Matar en México

Que a nadie le ocurra jamás encontrarse cerca del lugar en el que se haya cometido un homicidio, pues en su urgencia por encontrar culpables cualquier judicial puede señalarlo a uno como responsable del crimen, arrancarle la confesión bajo tortura y procesarlo.

La impunidad premia el delito, induce su repetición y le hace propaganda.

Eduardo Galeano

 

En mi país cualquiera puede cruzar la calle en la que vive, avanzar unas cuadras, elegir al azar a cualquier persona que se le antoje, dispararle, asegurarse de haberla asesinado y volver sobre sus pasos a casa para ver el siguiente partido del Mundial con la seguridad de que no van a pescarla nunca. Nunca.

En México el 94.8 % de los homicidios cometidos entre 2010 y 2016 están impunes. 94.8 %

Una cifra escalofriante que mueve a indignación, máxime si tomamos en cuenta que en el 5 % restante de los casos consignados, la justicia que llega ni es total, ni es expedita y muy probablemente ni siquiera merezca ser llamada “justicia”. Vivimos en un lugar en el que la impunidad ha logrado permear absolutamente todos los aspectos dentro del entramado de la procuración de justicia. Todos.

Las cifras y datos duros que aporta al subconciente del lector una investigación periodística como la que dio a conocer Animal Político esta semana en forma del reportaje “Matar en México: impunidad garantizada”, abruman. Policías mal capacitados y pésimamente mal pagados, detectives (policías de investigación, para decirlo con formalidad) que en lugar de parecerse a los que idealizan las series gringas más semejan pertenecer a una especie de chafísima película surrealista de terror -que encima, es de muy bajo presupuesto-, ministerios públicos carentes de toda coordinación… e impunidad rondando todos los pasillos, las calles, el sitio mismo del crimen. Siempre impunidad. Que a nadie de quienes estén leyendo este Tránsito Lento de su confianza le ocurra jamás encontrarse cerca del lugar en el que se haya cometido un homicidio, pues en su urgencia por encontrar culpables y “resolver” el caso, cualquier judicial puede señalarlo a uno como responsable del crimen, arrancarle la confesión bajo tortura (el único método de investigación que se emplea en México) y procesarlo. Ahí está el 5 % de los casos que se “resuelven” en este país.

Y si se trata de identificar víctimas…. 20 estados del país no cuentan con un banco de información de residuos biológicos, siete estados de la república no tienen un banco de perfiles genéticos, en 21 estados sencillamente no opera el Sistema Integrado de Información Balística. Todo es un horror, absolutamente real, como todo horror.

La información que aporta “Matar en México: impunidad garantizada” es dolorosamente necesaria. Sólo asumiendo el problema en toda su aberrante magnitud se puede comenzar a vislumbrar la solución. Una solución que, por cierto, aún se antoja lejana, muy lejana.

Carril lateral

El buen Erik Proaño Muciño, mejor conocido en el mundo monero como “Frik”, va regresando al ruedo después de una larga temporada de hacer cartón político para periódico pero sin haber lanzado nuevo material de autor. La buena noticia es que ya comienza a circular una muestra logradísima de su talento más allá de la caricatura diaria: es el caso del espléndido comic “Cabos sueltos” (volumen 1 y 2) que viene numerado y firmado y de la oscurísima novela gráfica “Madre Santa” en la que los dibujos de Ricardo Peláez Goycochea enmarcan con talento el poderoso guión de Frik. Si les interesan estos materiales pueden conseguirlos en la librería del Museo de la Caricatura del metro Zapata, en el Museo de la Caricatura ubicado en Donceles 99 y en Global Comics, la entrañable tiendita de cuentitos localizada en Vicente Suárez 114, dentro de la colonia Condesa.

 

@elimonpartido

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