Desconfianza social y política a las policías

El ejército en las calles es expresión clara de la falta comprensión integral en el problema de inseguridad; de la cual ya está dando señales la futura presidencia al contradecir su postura electoral. Hoy, la continuidad de las fuerzas armadas en el entorno social, nos dicen los futuros gobernantes, es a causa de la falta de una policía consolidada.

Por: Edgar Martínez (@ediimgz)

 

Bien se podría afirmar que para la sociedad mexicana sus policías les resultan poco o nada confiables. Desde que comenzaron los estudios de opinión sobre los problemas principales que percibe la ciudadanía, la inseguridad ha sido la constante. Una situación en la que implícitamente ha ido desgastando la certeza y credibilidad en las diferentes corporaciones que componen a las policías del país.

Entre el año 2013 y 2017, diferentes encuestas nacionales, plantearon y replantearon el grado de confianza social que tiene la ciudadanía en las instituciones, particularmente las que representan a las policías. En el caso del Informe País sobre Calidad Ciudadana, expone que son las policías, los partidos políticos y la Cámara de Diputados las instituciones que tienen los niveles más bajos de confianza; menos de la cuarta parte de los encuestados les otorga su confianza.

La percepción de desconfianza a través de “un enfoque particular”, llega a demostrar mayor negatividad y estigmatización de la sociedad hacia las policías, así lo demostró en el 2017 el Instituto para la Seguridad y la Democracia A.C. – INSYDE y el Centro de Opinión Pública Laurate México, con el estudio Ser policía en México ¿qué rol asume la sociedad? una investigación cualitativa y cuantitativa, que refuerza el diagnóstico de la falta de confianza a los cuerpos policiales y a las clases políticas, cuyos porcentajes son cercanos.

En la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana (ENSU, 2018), la ciudadanía afirma que, “en la prevención y combate a la delincuencia” hay una mejor efectividad de la Marina (84.2%), el Ejército (80.7%) y la Gendarmería (68%); a diferencia de las policías: Federal (63.1%), Estatal (46.6%) y Municipal (39.6%), que demuestran ser menos eficaces en la atención y el trabajo prioritario de su especificidad.

En este primer acercamiento sobre la confianza social que tienen las policías, es importante decir, que no es ajena a la que de por sí manifiestan tener los ciudadanos en sus relaciones interpersonales. El Latinobarómetro ha evaluado la confianza que existe entre la sociedades latinoamericanas, en donde México se caracteriza por compartir, con sus iguales de la región, una baja confianza interpersonal.

A ello se suma, la desconfianza política, donde la clase gobernante no ve viable que las policías, principalmente la federal, enfrenten los problemas de inseguridad y violencia actuales. Las recientes declaraciones del Presidente Electo, López Obrador, quien ha dicho que la Policía Federal no se consolidó durante el sexenio peñista y, por ende, el ejército no retornará a los cuarteles “No podríamos dejar de utilizar al ejército y a la marina, para atender el problema de la inseguridad y la violencia”, da muestra de la falta de certeza política a ellas.

Se trata, como apuntó Ernesto López Portillo en el Foro Mexicano por la Seguridad Democrática, de un cambio de paradigma en las promesas de campaña (en donde el ejército finalmente cumpliera con sus tareas definidas constitucionalmente) hacia la estrategia que ha persistido durante los dos últimos sexenios: la militarización.

El punto es, que tanto para el nuevo gobierno y la ciudadanía, las policías siguen siendo problemáticas en la definición de estrategias, así como para la búsqueda del sentimiento de seguridad. Parece no haber cohesión entre los tres entes sociales que debieran estar en permanente conjunción.

La ruptura que hay en el trinomio Gobierno, Ciudadanía y Policía, trae como consecuencia la inmediatez en la atención a los problemas, que, dicho sea de paso, son altamente complejos (como la desconfianza). El ejército en las calles es expresión clara de la falta comprensión integral en el problema de inseguridad; de la cual ya está dando señales la futura presidencia al contradecir su postura electoral.

En el meollo de la reintegración de la Secretaria de Seguridad Pública, la definición de los titulares de la SEDENA, SEMAR y la resolución de la corte a la Ley de Seguridad Interior; las policías terminarán siendo objeto de una disputa entre voluntades e incertidumbres políticas. Por un lado, Andrés Manuel, que apenas hace un año había culpado indirectamente a las fuerzas armadas de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, envolviéndose en una confrontación con la milicia, de la cual tuvo que desandar a su manera. Y sin embargo, es a ella misma a que la recurrirá. Sin caer en confrontación ideológica, es claro que hay una contradicción a la crítica que venía realizando sobre la intervención militar en tareas policiales. Hoy, la continuidad de las fuerzas armadas en el entorno próximo de colonias, comunidades, barrios, escuelas y familias, nos dicen los futuros gobernantes, es a causa de la falta de una policía consolidada.

¿Cuáles son los elementos fundamentales para la consolidación? Mejorar formación, equipamiento, desarrollo, evaluación y seguimiento como elementos técnicos de las diferentes agrupaciones, pero también el acercamiento, la relación y la comunicación ciudadana como procesos de confianza.

A pesar de la desconfianza social y política, existe una sociedad civil que ha trabajado y, trabaja, por contar con mejores policías a través de la formación, dignificación y asociación social.

 

* Edgar Martínez, es colaborador externo de @InsydeMx @Red_SJP Especialista en Modelos de Intervención en Jóvenes y maestrante en sociología de la IBERO.

 

@InsydeMx

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