Seguridad y construcción de paz: coherencia urgente

López Obrador ha dicho que, a diferencia de otros temas donde el panorama es claro, la complejidad para atender la inseguridad y la violencia será mucho mayor. Ahora es momento de una política pública con etapas y métodos bien trabajados que atiendan el tema.

Prácticamente no hay día sin mensaje público por parte de miembros del equipo de transición de Andrés Manuel López Obrador relacionado directa o indirectamente con temas de seguridad. ¿Cuánto de lo que se informa representa una decisión que no se modificará posteriormente? Imposible saberlo. Es la quinta transición federal que observo atentamente y jamás antes se habían adelantado tantas ideas y compromisos, menos a cargo de múltiples voceros. De hecho, la tendencia en los 4 casos anteriores ha sido muy clara: se trabaja mucho en transición y se construyen compromisos y luego al inicio de la nueva gestión federal los materiales se usan poco o nada y se queda atrás buena parte de las promesas, dejando el control pleno de las agendas a las y los miembros del gabinete. Ahora la situación es otra precisamente por el referido flujo incesante de mensajes y el adelanto de los nombres en el gabinete, a lo cual también se van sumando actividades privadas y públicas con sectores de todo tipo.

El efecto obvio de acelerar la emisión de compromisos públicos es empujar su deliberación precisamente pública, propia de una democracia. Parece increíble, pero hay voces que censuran esa deliberación como si el apoyo mayoritario a través del voto generara un cheque en blanco para gobernar. Afortunadamente esa pobre confusión queda limitada en la medida en que tal deliberación, para fortuna de todas y todos, crece.

Y justo propongo discutir lo que hasta este momento parece ser la ausencia de un discurso que enseñe lo que yo entiendo como una política federal de seguridad, es decir, un marco conceptual, un diagnóstico, objetivos estratégicos, instituciones responsables de implementarlos y mecanismos de rendición de cuentas. La respuesta a esto puede ser sencilla: el diseño de la política pública está en proceso y las decisiones digamos firmes vendrán más adelante. Si es el caso, entonces habría que revisar la generación de expectativas que se va provocando entre la población en general y en auditorios específicos, especialmente entre las víctimas.

Viene a cuento la afirmación que hizo López Obrador justamente en el evento con víctimas del 8 de mayo pasado, donde dijo de manera expresa que, a diferencia de otros temas donde tenía muy claro lo que haría si ganaba, con respecto a la inseguridad y la violencia no era el caso y la complejidad era mucho mayor.

Estando yo en el evento recibí positivamente este mensaje por una razón precisa: las promesas que todas y todos los candidatos construyeron por todo el país, afirmando saber cómo resolver la inseguridad y la violencia, sin demostrarlo, fueron, para decirlo claramente, puras y llanas mentiras. Lo dije en la campaña: las ofertas serias debían consistir en proyecciones de rutas técnicas para construir las soluciones. Esa hubiera sido la promesa más honesta, aunque tal vez la menos popular.

Ahora es tiempo de construir esa ruta; el camino se llama política pública y tiene etapas y métodos bien trabajados en la disciplina que lleva el mismo nombre. Habida cuenta de la hiperactividad del equipo de transición y del propio López Obrador, entonces la pregunta obligada es hasta dónde existe un camino claro y hasta dónde está por trazarse la ruta –la política pública- que seguirá el gobierno federal en materia de seguridad.

Dos personajes han acaparado la atención con sendos mensajes asociados a esta materia: Olga Sánchez y Alfonso Durazo, próximos titulares de la Secretaría de Gobernación y de la Secretaría de Seguridad Pública Federal que será creada, respectivamente. La primera, y más obvia pregunta, es si lo que ambos dicen debe entenderse como ingredientes complementarios de una ruta común. Ella ha anunciado una ambiciosa agenda de construcción de paz asociada a iniciativas innovadoras como la justicia transicional y la modificación de la política de drogas, a su vez asociadas a la contención del fenómeno masivo de violaciones graves a los derechos humanos; él ha avisado que la dependencia a su cargo concentrará las tareas federales de seguridad e inteligencia, articulando en una sola estrategia los ámbitos civil y militar.

Desde cualquier interpretación posible, no hay escenario que pueda disociar las funciones de ambas dependencias. La construcción de paz y la reconstrucción de la política federal de seguridad son procesos interdependientes. Pensar lo contrario supone un escenario potencialmente desastroso. Colocar por cuerda separada las agendas puede terminar ubicándolas una contra la otra; por ejemplo, el despliegue policial y militar puede reproducir los costos que la construcción de paz intenta contener y procesar. La pregunta sobre si existe o no la base común en la forma de una política pública que asegure la coherencia es nada menos que fundamental y la respuesta debe venir pronto, habida cuenta, reitero, de la emisión irrefrenable de mensajes en ambos frentes.

Agrega a la falta de claridad el hecho de que otra vocera, Loretta Ortiz Ahlf, está organizando una serie de foros con víctimas a lo largo del país, justamente bajo el enfoque de Justicia Transicional, agenda que se conduciría desde la Secretaría de Seguridad Pública Federal.

Por lo demás, la creación de la Secretaría de Seguridad Pública Federal implica además definiciones mayores relacionadas con el Sistema Nacional de Seguridad Pública y todas las herramientas y recursos bajo el control del Secretariado Ejecutivo del mismo. Se repite la pregunta: cómo se articulará esto a la agenda federal de construcción de paz a manos de la Secretaría de Gobernación, habida cuenta de que cuando hablamos del Sistema nos referimos a los tres ámbitos de gobierno.

Urge una idea razonada y razonable que soporte la coherencia del conjunto de lo que este sector del equipo de transición está ofreciendo y decidiendo un día sí y el otro también.

 

@ErnestoLPV

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