Mariguana y menores de edad

Entre el 2016 y 2017, la mariguana fue la droga ilegal más consumida en México, su uso se ha duplicado entre los menores de edad, sobre todo en los adolescentes. La preocupación crece en sus padres principalmente por el posible libre acceso que los jóvenes podrían tener a las drogas.

Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes.

— William Shakespeare

 

No es necesario ser ningún genio para percibir como la principal preocupación de muchos padres -que miran la legalización de la mariguana en su vertiente recreativa como la apertura de la mismísima puerta del infierno-, el hecho de pensar que con su normalización, la planta se encontrará más disponible que nunca para sus hijos menores de edad. La suposición (“si la legalizan, mis hijos se la van a pasar fumando todo el día”) viene anclada a la misma narrativa que suele predecir desastres inimaginables ante el arribo de cualquier política de corte progresista, pero también se encuentra relacionada con una intranquilidad sustentada.

Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (que bien podría llamarse “Encuesta Nacional de Consumo de Drogas Legales e Ilegales”), relativa al período que va del año 2016 al 2017, el uso de mariguana, la droga ilegal más consumida en nuestro país, se ha duplicado entre los menores de edad: el 5.3% de quienes tienen entre 12 y 17 años de edad afirman haberla consumido por lo menos una vez. En 2011 sólo el 2.4% de ese sector lo había hecho, lo cual significa que en tan sólo cinco años el número de púberes y adolescentes que afirman haber consumido mariguana prácticamente se ha duplicado. Noticia para los padres de familia genuinamente preocupados por la salud de sus hijos: la responsable del libre acceso a la mariguana que actualmente los más jóvenes de nuestro país detentan en muchos más lugares de los que suponemos, es la ilegalidad y no otra cosa. La generación de los mercados negros que trae consigo la desregulación aproxima con muchísima facilidad el cannabis a sus vidas ¿alguien conoce algún criminal que se tiente el corazón a la hora de vender mariguana a un menor de edad?

En “Mariguana y salud”, el libro que ya he citado en numerosas ocasiones y que fue el catalizador de “Historias Verdes”, Luciana Ramos, investigadora del Instituto Nacional de Psiquiatría, señala: “Se calcula que un 9% de quienes experimentan con mariguana se volverán dependientes o adictos, pero entre quienes inician el consumo en la adolescencia la proporción es de uno a seis (…). El uso regular y continuo de marihuana desde la adolescencia hasta el inicio de la adultez también parece producir deterioro cognitivo, pero sus mecanismos y los de su reversibilidad no son claros”. En el mismo sentido, apunta: “El riesgo de experimentar síntomas psicóticos se eleva al doble en los usuarios regulares, especialmente entre quienes tienen antecedentes familiares de estos trastornos e inician el consumo en la adolescencia media; también se duplica el riesgo de ser diagnosticado con esquizofrenia o de manifestar síntomas psicóticos en la adultez”.

Al igual que ocurre con drogas más potentes y dañinas como el alcohol y el tabaco, enteramente legales en nuestro país, sacar a la mariguana de la oscuridad que le confiere la prohibición -que como sabemos no disuade prácticamente a nadie del consumo- la alejaría de las secundarias y preparatorias donde ahora mismo se está consumiendo y la llevaría a lugares donde su control sea total, como farmacias o dispensarios y donde el público que decida invertir su dinero en ella sea, como en el caso de las sustancias legales ya mencionadas, mayor de edad.

En suma: para alejar a los más jóvenes de la mariguana recreativa, lo más sensato es apoyar su legalización, o de lo contrario resignarse a que el panorama actual de consumo entre adolescentes siga siendo el mismo, con todas sus consecuencias, por muchos años más.

 

@elimonpartido 

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