La Policía en México, sin rumbo

En este momento no se comprende si en el gobierno federal existe una estrategia para la policía en México y si ésta va caminando. El regreso de la Policía Federal a Secretaría de Gobernación y la creación de una Gendarmería de corte militar son sólo algunos ejemplos de cómo las instituciones de policía en el país van por diferentes caminos.

Por: Alejandro Fontecilla Pinto

Si algo debo reconocer de Genaro García Luna[1] es que tenía una visión clara sobre lo que quería hacer con la policía en México. Ya se entreveían sus deseos de crear una Policía Nacional Mexicana desde los planteamientos que hacía en su libro: ¿Por qué 1,661 corporaciones de policía no bastan?: pasado, presente y futuro de la policía en México[2], en el que plantea la necesidad de una policía nacional al estilo colombiano. Más que un modelo de policía para México, Genaro impulsaba una estrategia nacional para conformar una policía nacional con organización estilo militar enfocada principalmente en la operación para la reacción y el combate contra la delincuencia organizada. Sin embargo, su estrategia por crear una sola policía en México resultó demasiado compleja, por lo cual decidió optar por el “mando único” para cada estado del país, con el que promovía la desaparición de las policías municipales o su incorporación en una sola institución estatal.

Aun cuando constitucionalmente esto no era posible, la imposición del mando único estatal adquiría sentido para García Luna al tener etiquetados los recursos federales del FASP[3] y del SUBSEMUN[4] otorgados por el Consejo Nacional de Seguridad Pública. Los estados y municipios que quisieran recibir estos recursos federales para seguridad pública estaban obligados a seguir las líneas impuestas por la federación, como homologar el equipamiento, los sistemas de información y los procesos de control de confianza, pero principalmente adoptar políticas y procedimientos para alinear sus instituciones policiales a un servicio profesional de carrera policial y un sistema de desarrollo policial con características similares a los utilizados por organismos militares.

El problema que permanece es que el servicio profesional de carrera policial y el sistema de desarrollo policial actuales tampoco consideran las diferentes necesidades y peculiaridades de los contextos en cada estado y municipio del país; además de que no parten de un diagnóstico sobre el cual se permita identificar que éste es el esquema de organización y desarrollo más conveniente para la policía en México.

El servicio profesional de carrera policial y el sistema de desarrollo policial han intentado implementarse desde hace muchos años, no logrando tener una sola institución policial (ni siquiera la Policía Federal) que haya implementado de manera transparente y efectiva todos los procedimientos de reclutamiento, selección, capacitación, formación, certificación, evaluación, retiro o, especialmente, promociones y ascensos. Más bien, este esquema de organización en las policías se caracteriza por incorporar a jóvenes con poca vocación que muy tempranamente tienen que decidir dedicar su vida a una carrera policial inexistente, mismos que reciben la mayor parte de su entrenamiento en las calles y que son acogidos por mandos medios que han permanecido por años en la institución policial gozando de beneficios informales para manejar a sus subordinados bajo incentivos muchas veces perversos y muy alejados de un servicio policial de calidad y eficiencia.

Hoy, de la estrategia de Genaro García sólo quedan retazos. Por un lado, se observa cómo las instituciones de policía municipal y estatal han homologado su imagen con la Policía Federal en uniformes, escudos, vehículos de patrullaje, armamento y equipo, o avances en la creación de otras policías dentro de las policías bajo la etiqueta de “policías acreditables”; por el otro lado, es irrebatible cómo esfuerzos en los cuales se habían invertido miles de millones de pesos están siendo abandonados, basta observar los pocos avances en el fuertemente criticado proceso de evaluación para el control de confianza y la certificación de cada uno de los policías en el país o en el abandono en las instituciones estatales y municipales del subutilizado sistema “Plataforma México”.

Por lo tanto, en este momento no se comprende si en el gobierno federal existe una estrategia para la policía en México y si ésta va caminando. El regreso de la Policía Federal a Secretaría de Gobernación; la creación de una Gendarmería de corte militar; el avance en algunos estados en el “mando único”; la creación de nuevas policías como la “Fuerza Civil”en el estado de Nuevo León; o la creación de fiscalías que incorporan policías preventivos con policías de investigación, como el caso de la Fiscalía General de Chihuahua, son sólo algunos ejemplos de cómo las instituciones de policía en el país van por diferentes caminos.

Es urgente un Modelo de Policía para México que tenga sustento en un marco conceptual y principios orientadores propios, que parta de un diagnóstico profundo sobre las necesidades del país, con un diseño específico y preciso para la organización, coordinación y el funcionamiento de cada una de las instituciones policiales en los tres órdenes de gobierno y, sobre todo, con una visión y objetivos a corto, mediano y largo plazo para conformar policías profesionales, coordinadas y efectivas.

 

* Alejandro Fontecilla Pinto es investigador de la Dirección de Investigación Aplicada en Policía, Seguridad y Justicia Penal (DIAP) de Insyde.

 

 

[1] Secretario de Seguridad Pública durante el mandato del presidente Felipe Calderón Hinojosa.

[2] Genaro García Luna, ¿Por qué 1,661 corporaciones de policía no bastan?: pasado, presente y futuro de la policía en México, Kan sasana Printer, 2006, ISBN 9700320898.

[3] Fondo de Aportaciones para Seguridad Pública (FASP).

[4] Subsidio para la Seguridad Pública en los Municipios (SUBSEMUN).

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