Salud mental en operadores del SJP

No debemos eludir el efecto de salud mental en los operadores de justicia y los alcances de la carencia de técnicas de autocuidado en los servidores públicos, que influyen directamente en la eficacia a mediano y largo plazo en el Sistema de Justicia Penal.

Por: Martha Vanesa Díaz Padilla

Mucho nos hemos preguntado ¿por qué el Sistema de Justicia Penal (SJP) no funciona de forma integral?, cuestionamos a los servidores públicos, los cuales deberían ponderar las buenas practicas gubernamentales, garantizar que el sistema sea anticorruptible y que sea lo suficientemente robusto para tener alcance en todas las áreas que integran el SJP. Sin embargo, no nos cuestionamos sobre el desempeño, salud mental y el perfil que deberán tener los Operadores del Sistema de Justicia Penal (OSJP).

No se deben dejar de lado las posibles manifestaciones psíquicas debido a la carga de trabajo y/o la constante intervención en situaciones de violencia o alto impacto emocional. Es imprescindible abordar los diversos cambios conductuales derivados por burnout, mobbing, estrés, traumatización vicaria, tratos desiguales en el ambiente laboral, depresión, deshumanización y despersonalización.

La salud mental tendría que considerarse tan o más importante como asistir al médico general, odontólogo o cualquier otro servicio que incentive la salud, la cual es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “un estado de bienestar físico, mental y social completo y no meramente la ausencia de enfermedad o padecimiento”. Atendiendo esta concepción teórica, la salud incluye el funcionamiento mental, físico y social, los cuales están estrechamente relacionados en el adecuado desarrollo e implementación del SJP, ya que éste se encuentra relacionado con la esfera psicoemocional de los OSJP.

El Plan de Acción sobre Salud Mental de la OMS 2013-2020 se basa en estrategias regionales, ideado para generar sinergias con otros programas, grupos interinstitucionales de las Naciones Unidas y organizaciones intergubernamentales. El Plan de Acción concibe la salud mental como un estado de bienestar en el que el individuo realiza sus capacidades, supera el estrés normal de la vida, trabaja de forma productiva y fructífera, y aporta algo a su comunidad.

A continuación, desarrollo una serie de factores y manifestaciones conductuales que se encuentran íntimamente relacionados con el adecuado desempeño laboral en el área pública y privada. Visibilizarlos es fundamental para generar mecanismos de protección que incidan directamente en la aplicación de políticas públicas y estrategias de intervención.

Abordar el tema de salud mental en los OSJP es imprescindible, ya que durante una confrontación constante con situaciones violencia puede desencadenar diversas conductas de despersonalización. Esta conducta se caracteriza por la indiferencia por el paciente o usuario, con respuestas distantes y cínicas hacia las personas a las que se les presta servicio, incluido a los propios compañeros de trabajo, generando conductas carentes de empatía y humanización hacia los usuarios que acuden a diversas instancias del SJP, las cuales, en consecuencia, favorecen las malas prácticas de las y los OSJP. Esto no justifica los malos tratos de los servidores públicos, sin embargo, no debemos eludir el efecto de salud mental en los operadores de justicia y los alcances de la carencia de técnicas de autocuidado en los servidores públicos, que influyen directamente en la eficacia a mediano y largo plazo en el SJP.

Las diversas manifestaciones psíquicas que se presentan durante el desarrollo laboral coadyuvan en generar un deterioro en el estado emocional de los operadores, que al no tener espacios de autocuidado pueden llegar a generar desgaste profesional, mejor conocido como Síndrome de Burnout, comprendido como un proceso de deterioro psicoemocional, caracterizado por el agotamiento en la capacidad de reacción ante alguna situación laboral, con características de agotamiento emocional, sentimientos de fracaso o estancamiento profesional, que favorecen la tensión en las relaciones laborales.

Este síndrome fue declarado como un factor de riesgo laboral en el año 2000 por la OMS, debido a su capacidad para afectar la calidad de vida, salud mental e incluso hasta poner en riesgo la vida del individuo, cabe mencionar que tiene la característica de ser longitudinal y de tipo cíclico en el desempeño laboral, capaz de repercutir en las diferentes esferas de la vida.

Otra consecuencia en los operadores es la llamada Traumatización Vicaria, la cual es el malestar que sufren los operadores de justicia y todas aquellas personas involucradas en el trabajo con situaciones violentas y con alto grado de estrés, también puede encontrarse en la literatura como desgaste por empatía o estrés traumático secundario, tiene la cualidad de ser crónica y longitudinal, lo que significa que puede prevalecer a lo largo del tiempo, con efecto acumulativo y permanente en la esfera psicoemocional de los OSJP. Esta condición es una de las manifestaciones del Síndrome de Burnout.

