Ayotzinapa, el bloque de muerte

Los 43 estudiantes normalistas y las otras víctimas torturadas, asesinadas y desaparecidas el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, fueron víctimas de un bloque de muerte, esto es, una operación de exterminio coordinada entre autoridades y el crimen organizado.

A casi tres años de la desaparición forzada de los cuarenta y tres estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, es necesario modificar nuestra comprensión de los hechos. En un acontecimiento sin precedentes, fue presentada la Plataforma Ayotzinapa, herramienta virtual interactiva que ubica en un mapa los hechos sucedidos en Iguala la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014. Se trata de un proyecto de Forensic Architecture, comisionado y llevado a cabo en colaboración con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh), para las familias de los 43 estudiantes desparecidos, los heridos y asesinados de Ayotzinapa.

Decía que debemos modificar nuestra idea de lo sucedido. Es así porque la reconstrucción enseña los hechos en plano multidimensional y con ello permite mirar, minuto a minuto, no solo los eventos sucesivos sino también lo que pasó de manera simultánea en varios lugares. Ahora lo debemos entender así: los estudiantes normalistas y las otras víctimas torturadas, asesinadas y desaparecidas esa noche fueron víctimas de un bloque de muerte, esto es, una operación de exterminio coordinada entre autoridades y el crimen organizado.

Esta reconstrucción enseña de qué manera, en lugar y momentos precisos, los policías de tres municipios, la policía ministerial estatal y la Policía Federal participaron en el ataque, mientras el ejército monitoreaba toda la cadena de hechos, sin intervenir. Todo esto en operación simultánea con miembros del crimen organizado.

Quien vea al menos la reconstrucción de los dieciocho minutos denominada Desaparición Forzada en Iguala, entenderá de otra manera los hechos. El relato inicia con la salida de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa a las 18 horas del 26 y concluye refiriendo el último ataque registrado, es decir, la tortura y asesinato de uno de ellos, Julio César Mondragón, sucedida ya en la madrugada del 27.

Están ahí relatados los múltiples ataques armados de las diversas policías y del crimen organizado en contra de los estudiantes y otras personas. A las 21:30 horas del 26 es el primer ataque a manos de la policía municipal de Iguala y a las 00:30 del 27 es el último embate armado, en este caso a manos de personas sin uniforme. Son tres horas de homicidios, torturas y desapariciones forzadas, con todas las instituciones de seguridad activas, incluyendo al ejército, ninguna para evitar la tragedia.

Los ataques armados de la policía de Iguala contra los estudiantes comienzan pasadas las 21:00 horas en dos puntos diferentes de la ciudad. Horas después se suceden persecuciones, torturas, homicidios y desapariciones sin parar hasta la madrugada, todo ubicado en el tiempo y en el espacio gracias a la Plataforma Ayotzinapa. Ahí se ve que en los hechos intervinieron las patrullas municipales de Iguala rotuladas con los números 2, 11, 17, 18, 19, 20, 22, 24, 26, 27 y 28; de Cocula con los números 302, 305 y 306. Además están referidas en los hechos y también están ubicadas en lugares y horas precisas algunas patrullas de Huitzuco, otras ministeriales, federales y también patrullas militares.

El video incluye el momento y lugar en el que el estudiante Aldo Gutiérrez recibe un disparo de arma de fuego en la cabeza a manos de un policía de Iguala; también se narran los asesinatos de los estudiantes Daniel Solís Gallardo y Julio César Nava, y las lesiones por arma de fuego contra Edgar Andrés Vargas, también estudiante. En esos 18 minutos encontramos además el ataque armado desde ambos flancos contra el autobús en el que viajaba el equipo de fútbol Avispones, embate que resultó en la muerte de uno de los jugadores y en 8 de ellos heridos.

Con este mensaje cierra el video: “Esta reconstrucción demuestra que las diferentes fuerzas de seguridad en las escenas del crimen, policías municipales de tres localidades distintas, policías ministeriales estatales y federales, el ejército y miembros del crimen organizado estuvieron activos en diferentes niveles durante toda la noche, como perpetradores u observadores de la violencia. Estos agentes usaron ampliamente la infraestructura diseñada para proveer seguridad, como el sistema de comunicación centralizado C4 o las patrullas de la policía, para perpetrar estos ataques. Esta reconstrucción también demuestra que los episodios de violencia, incluyendo la desaparición forzada de los estudiantes, tuvieron lugar casi simultáneamente, en presencia de distintas agencias del Estado y en diferentes partes de la ciudad. Estos hechos apoyan la conclusión de que agentes del gobierno se coordinaron y coludieron para perpetrar los ataques. Todas las agencias se movilizaron pero ninguna evitó los actos de violencia, lo que convierte al aparato gubernamental mexicano en corresponsable del asesinato de civiles y de la desaparición forzada de los 43 normalistas, que persiste hasta hoy”.

Los estudiantes y las demás víctimas fueron atacados por un bloque de muerte. La infraestructura creada por el Estado mexicano para salvaguardar la seguridad y proteger vidas, fue puesta al servicio del crimen organizado, trenzado en un bloque armado integrado por personas uniformadas y no uniformadas, que atacó de manera coordinada en varios puntos, quedando el aparato municipal, estatal y federal de seguridad al servicio del crimen. Bloque de muerte que funcionó para acabar con la vida y desaparecer a decenas de personas inermes.

Santiago Aguirre, Subdirector del Centro Prodh, me dijo apenas que “respecto de los 43 estudiantes desaparecidos, lo que tenemos es alrededor de 70 personas procesadas por el delito de secuestro. El número de detenidos se incrementa si, cómo lo hace PGR, se suman quienes habiendo sido detenidos por portación de arma o delitos contra la salud, también fueron imputados como integrantes de la organización criminal que controlaba Iguala; así la cifra sube a 170 personas. Respecto de los 43, no hay ninguna acusación por homicidio (es decir, la hipótesis del basurero no está judicializada) y tampoco hay ninguna acusación por desaparición forzada, menos ninguna sentencia, siendo este el encuadre legal que conforme a los estándares internaciones tendría que haber prevalecido.

Leyó bien: en la investigación a cargo de la PGR que, según dijeron en la presentación de Plataforma Ayotzinapa, ya acumula cien tomos, no hay elementos suficientes para acusar por homicidio o por desaparición forzada a nadie, con respecto a los 43 estudiantes. A tres años de los hechos, según el expediente penal, los estudiantes no fueron ni asesinados ni desaparecidos.

En el 2014 fue un bloque de muerte, ahora es un bloque de impunidad.

 

@ErnestoLPV

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Comentarios

  1. Alexis Montana

    jajaja los normalistas son una bola de delincuentes, se la pasan robando, bloqueando carreteras y lo peor que piden dinero, saquean tiendas, carros comerciales, la escuela en un tiempo parecía deshuesadero de carros, pero por si fuera poco los expertos del GIEI, solo eran unos criminales más contratados para poder defender a los ayotzinapos, cuando ellos eran guerrilleros, rateros, militantes, extorsionadores y demás.

  2. Alfredo Licona

    aqui los unicos que son una bola de delincuentes son los normalistas, todo el tiempo se la pasaron delinquiendo en las calles, por culpa de ellos miles de personas perdieron negocios por los daños que causaron, además algunos de ellos trabajaban con los rojos, y no me digan que no porque si es verdad, ahora los expertos del EAAF, son una bola de farsantes una investigación se lleva mucho tiempo y no 15 minutos como ellos lo hicieron en el basurero.