Los mariachis callaron

En este libro Fernando Rivera Calderón apuesta con imaginación por criticar profundamente la entraña de México con elementos que poco a poco se han convertido en parte de la realidad. “Los mariachis callaron”, una novela que nos arroja a la cara la visión de un país que no queriendo ser, es.

Si nos vamos a ir a la chingada, vámonos puebleando”.

(Grafitti sobre un muro en Circuito Interior y Avenida Ocho, Ciudad de México, c. 2026)

 

Leí “Los mariachis callaron”, la primera novela de Fernando Rivera Calderón y en ella me he encontrado con un registro que, por primera vez en todo lo que le he leído al autor del “Diccionario del caos”, el poemario “Llegamos tarde a todo” y un sinfín de textos aparecidos en todos lados, lejos de ser desternillante o colorido es más bien oscuro y ominoso. El humor está ahí, pero dosificado, una especie de personaje oculto que corre al lado de una narración que en la trama que nos comparte condensa tanto pesimismo como desencanto. Digamos que la lectura de “Los mariachis callaron” me divirtió, por supuesto, pero hacia el final me dejó la sonrisa un tanto descompuesta.

La joven Kalelia -bautizada así en honor al comic de Superman- vuelve al país del que una apresurada decisión paterna la sacó en junio de 2018 y el México que se cierne ante sus sentidos es muy distinto al que conoció antes de irse, pero al mismo tiempo es igual. En aquel México del futuro (ubicado como el subtítulo nos lo señala, en el año 2026), un futbolista renombrado -Cuitláhuac Blanco- es Presidente de la República, la Ciudad capital se ha convertido en una especie de set de película cyber punk en la que todo (todo) ha salido mal y un personaje llamado Andrés Miguel López Labrador ha fallecido, dejando un hueco que la población sencillamente no planea llenar pues simplemente cree que la noticia de la muerte es una estratagema del gobierno para sacar de una vez por todas del imaginario del país la poderosa figura del influyente líder.

Rebosante de referencias-homenaje a autores como Horacio Quiroga, Patrick Süskind -según yo, también a Juan Rulfo-, Dante Alighieri y a varios más que pertenecen al nutrido conjunto de los admirados del autor, “Los mariachis callaron” apuesta con muchísima imaginación por criticar profundamente la entraña de este pobre país que compartimos, empleando para construir su juicio  elementos que, si bien podrían antojarse desmesurados, poco a poco han ido convirtiéndose en parte de la realidad, entidad misteriosa que, como dice Fer, se ha ido encargando poco a poco de spoilear toda la trama que, en una de esas, se convierte en drama de la vida real antes siquiera de que usted haya conseguido el libro (a ese respecto ¿quién, hasta hace pocos meses, hubiera pensado que México organizaría una nueva Copa del Mundo de fútbol, detalle que, me consta, ya era parte de la novela antes de que efectivamente el anuncio ocurriera?).

Lectura que una vez iniciada no lo suelta a uno, “Los mariachis callaron” es una novela que nos arroja a la cara la visión de un país que no queriendo ser, es. Al mismo tiempo desencadena una reflexión sobre la entraña mexicana que vale la pena ejercer. Ya será cosa de cada lector decidir si lo que está por descubrir le provoca risa desparpajada o alguna suerte de llanto interno. En cualquier caso, no deje de leer “Los mariachis callaron”, el trabajo más reciente de Fernando Rivera Calderón.

 

@elimonpartido

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