Laboratorio de seguridad ciudadana: cómo sí

El cómo sí es el modelo que queremos de políticas públicas sostenido en otro paradigma conocido como seguridad ciudadana. Ni mano dura ni mando blanda; optamos por mano sensible e inteligente.

México, Brasil, Colombia y Venezuela aportan la cuarta parte de los homicidios intencionales del mundo entero. En México nos hemos profesionalizado en fracasar en materia de seguridad. Falta profesionalizarnos en la construcción de casos de éxito. Ya sabemos cuál es el modelo de seguridad que no queremos. Es urgente andar hacia la implantación del modelo que sí queremos. Toca construir el cómo sí.

A inicios del año en curso comenzó a funcionar el Foro Mexicano para la Seguridad Democrática cuya Secretaría Técnica fue alojada en la Universidad Iberoamericana. Producto de una alianza entre instituciones académicas, sociedad civil y organismos nacionales e internacionales de derechos humano, esta iniciativa fue anunciada en octubre de 2017.

El primer paso del Foro ha sido justamente precisar el contraste entre el cómo no y el cómo sí. El cómo no es un modelo fallido que se sostiene en el paradigma de la seguridad conocido a nivel mundial como la mano dura. Más fuerza y más castigo son sus propuestas y solo produce más inseguridad. En los más avanzados foros europeos se habla de América Latina como el caso más sonado del fracaso y el daño producto de la mano dura.

El cómo sí es el modelo que queremos de políticas públicas sostenido en otro paradigma conocido como seguridad ciudadana. Ni mano dura ni mando blanda; optamos por mano sensible e inteligente. El trípode que sostiene la seguridad ciudadana es el equilibrio entre la prevención, el control y la cohesión social. El Foro está terminando un documento que traza las coordenadas precisas de lo que cabe y lo que no cabe en la seguridad ciudadana. Se hará público en breve.

Uno de los componentes más relevantes de la agenda del Foro es la creación del Laboratorio de Buenas Prácticas en Seguridad Ciudadana. La construcción conceptual y metodológica está siendo fascinante. Se ha denominado laboratorio porque coloca la experimentación en el centro de la iniciativa para comprobar qué funciona y qué no funciona en la construcción de la seguridad ciudadana. Es un proyecto disruptivo que le dice no a la repetición de lo que viene fallando y niega la posibilidad de afirmar cualquier cosa que no se puede probar. Nada funciona o no funciona porque alguien lo dice sino porque alguien lo puede demostrar.

El aprendizaje formalizado es la mancuerna intrínseca de la experimentación y la dinámica fluirá progresivamente hacia la construcción de un nuevo saber colectivo, a su vez depositado en un banco de información que asegure la memoria.

Las entrevistas con quienes encabezan laboratorios de innovación social en México y en otros países nos vienen enseñando sofisticadas metodologías que estimulan la creatividad y aseguran la participación de actores diversos en la construcción de ideas para resolver todo tipo de problemas de interés público. Estamos conociendo estrategias que salen a la calle a recoger las mejores ideas, luego las montan en procesos de maduración para después regresar a la calle envueltas en esquemas de trabajo que aseguran la apropiación en el terreno. De la calle al laboratorio y luego de vuelta a la calle. Fascinante.

El Laboratorio de Buenas Prácticas en Seguridad Ciudadana que estamos edificando será un facilitador que transformará el talento de las personas que luchan a favor de la seguridad ciudadana en insumo para construir lecciones aprendidas disponibles a cielo abierto. Abriremos las puertas a tantas y tantos que han hecho y aprendido tanto sin poder depositarlo en receptáculo formal alguno de documentación y aprendizaje. Y nos tomaremos de la mano con quienes apelan a la evidencia como el eje de validación o refutación de las políticas de seguridad.

En medio de las más dolorosas noticias sobre las atrocidades de la violencia en cada vez más lugares en el país y con un saldo de devastación acumulada propio de una crisis humanitaria, nuestra convicción a favor de la seguridad en democracia y con derechos humanos es más sólida que nunca. Ni mano dura ni mano blanda: mano sensible e inteligente. Así entendemos la seguridad ciudadana.

 

@ErnestoLPV

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