Epidemias de drogas ¿un deja vu histórico?

La tasa de muertos provocada por el uso de las drogas en Estados Unidos ha llegado a su punto más alto de la historia; 64,000 fallecidos en 2016. Esta cifra equivale a 175 personas muertas diarias, lo cual constituye la principal causa de muerte para las personas menores de 50 años. Una crisis sin precedentes.

Por: Timothy Schwier

Suministro y demanda. Un problema mutuo. Fuente: The Denver Post.

El pensador y filósofo alemán, Georg Wilhelm Fiedrich Hegel, dijo alguna vez que “Lo único que nos enseña la historia es que ella no nos ha enseñado nada”. Fácilmente pudo haber estar hablando de la política de drogas encabezada por los Estados Unidos durante las últimas décadas.

En junio 1971 el presidente estadounidense, Richard M. Nixon, declaró enfáticamente en un famoso discurso que “el consumo de drogas ha adquirido las dimensiones de una emergencia nacional” y, por consiguiente, inició su notoria “guerra contra las drogas”, destacando particularmente la urgencia de “cortar el flujo del veneno que contamina el alma americana…..la heroína”.  El pasado 26 de octubre, en un curioso espasmo hegeliano, más de 46 años después, el presidente estadounidense Donald Trump declaró una “emergencia de salud pública nacional” ante una crisis inédita propiciada por las drogas, y en particular por los opioides – como la heroína.  Sin embargo, incluso Nixon hubiera estado contento de no enfrentar la situación que actualmente recae sobre la administración de Trump.

La tasa de muertos provocada por el uso de las drogas en los Estados Unidos ha llegado a su punto más alto de la historia; 64,000 fallecidos en 2016. Esta cifra vertiginosa equivale a 175 personas muertas diarias en el país debido al envenenamiento por la introducción de drogas, constituyendo la principal causa de mortalidad para las personas menores de 50 años. Una crisis sin precedentes. Como reporta el periódico El País: “La epidemia no ha tocado techo. La América de Trump tiene una aguja clavada en el antebrazo.”

El 23 de octubre, la DEA (Drug Enforcement Administration) de los Estados Unidos publicó su informe anual acerca de la amenaza de las drogas en el país.  Sus hallazgos no son buenos. Nunca ha habido tantos usuarios de drogas como los hay hoy, y por lo tanto, nunca ha habido un mercado tan rentable para las organizaciones transnacionales criminales: En total, se estima que la venta de drogas en los Estados Unidos representa un pasmoso valor de $64 mil millones de dólares americanos en el año 2016.

La DEA explica que el país está experimentando una “epidemia de opioides” a medida que las drogas sintéticas y la heroína continúan inundando un mercado insaciable. Sin embargo, estas nuevas sustancias tampoco han remplazado la demanda de las estupefacientes más tradicionales, de modo que la cantidad de cocaína que cruza la frontera ha alcanzado e incluso sobrepasado aquella de 2007, el año proclamado por la misma institución como el “parteaguas” en la lucha contra el polvo nevado. Como consecuencia de este repunte del narcotráfico, la disponibilidad de casi todas las diferentes drogas a lo largo de Estados Unidos ha incrementado de manera considerable, sobre todo con respecto a las metanfetaminas y la heroína.

Aquí están unos de los resultados claves del informe:

¿De dónde vienen las drogas y cuales están causando las muertes?

Cocaína

A pesar de los esfuerzos titánicos de los pasados veinte años en Colombia contra el cultivo de coca, las cosechas de esta hoja tan lucrativa han seguido creciendo de forma vertiginosa durante los últimos cinco años, hasta llegar a su punto álgido de la historia en 2016. Es correcto, hoy se produce aún más cocaína que durante estos tiempos funestos de Pablo Escobar o el reino de las FARC y los paramilitares en el país. Y lo que es aún peor, la DEA prevé la continua evolución de este fenómeno con el paso de los próximos años. La lucha contra la producción de cocaína resulta una labor de Sísifo, un hoyo negro de fondos, recursos y vidas; una batalla sin frutos.

Tabla de la producción de Cocaína desde 2007. Fuente: Drug Enforcement Agency.
Las drogas responsables para las muertes de sobredosis en los Estados Unidos 2000-2016. Fuente: National Institute on Drug Abuse.

Opioides y opiáceos

La nueva amenaza espantosa que sigue cobrando más y más víctimas y precisamente ha propiciado esta declaración de la Casa Blanca de una “emergencia de salud pública”, la representan los opiáceos (las drogas derivadas del opio).  Dos tercios de las muertes por sobredosis fueron causados por el consumo de opiáceos, y aunque el número de usuarios que abusan los analgésicos recetados es diez veces mayor, la heroína es responsable por casi la mitad de todos casos fatales de sobredosis opiáceo.

La DEA constata que el cultivo del opio y la producción de la heroína sigue incrementando en el norte de México para satisfacer una demanda exorbitante al otro lado de la frontera.  Se estima que sólo en 2016 se fabricaron 81 toneladas de dicha droga, provenientes de una cosecha de más de 32,000 hectáreas. De tal modo, los cárteles mexicanos han acaparado casi por completo el suministro de aquella droga a las ciudades norteamericanas.

