Letras vacacionistas

Las letras que están de descanso juegan a convertirse en palabras ininteligibles mientras van caminando. Playa hoja bond las recibe y ellas se siguen relajando: nadie las lee, ¿qué importa hoy perder todo significado?

La hormiga es sabia, pero no lo suficiente como para tomarse unos días de asueto.

Clarence Day, escritor estadunidense

 

Las letras que nadie lee por vacaciones cruzan parsimoniosas toda la extensión de la página en blanco. Llevan su sombrilla a cuestas y un canasto: han de sentarse sobre la hoja para prepararse unos sándwiches esdrújulos, destapar una botella grave y tomar un sol agudo: el brillante sol reservado para las letras que nadie lee por haber aparecido justo hoy, dentro de los días de descanso absoluto.

Las letras que están de descanso juegan a convertirse en palabras ininteligibles mientras van caminando. Playa hoja bond las recibe y ellas se siguen relajando: nadie las lee, ¿qué importa hoy perder todo significado? Ya vendrá el lunes, hoy tan lejano, y con él el inicio de la tensión, el llamado a que el alfabeto vuelva al trabajo ordenado y todos los textos se trepen a la labor, ocupando sus muchas hojas de papel bond, queriendo todas decir algo.

Al centro de la hoja en blanco existe un espacio vacacional espléndido aunque no puede ser fotografiado: es la laguna mental dentro de la que nada un autor que también está descansando. Serena, la laguna mental no tiene nada dentro y esa es su gracia: como toda gran laguna mental que se precie de serlo no hace olas, porque hoy que las letras están de descanso y lo peor sería interrumpirlo haciendo creer que va a pasar algo.

Letras que vacacionan tiradas frente a la brisa despreocupadamente, aunque una zeta minúscula se atravieze y produzca una errata que nadie advierte. Caracteres que bostezando se estiran, volviéndose un signo que no se entiende: la “C” es un paréntesis y la “O” un cero, que suspirando ha metido un poco de aire en sus pulmones que sólo por hoy son consonantes. La “I” se convierte en “L” pues se ha sentado en la orilla de la plana a disfrutar el horizonte. Allá corre la “ñ” cabeceando su tilde, mientras una “v” se acostumbra a ser gaviota de un dibujo infantil.

Las letras roncan sus vacaciones, esta tarde nadie las lee. Hoy son letras muertas de cansancio que no quieren formarse para construir la palabra “cuándo” y menos -mucho menos- la inútil frase “para qué”. Ya vendrá el fin de la tarde este domingo, a sacudirles el picnic para dejarlas de nuevo guardadas en los cartuchos de tinta que cuando no son días festivos las hospedan, como punta de un lápiz que dentro lleva las almas de todas las letras.

Pero hoy son vacaciones y las letras celebran: han llegado hasta esta página trayendo una sombrilla y cargando el canasto que, además de sándwiches, dentro trae una botella, la botella de vino que al beberla las desordena: benditas sean las vavaciones, las cavaciones felizes ed las lertas.

Y la laguna mental, a la que encueradas se avientan a nadar, todas ellas.

 

@elimonpartido

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