Expoweed

Hoy, con la promoción de una idea política sensata que por segunda ocasión en la historia de este país pretende despenalizar las drogas, el panorama para todos los ciudadanos relacionados con la mariguana y todas sus vertientes se avizora completamente distinto.

Nunca he consumido drogas de ningún tipo, jamás bebí un vaso de alcohol o fumé un cigarrillo. Nunca he tomado una taza de café.

Donald Trump

 

Desde este viernes 3 y hasta el próximo domingo 5 se llevará a cabo en la Ciudad de México la tercera edición de la que para muchos es una de las más entrañables citas cannábicas de todo el año: la Expoweed. Un espacio de libertad en el que los consumidores, productores, emprendedores y especialistas en mariguana de prácticamente todo el país se dan cita para recomendarse productos, compartir consejos e instruirse en avances con la cordial solidaridad que brinda el saberse aficionados/beneficiados por la misma planta y por alguno(s) de sus cientos de usos medicinales, industriales, ancestrales y por supuesto, lúdicos como parte de una misma tribu que, expandida en su diversidad, cada día se fortalece más y más al margen del oscuro hito que representa la industria del mercado negro generada por la prohibición y la política punitiva.

El año pasado mientras preparaba Historias Verdes (libro que por cierto pueden comprar aquí, si les interesa), salí de la Expoweed con la certeza de que la feria representaba una especie de isla de libertad que, en su honestidad completamente exenta de prejuicios se aferraba a dibujar el mundo que debería de ser tratando de cubrir, así fuera por unos cuantos días, el mundo que es, donde un consumidor puede acabar en la cárcel, existen miles de familias enlutadas y un grupo de criminales de la peor ralea se queda con todo el dinero distribuyendo productos de pésima calidad.

Pero eso fue el año pasado.

Hoy, con la promoción de una idea política sensata que por segunda ocasión en la historia de este país pretende despenalizar las drogas, el panorama para todos los ciudadanos relacionados con la mariguana y todas sus vertientes se avizora completamente distinto. En ese sentido, Leopoldo Rivera —quien junto con Julio Zenil dirige la Expoweed México— me comparte una idea interesante cuando le pregunto qué cambios percibe en la sociedad desde la organización de la primera Expoweed en el país hasta la fecha: “Lo que vemos es cómo se agrieta la prohibición. Empezó con una gotita y ahora vemos varios chorritos. No tarda en reventar el anquilosado dique. La sociedad, muy por delante de sus representantes y autoridades ya comienza a organizarse”.

Leopoldo tiene razón: colectivos de madres que con el deseo de brindar a sus hijos enfermos la mejor medicina posible están ya sembrando mariguana de excepcional calidad en sus casas, grupos de amigos que se intercambian para cultivo hogareño las semillas enriquecidas que desde la legalidad estadunidense están ya llegando a México desde hace meses, pequeños grupos de emprendedores que están sumando su creatividad a un naciente mercado local de productos de todo tipo relacionados con la mariguana. Si alguien sigue espantado con la legalización, deberá acostumbrarse a cerrar los ojos muy seguido durante los meses por venir.

“Digamos que Expoweed fue un parteaguas porque mostró que el cannabis y la ley no están peleados: pueden convivir productivamente en beneficio de la sociedad. De ahí han surgido múltiples actividades públicas, aunque no todas con el apego riguroso a la legalidad que nos impone la Expoweed. Lo que quiero decir es que la carreta va delante de los bueyes y que la gente ya se está organizando ante la ausencia de una ley que se apegue a la realidad”.

En tanto el momento de ese marco legal llega -y todo parece indicar que falta muy poco para que llegue- yo digo que usted debería darse una vuelta a la Expoweed: una brizna de hierba fresca enmedio de la resequedad de un campo barrido por el sinsentido. La cita es este viernes, sábado y domingo en Expo Reforma: avenida Morelos 67, dentro de la colonia que lleva el nombre de uno de los mexicanos cuya impronta más gusto da que regrese, o sea, Juárez.

Ahí nos vemos (más informes aquí).

 

@elimonpartido

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