Algunas de sus manifestaciones son: la dificultad en la toma de decisiones, falta de interés por los demás, perdida de sensibilidad en las propias necesidades debido a una carga de trabajo exorbitante, síntomas somáticos, fatiga, tensión, dolor de cabeza, pensamientos intrusivos o recurrentes, tristeza, miedo, culpa, entre otros.

Otra problemática que es recurrente en el área de trabajo privado y público es el Mobbing, la cual es una conducta que se presenta dentro de una relación laboral, algunas de las formas que se presenta es: ignorar, burlarse, descalificar, abuso de autoridad, injusticias, violencia física y violencia sexual. El trato se caracteriza por ser hostil hacia uno o varios de los integrantes del entorno laboral, la Suprema Corte de Justicia de la Nación menciona que se encuentra conformada por tres niveles:

  1. Horizontal, cuando la agresividad o el hostigamiento laboral se realiza entre compañeros del ambiente de trabajo, es decir, activo y pasivo ocupan un nivel similar en la jerarquía ocupacional.
  2. Vertical descendente, sucede cuando la agresividad o el hostigamiento laboral se realiza entre quienes ocupan puestos de jerarquía o superioridad respecto de la víctima.
  3. Vertical ascendente, ocurre con menor frecuencia y se refiere al hostigamiento laboral que se realiza entre quienes ocupan puestos subalternos respecto del jefe victimizado.

Todas las anteriores incentivan un clima laboral de agresiones constantes, presentándose de forma intra y extra laboral, lo cual resulta incongruente con la filosofía que brinda el ente gubernamental o el área de adscripción especifica. Por ejemplo, en el área atención a víctimas, donde prevalece el acompañamiento, intervención y trabajo hacia las personas que fueron víctimas de algún incidente, las y los operadores de justicia se encuentran vivenciado una situación de Mobbing, que tendrá impacto significativo en el desempeño laboral y la atención que pudiese brindar al usuario que acuda a la instancia gubernamental. Lo mismo ocurre en áreas de conciliación sobre conflictos. No es extraño que en estas áreas de trabajo prevalezca el conflicto o tratos discriminatorios o desiguales, que pueden tener repercusión en el óptimo desempeño laboral, así como, en la atención a los usuarios de un servicio de mediación, conciliación o proceso restaurativo.

Parte de la filosofía de trabajo de la Asociación Mexicana en Psicología Jurídica y Derecho Penal, A.C, se centra en brindar actividades que favorecen y contribuyen a la salud mental de los operadores de justicia, generando espacios de diálogo mediante actualización profesional de tipo vivencial y establecer redes de apoyo en las diversas áreas de intervención del SJP. Es necesario planificar acciones que abran vías de comunicación, intervención y acompañamiento a los OSJP, para identificar factores de riesgo, aplicar medidas preventivas y de saneamiento de modo efectivo y eficaz, lo cual tendrá que impactar directamente en el desarrollo de políticas públicas de salud mental y/o en manuales de procedimientos de los OSJP.

Parte fundamental a considerar son las técnicas de autocuidado, las cuales podrían disminuir la prevalencia de diversas manifestaciones de desgaste, agotamiento, acoso laboral entre otras. Para ello es importante considerar lo siguiente:

  • Brindar periodos de descanso.
  • Estimular la comunicación entre el equipo de trabajo.
  • Contar con un mecanismo para la solución de conflictos laborales (proceso interno).
  • Generar grupos de encuentros de supervisión, formación o asesoramiento.
  • Contar con tiempo para disfrute en el área libre (amigos, actividades de ocio, convivencia social y/o deportiva).
  • Acudir a psicoterapia percibiendo esta como proceso de acompañamiento Psicoemocional.
  • Respetar horarios laborales y de descanso.

Al contar con monitoreo de instancias de la sociedad civil se podrían abordar dinámicas y procesos grupales, enfrentar conflictos latentes, que ayudarían en la delimitación de roles de los operadores, disminuiría el impacto emocional, facilitaría el ejercicio del liderazgo y finalmente generaría autocuidado en los equipos.

 

*Martha Vanesa Díaz Padilla es integrante de la Red Nacional de Investigadores del Sistema de Justicia Penal (@Red_SJP), Directora Fundadora de la Asociación Mexicana en Psicología Jurídica y Derecho Penal (@AMPJyDP), y Directora Científica en México de la Asociación Latinoamericana en Psicología Jurídica y Forense (ALPJF).

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