Las mañosas prácticas legislativas del PVEM

Procesos que llevaron a la aprobación de la Ley General de Biodiversidad en el Senado y a su casi culminación en la Cámara de diputados no pueden repetirse en esta legislatura; es urgente que el actual Congreso adopte principios de Parlamento abierto como el derecho a la información, a la participación ciudadana y a recibir información sobre las prácticas y procesos parlamentarios que tenemos las y los ciudadanos.

Por: Beatriz Olivera

El Partido Verde Ecologista de México ha empleado prácticas mañosas en sus quehaceres legislativos con tal de lograr sus objetivos políticos. Hay varios ejemplos, pero uno de los más representativos es el proceso de aprobación de la propuesta de Ley General de Biodiversidad (LGB) durante la pasada legislatura.

En diciembre de 2017, -luego de la bien orquestada aprobación de la Ley de seguridad interior- aprovechando las distracciones y fiestas de fin de año, los verdes desde el Senado impulsaron la aprobación del dictamen de la LGB tras una escasa discusión, omitiendo la primera lectura y dispensando la segunda. Así, rapidito aprobaron una ley trascendental para el medio ambiente y para el país.

Ya en febrero de este año el documento fue turnado para su dictaminación a la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Comarnat) de la Cámara de Diputados, y a las comisiones de Asuntos Indígenas y de Cambio Climático para opinión. Desde la Comarnat presidida por el PVEM se convocó a reunión para aprobar el dictamen de dicha minuta. Por supuesto, en este caso tampoco tuvo lugar un proceso amplio de discusión, participación y consulta. Pero lo que sí surgió fue un amplio número de voces que rechazaron la iniciativa de la LGB, destacaron las opiniones de la Comisión Nacional de Biodiversidad (Conabio), de la Secretaría de Ganadería, Agricultura y Pesca (Sagarpa), de la Comisión de Asuntos Indígenas y la Comisión de Cambio Climático de la Cámara de Diputados. Destacaron también las opiniones e inconformidades presentadas por las fracciones parlamentarias de Morena y PRD, además de los cuestionamientos del PAN sobre la “supuesta” protección del medio ambiente de la Ley.

Pero ante toda esta oposición, ¿qué hicieron los diputados integrantes de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara? Una nueva jugada: aprobaron el proyecto de la LGB durante una reunión que no cumplió con el quórum necesario, ya que sólo asistieron 15 legisladores de los 16 mínimos necesarios para cumplir con el reglamento de la Cámara e ignorando por completo el mandato de la Mesa Directiva que requirió opinión de las Comisiones de Asuntos Indígenas y de Cambio Climático. Así de mañosos los diputados verdes.

Posteriormente, la propuesta de Ley pasó a esperar turno para ser aprobada por el pleno de la Cámara de Diputados. Sin embargo, la presión mediática fue tal, que los diputados verdes tuvieron que retirar la propuesta dado el desaseo legislativo del proceso. Las irregularidades de este no pudieron ser más evidentes; un proceso poco transparente e irregular, dado que nunca fue consultado con comunidades y pueblos indígenas.

Además, las deficiencias contenidas en la propuesta de la LGB también son graves. Se trata de una iniciativa legislativa que no establecía mínimas restricciones a la actividad minera, misma que puede desarrollarse en áreas naturales protegidas. La propuesta además permitía la apropiación y registro con patente de genes, plantas y conocimientos ancestrales. Al no consultarse, la propuesta legislativa omitió derechos de los pueblos indígenas previstos en la Constitución e ignoró la Declaración de Naciones Unidas Sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, así como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo.

Aunque la propuesta fue retirada por el PVEM, no cabe duda que la amenaza sigue latente, dado que este partido nuevamente encabeza las comisiones de medio ambiente en la cámara de diputados y de senadores. Tenerlos allí es un peligro para la biodiversidad, para el medio ambiente, para el territorio y para los bienes comunes. El cuidado y la riqueza biológica del país es enorme, magnífica, y en ese sentido, es sustancial preservarla y cuidarla, algo que el PVEM no ha hecho.

Procesos que llevaron a la aprobación de la LGB en el Senado y a su casi culminación en la Cámara de diputados, no pueden repetirse en esta legislatura; es urgente que los nuevos integrantes del Congreso adopten principios de Parlamento abierto como el derecho a la información, a la participación ciudadana y a recibir información sobre las prácticas y procesos parlamentarios que tenemos las y los ciudadanos. Además, es necesario que la actual legislatura se comprometa con estos principios básicos y realice una rendición de cuentas adecuada, además de facilitar y proporcionar información de manera proactiva y en datos abiertos. La sociedad que ha votado por una transformación del país está atenta, eso debe quedarles claro.

Si quieres conocer más sobre la relación entre medio ambiente y las prácticas de Parlamento abierto, te invitamos a ver el Capítulo 8. ‘Se trata de ser justos’ del programa ‘El Parlamento abierto es de todas y todos’.

 

@FundarMexico.

 

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