Por último, el uso de fentanilo, un opioide sintético sumamente potente (hasta 50 veces más fuerte que la heroína), ha estallado durante los últimos 5 años con consecuencias extremadamente letales.  Las cifras de muertes inducidas por esta sustancia se han elevado en  540% desde 2013, representando 20,000 muertes en 2016 (en 2013 eran 3000). Esta droga se produce en laboratorios clandestinos directamente en México o en China, desde donde muchas veces se transportan después a México para cruzar la frontera.

Metanfetaminas

Dos referentes que hacen patente el aumento del uso de las metanfetaminas son la creciente cantidad de personas admitidas a tratamientos por al abuso de la droga y las vidas que cobra (un incremento de 225% desde 2005). Se supone que una razón por el repunte de usuarios podría ser la baja a un precio mínimo histórico. Mientras que la producción de metanfetaminas ha disminuido bastante en los Estados Unidos, sigue creciendo en México hasta saturar el mercado estadounidense, conduciendo a una amplia y barata disponibilidad de la droga.

El incremento de metanfetaminas incautadas por las autoridades estadounidenses. Fuente: DEA y U.S. Customs and Border Protection.
Metanfetaminas escondidas en tortillas. Fuente: U.S. Customs and Border Protection.

¿Quiénes son responsables?

La DEA destaca en su informe que las organizaciones criminales transnacionales (OCT) mexicanas “representan la amenaza narcotraficante más grande para los Estados Unidos”, y si bien los colombianos y los dominicanos también juegan un papel en el tránsito y la producción de las drogas, queda muy claro que los mexicanos son los que mandan. Gracias a la expansión de la demanda al norte del Río Grande y los réditos cada vez más lucrativos que genera, los cárteles siguen creciendo y expandiendo su influencia en nuevos mercados, como el de las metanfetaminas y especialmente de los opioides. Además, los grandes cárteles han alcanzado a dominar la distribución al mayoreo, con bases de reparto en la mayoría de las grandes ciudades a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Se ha desarrollado toda una cadena de suministro con ‘células compartimentadas’ – pandillas locales gestionadas por los cárteles – que están involucrados a cada paso del proceso, desde el tránsito de las ciudades fronterizas estadounidenses hasta la venta en la calle y el lavado de las ganancias.

Mapa de las bases de distribución de los diferentes cárteles mexicanos en los Estados Unidos. Fuente: Drug Enforcement Agency.

Es con un tono de desesperación y resignación que uno lee del estado actual de los cárteles, o los OCT como les llama la DEA. Pese a los logros proclamados por las fuerzas públicas de ambos lados de la frontera con sus capturas y ‘bajas’ de grandes capos, correspondientes a la “kingpin strategy” (estrategia de cortar la cabeza del grupo), los cárteles se muestran inequívocamente resilientes. Si uno cae, otro se mueve para reemplazarlo, o aún peor, nacen 2, 3 o 4 más. Aquello es el caso con el surgimiento del cártel que se considera actualmente el más poderoso del país, el Cártel Jalisco Nueva Generación, que debido a la pérdida de influencia del Cártel de Sinaloa y Los Zetas, ha crecido de manera asombrosa desde 2010, alentando el apetito opiáceo de Los Ángeles, Nueva York y Atlanta. En tan sólo siete años este cártel ha consolidado su dominio sobre  la mitad de los estados mexicanos.  Más aún, los cárteles que se quedan sin capos, considerados por las autoridades como ‘vencidos’, tampoco se mueren. Sobreviven acéfalos como sicarios y traficantes en alquiler, formando alianzas con otros cárteles y esperando una oportunidad para ascender de nuevo, así como lo hacen los Beltrán-Leyva.

¿Y ahora?

Puede ser que Hegel fuera muy pesimista acerca de la condición humana. El filósofo hispano-estadounidense George Santayana tenía otra postura acerca de nuestra relación con la historia: “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”. Uno no tiene que viajar tanto tiempo atrás para ver el origen del fracaso de la política de drogas de los últimos 46 años, una política que ha tenido consecuencias para todo el continente.

Si Estados Unidos paga en agujas hipodérmicas y pipas, México paga en balas, atrocidades, instituciones podridas hasta la médula e impunidad proliferante.

A pesar de todos los esfuerzos de los últimos años, ya no se puede hablar de si se está ganando o no la lucha contra las drogas – la respuesta es más clara que nunca; se está perdiendo.

De la misma forma, queda más claro que nunca que este ‘flagelo’ es mutuo. Ambos lados están padeciendo, y el dolor ya se ha vuelto insoportable; ya es hora de revisar la política de drogas y de conceptualizar conjuntamente una nueva estrategia. Ninguna medida unilateral puede dirimir una crisis tan incrustada a lo largo del continente, y ningún muro puede parar un fenómeno que desconoce fronteras.

 

* Timothy Schwier es estudiante de la maestría en Seguridad Internacional del Programa París School of International Affairs de la Universidad Sciences Po, París  y actualmente se encuentra realizando una pasantía en el @InsydeMx.

 

Referencias:

Informe de la Drug Enforcement Administration (DEA) sobre la amenaza de las drogas en Estados Unidos: https://www.dea.gov/docs/DIR-040-17_2017-NDTA.pdf

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