Secuestros: ¿verificando a Verificado 2018?

¿Tienen razón Ricardo Anaya y Verificado 2018 en que, bueno, ambos tienen razón? Sí, pero solamente a un nivel muy superficial y francamente no es suficiente.

Por: Jaime López-Aranda Trewartha (@jaimelat)

  1. El dato

El tema parece, en principio, relativamente sencillo. Ricardo Anaya afirmó en el primer debate presidencial:

“Es falso que cuando fue jefe de gobierno [Andrés Manuel López Obrador] estuviera la seguridad, por cada 100 casos en el país, los secuestros crecieron 88%, él va a decir que no es cierto, que son los números de la ‘mafia del poder’, entonces ¿por qué salió medio millón de personas a manifestarse contra la inseguridad cuando él era el jefe de gobierno?”.

Como apoyo a su afirmación, el candidato presentó una gráfica que, al día siguiente, comenzó a circular por Twitter:

Verificado 2018 analizó la afirmación con base en la transmisión de la televisión esa misma noche —es decir, sin incluir la gráfica— y la calificó como falsa, señalando que conforme a los datos de averiguaciones previas iniciadas que reporta el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), la tasa de secuestros de hecho había disminuido en esos años en el entonces Distrito Federal.

El candidato respondió en W Radio que Verificado 2018 estaba “equivocado” porque la comparación que había hecho era “por cada 100 casos”, enfatizando que era una metodología igualmente válida que la de tasas y añadió que su análisis mostraba “de cada 100 secuestros, cuántos ocurrían en la Ciudad de México”. Después de que Anaya debatiera brevemente al aire con Daniel Moreno, Director de Animal Político y uno de los líderes principales de Verificado 2018, y de que el candidato enviara información adicional, Verificado 2018 publicó una Nota del editor señalando:

En una primera versión de la verificación sobre la frase del candidato del Frente, Ricardo Anaya, se tomó como falso que haya aumentado el secuestro 88% en la Ciudad de México entre 2000 y 2005.

El equipo del candidato envió las cifras en las que se basó Anaya. Verificado 2018 revisó los datos, lo dicho por el candidato es cierto.

Ambos indicadores, tanto el utilizado por el candidato Anaya, como el utilizado por Verificado 2018, son correctos. En lo que difieren es en la metodología utilizada y, por lo tanto, arrojan resultados distintos.

  1. La verificación

¿Tienen razón Ricardo Anaya y Verificado 2018 en que, bueno, ambos tienen razón? Sí, pero solamente a un nivel muy superficial y francamente no es suficiente. Con todas las explicaciones y elaboraciones posteriores —incluyendo debates interminables en Twitter— se podría dar por hecho que se hablaba de cosas distintas y moverse al siguiente asunto. Pero eso no resuelve tres problemas de fondo que deben atenderse.

El primer problema es que la afirmación de Anaya es extraordinariamente confusa y ello debe señalarse, en tanto que esa fue la información a la que más gente estuvo expuesta. Decir que “por cada 100 casos en el país, los secuestros crecieron 88%” no tiene ningún sentido excepto quizá como jerga de quienes realizaron el análisis. Y a esto se añade la confusión que introduce la gráfica. Escribir “crecieron 88% los secuestros en la CDMX”, en español, quiere decir justamente eso, que hubo 88% más secuestros. No como porcentaje del total, no como peso relativo. Más secuestros. Si, como ya aclaró el candidato, eso no era lo que quería decir, esa frase debería haberse eliminado de la gráfica. En los mismos términos, añadir en letra más pequeña “por cada 100 casos” no clarifica absolutamente nada, como tampoco lo hace una lectura más cercana de los datos incluidos en la gráfica —que tienen, por cierto, un error grave—porque, bueno, no estaban disponibles en principio. Si uno fuera generoso, podría decirse que alguien le puso una cabeza incorrecta a la gráfica correcta y que esta tenía un dedazo. Pero no hay buenas razones para ser generoso: dejar pasar estas cosas es incompatible con el espíritu del proceso de verificación y de nuevo, es probable que la gran mayoría de la audiencia sólo haya tenido acceso a este dato

