invitados por la generosidad de algún legislador u órgano parlamentario. En un parlamento abierto, los ciudadanos son tratados como tales y no como clientelas.

En los años recientes, los ciudadanos se han organizado y logrado que el Congreso inicie una gradual apertura de sus actividades. Si bien es todavía un reto que la institución asuma plenamente los principios del Parlamento Abierto más allá de la firma de convenios o compromisos, la presión de la sociedad ha rendido frutos concretos en temas como el combate a la corrupción o las reformas en materia de transparencia y rendición de cuentas.

Un ejemplo de lo anterior es el papel que ha jugado Fundar, una organización de la sociedad civil, plural e independiente, que desde diversas plataformas no solo ha buscado abrir las puertas del Poder Legislativo, sino que promueve de forma permanente la agenda de gobierno y parlamentos abiertos. Uno de los más recientes esfuerzos es la producción y emisión de la serie “Parlamento Abierto es de todas y todos” con 12 capítulos y que se transmite en el canal de Youtube de Fundar, pues de una forma accesible y amena nos invita a reflexionar sobre el papel que debemos jugar en la defensa de nuestros derechos y en el escrutinio de las autoridades.

Como los capítulos de la serie lo advierten, el punto nodal del Parlamento Abierto es que explora nuevas formas de representar a los ciudadanos y de restaurar la confianza en nuestras instituciones a través del contacto, de la colaboración. No se trata de desplazar o de sustituir instituciones sino de construir conjuntamente.

Fundar, a través del programa “Parlamento Abierto de todas y todos” nos da una lección de cómo, desde la sociedad, es posible cambiar el funcionamiento y desempeño de las instituciones. Nos demuestra cómo la ciudadanía ya no es una figura decorativa o accesoria de la actividad parlamentaria, hoy y en el futuro está llamada a adquirir centralidad y protagonismo de los procesos parlamentarios. La democracia de calidad se construye y se defiende día a día, desde nuestras trincheras, como nos lo propone “Parlamento Abierto” una serie de Fundar. Enhorabuena por estos esfuerzos desde la sociedad.

 

* Khemvirg Puente es Coordinador del Centro de Estudios Políticos de la UNAM. Especialista en Poder Legislativo.

 

@FundarMexico

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