Mariguana, legalización y turismo

¿Qué hacemos con las declaraciones del secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, en el sentido de que no estaría nada mal legalizar la mariguana en dos de los más importantes centros turísticos del país: Baja California Sur y Quintana Roo?

“Creo que es un absurdo que como país no demos ya ese paso”.

Enrique de la Madrid Cordero. Secretario de Turismo.

Este blog no es serio. Más allá de los miles de lectores que consigue todos los viernes y de ser determinante para que todo mundo sepa qué leer o no durante la semana, esta prestigiosísima colaboración se ve obligada a hacer un alto en el camino para mirar de frente a la multitud y decirle, con la cara cruzada por la seriedad que la declaración merece, que en lugar de literatura otra vez vamos a hablar de mariguana y de su legalización. Y es que no sé si el grueso de la población que sigue estas letras se habrá dado ya cuenta, pero desde que inició el año esta colaboración está dedicando una semana a reseñar libros buenos y nuevos y otra a hablar de la necesaria legalización de la mariguana. ¿Por qué? bueno, en primer lugar porque llevo ya años dedicándome a la reseña y recomendación literaria y en segundo porque dentro de unas semanas aparecerá en librerías un trabajo que este servidor dedica, precisamente, a la necesidad urgente de legalizar la mariguana recreativa, un tema, creo yo, que necesariamente hay que poner sobre la mesa, particularmente en un año ya de suyo clave para el país. En cuanto mi libro se publique naturalmente hablaré más de él, pero por lo pronto, permítanme concluir este largo choro para anunciarles que, hasta hace unas horas, el objetivo del Tránsito Lento de esta semana era reseñar lo más reciente de Julián Herbert y una novela preciosísima que cayó en mis manos casi a fines del año pasado, pero que todo se fue para otro lado después de que leí las declaraciones del secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, en el sentido de que no estaría nada mal legalizar la mariguana en dos de los más importantes centros turísticos del país: Baja California Sur y Quintana Roo. Ni más ni menos.

Así que les debo las reseñas de “Tráiganme la cabeza de Quentin Tarantino” y de “Planetario” y me centraré en la posibilidad, puesta al centro del debate por el secretario de Turismo, de que tanto Los Cabos como Cancún sean los destinillos de indias en esto de comprobar que la legalización de la mariguana lúdica o recreativa representa un paso sensato para enfrentar un problema que las tradicionales políticas punitivas sencillamente no han logrado resolver.

Llama la atención que sea nada menos que el secretario de Turismo -priista, hijo de priista, funcionario que necesariamente conoce las entrañas de la maquinaria del Estado- quien promueva idea tan inusual (para ellos, por supuesto).

Antaño distinguidos por su tranquilidad, la violencia ha descompuesto muchísimo a Los Cabos en particular y a Baja California Sur en general. Antes de despedirlo en medio de vítores, alguno de los presentes debió recordar a Miguel Ángel Osorio Chong que la estrategia de enviar novecientos, mil o cinco mil elementos del ejército (o efectivos de la Marina Armada) a aquella región o cualquier otra no disuadió prácticamente nunca el tráfico y el consumo de cannabis u otras drogas ilegales. Según datos aportados precisamente por Animal Político a fines del año pasado, en Baja California Sur se ha registrado en los últimos cuatro años un incremento nada menos que de 426.96 % en homicidios, gran parte de los cuales tienen que ver con la pugna de cárteles. Por su parte Cancún -el destino turístico preferido por un tercio de los turistas internacionales que llegan al país, quienes anualmente dejan a México algo así como 20 mil millones de dólares, según datos del diario El Financiero-, tristemente no canta mal las rancheras: el 70.9 % de todos los hechos de violencia delictiva registrados en Quintana Roo ocurren en aquellas playas. Son números escalofriantes.

“A pesar de que en Estados Unidos a nivel federal sigue prohibido el tema del consumo y la distribución de la mariguana, es un hecho que diferentes estados de la Unión Americana -y particularmente en California (…) la sexta economía más grande del mundo-, no solamente ya se legalizó para fines médicos, sino también recreativos. Yo creo que es un absurdo que como país no demos ya ese paso. Pero si al país todo le cuesta trabajo (nota al calce: esta última frase sorprende por su honestidad), me gustaría ver que eso se pudiera hacer en Baja California Sur y en Quintana Roo, los dos destinos turísticos principales de México que no tienen porqué ser víctimas de violencia (producto de) un trato inadecuado al tema de las drogas en México”. Trato inadecuado. Que se soben todos aquellos que tengan que sobarse.

Legalizar el uso de la mariguana recreativa no implica en modo alguno erradicar de tajo la violencia del país, pero sí que puede contribuir a su control paulatino. Cambiar nuestro pensamiento general con respecto a las drogas ilegales puede encender un motor de cambio necesario y, digo yo, inaplazable…aunque hay muchos que prefieren seguir escuchando balazos, haciéndose a la idea de que la prohibición ha resultado efectiva.

Dentro de la estructura del gobierno mexicano ¿quién acompañará las ideas puestas al centro del debate por el secretario de Turismo? Más ¿qué candidato -o precandidato, o lo que sean- las tomará en cuenta, como una propuesta conveniente de evaluar? A juzgar por lo que ya han dicho, o en el peor de los casos, lo que de plano no dijeron, ni Meade, ni Anaya, ni Andrés Manuel López Obrador.

Y es que también en eso, el secretario de Turismo tiene razón: al país todo le cuesta trabajo.

 

@elimonpartido

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