El segundo problema está relacionado con el primero. No se provee ninguna justificación para usar la distribución geográfica de la incidencia delictiva en lugar de las tasas por cada 100 mil habitantes. No es que usar tasas sea obligatorio, por supuesto, pero es una práctica lo suficientemente común como para que resulte al menos curioso que se recurra a un análisis alternativo. Se entiende que en el contexto de una campaña se opte por el análisis que produzca los resultados más llamativos, pero aceptarlo sin mayor cuestionamiento no es exactamente útil para un proceso de verificación.

El tercer problema es más de fondo, pero es común a todos los candidatos y al proceso de verificación mismo. El uso de los datos de incidencia registrada subrepresenta en un orden de magnitud el fenómeno delictivo en el país. En el caso del secuestro, por ejemplo, la incidencia registrada por denuncias representa quizá entre 1.7 % y 2.7 % de la incidencia real. Y esto por no mencionar el hecho de que hay una gran cantidad de factores que podrían estar incidiendo en los resultados observados y para los que sencillamente no hay buenos datos disponibles. La variación en las denuncias tiene muy poco poder explicativo como indicador de desempeño en seguridad pública y sí hay alternativas: victimización, percepción e indicadores de gestión. Se requiere de una aproximación más compleja, o, al menos, señalar de inicio las limitaciones del análisis.

  1. Las consecuencias

En el contexto de una temporada de campañas que está potenciando la tendencia de la gente a consumir y distribuir la información que refuerza sus ideas preexistentes, y ante el aluvión de información falsa que Verificado 2018 nació para combatir, no es una buena idea dejar pasar polémicas como éstas sin examinarlas con mayor detalle. De otra forma, se corre el riesgo de que bueno, vuelva a ocurrir algo parecido y peor, que al final se termine contribuyendo a la desinformación que se pretende combatir.

En términos prácticos, ya ocurrieron cuatro cosas:

  1. La audiencia del debate escuchó la afirmación de Anaya y vio, por unos segundos, su gráfica.
  2. Una audiencia, que es probablemente mucho menor que la del debate, leyó y compartió la nota original de Verificado 2018 declarando que la afirmación de Anaya era falsa. Esa nota se convirtió en material para caricaturas políticas, tuits, posts de Facebook, etc.
  3. La respuesta de la campaña de Anaya y sus voceros afines puso en duda la credibilidad del proceso de Verificado 2018, en muchos casos acusando sin fundamento que los participantes tienen un sesgo partidista o peor, de interferencia extranjera.
  4. La retracción de Verificado 2018 compite ahora con el texto original y sus derivados.

Este no es un buen escenario. Faltan aún muchas semanas y necesitamos más que nunca a Verificado 2018. Es tiempo de fortalecerlo y la polémica más reciente, que temo no será la última, ofrece lecciones importantes al respecto.

 

* Jaime López Aranda Trewartha es especialista en seguridad y justicia. Entre otros cargos y ocupaciones, fue Titular del Centro Nacional de Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

 

** Atento aviso que en otro tiempo resultaría ridículo, pero que en los tiempos que corren parece indispensable: No participo en los esfuerzos de Verificado 2018, pero he sido colaborador de Animal Político. No pertenezco a ningún partido político ni estoy afiliado a ninguna de las campañas, aunque tengo mucha historia personal y profesional con gente que colabora, hasta donde sé, con cuatro de ellas. He colaborado en gobiernos federales del PAN y del PRI, con gobiernos estatales del PAN y con senadores del PAN y PRD —uno de los cuales milita ahora en Morena. He colaborado también con CIDAC, México Evalúa e Insight Crime entre otras organizaciones en distintos roles a lo largo de los años. ¿Mi voto? Libre y secreto, gracias. Ni Animal Político ni Verificado 2018 ni nadie más me tiró línea. Y si van a tuitearme, no me digan que me calme. De verdad.

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