El monstruo detrás del monstruo

Pareciera que detrás de la difusión mediática de la detención en Ecatepec hay un tema que puede quedar oculto con la aparición de este presunto asesino y dar carpetazo a casos que no necesariamente se resuelven con la detención de esta persona.

Y entonces la imbécil multitud que se apiñaba en cubierta comenzó su pequeña diversión y ya no pude ver nada más debido al humo…

De El corazón de las tinieblas (Joseph Conrad)

 

Periodista independiente con años de experiencia en el ejercicio de su labor, Lydiette Carrión acaba de publicar “La fosa de agua” (editorial Debate), un libro que consigna con sobrio rigor periodístico los casos de desaparición forzada de diez jóvenes en Los Reyes Tecámac y Ecatepec, municipios ubicados dentro del Estado de México, sitio de la República que junto con Veracruz ocupa el primer lugar en feminicidios de todo el país, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. En el marco de la aparición de su trabajo y dentro de la coyuntura desatada por la filtración de los videos en los que el sujeto hoy conocido como “el monstruo de Ecatepec” revela su mecánica criminal, conversé con ella para conocer su opinión con respecto a este caso y los casos en los que profundiza dentro del volumen que ya está en todas las librerías. Extraigo aquí algunas de las cosas que me dijo.

“La violencia feminicida es cotidiana. Entre las notas diarias uno se queda corto para explicar de qué tamaño es el problema en cuanto a procuración de justicia e investigación. Lo que traté de hacer en La fosa de agua es llevar al lector de la mano, en cámara lenta, por así decirlo, para explicar cómo pasan los días cuando una mujer desaparece y cómo se van repitiendo una serie de problemas estructurales que abonan a un 99 % de impunidad. De igual forma traté que las niñas que fueron víctimas de estos casos dejaran de ser vistas solo como un rostro, sin entender la dimensión de lo que significa una muerte violenta para el entorno familiar de la víctima, para su proyecto de vida, para las amigas que las víctimas tenían. El impacto que genera. También quise ilustrar como hay muchísimas líneas de investigación que jamás se desahogan y que por supuesto también abonan a la impunidad”.

¿Por qué aquí prácticamente nunca se resuelven los feminicidios?

—Bueno, por una parte sí que hay una cuestión de presupuesto. Aunque para este libro no me metí a estudiarla de lleno, sé, por las historias de los padres que me ha tocado escuchar, que hay quien ha tenido que llevar su computadora para que alguien pueda hacer un oficio. Se acaban los reactivos para la toma de ADN, o las sustancias para recabar huellas dactilares… es decir, se trabaja en unas condiciones brutales de falta de personal, jornadas larguísimas de veinticuatro por veinticuatro… creo que eso ha sido diseñado así pues pareciera que de una manera estructural -y no sólo en el caso de la violencia feminicida, sino en general- no conviene que se abata la impunidad. Por el otro lado, existe una corrupción enorme, debida a esta falta de elementos y de capacitación real. Los cuerpos policíacos se encuentran muy filtrados por el crimen organizado e incluso por la delincuencia común.

¿Qué piensas respecto al caso del sujeto de Ecatepec?

—Yo no di cobertura al caso de este cuate ni de las tres desapariciones que desembocaron en la detención de este presunto asesino, pero llama la atención que, en el caso de la joven que desapareció con su bebita, la familia denunció en su momento que en el Ministerio Público les dijeron que no las iban a buscar porque la niña debía estar bien pues estaba con su mamá. Ahora se filtra este video -que pone en riesgo la impartición de justicia- y se quitan del foco todas aquellas omisiones que cometieron las autoridades para que ese caso no se resolviera, por ejemplo. En esa colonia de Ecatepec han habido desapariciones y muertes violentas desde hace muchos años, todas registradas por la prensa. Pareciera que detrás de todo esto hay un tema que con la aparición de este presunto asesino puede quedar oculto y dar carpetazo a casos que no necesariamente se resuelven con la detención de esta persona. Ese es un riesgo, sobretodo cuando a través de las filtraciones se difunden esas declaraciones que, siendo tan estridentes e impactantes, no te permiten pensar en nada más que en lo horripilante que es este ser.

El Estado tiene una deuda enorme con las familias de las víctimas. Ellas quieren que la sociedad dé la vuelta y se percate de qué tamaño es el horror de que se lleven a tu hija, con todo lujo de violencia, para cometer crímenes de inmensa crueldad y sadismo.

En La fosa de agua se narran casos de desapariciones que terminaron en feminicidio y también casos de desapariciones que no se han resuelto. Las autoridades deben buscar a estas niñas desaparecidas vivas, porque pueden estarlo. De alguna manera estas soluciones mediáticas les permiten difundir ante la opinión pública la idea de que todas las desaparecidas están muertas.

Puede que no sea así.

 

@elimonpartido

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