Símbolos

El país se asoma a los tiempos de trazo desigual que permite a chairos y fifís interpretar, desde su óptica, cada aspecto de lo que sucede ya sea como señal inequívoca de que vamos bien o como signo indiscutible de que lo que nos espera es el abismo ubicado tras las llamas más altas del infierno.

Un símbolo es el resquicio que todos entienden sobre algo que nadie te explica.

Anónimo

Días singulares los que estamos viviendo. Entre los dichos que dividen a la sociedad en dos grandes bandos que se han dedicado con energía digna de mejor causa a aporrearse verbalmente cada minuto de cada día, el país se asoma a los tiempos que corren desde la línea de trazo desigual que permite a chairos y fifís interpretar desde su muy particular óptica cada aspecto de lo que está sucediendo ya sea como señal inequívoca de que vamos insuperablemente bien o como signo indiscutible de que lo que nos espera es el abismo ubicado tras lallamas más altas del infierno. De una semana a la fecha, es indiscutible que el terruño que nos vio nacer se mueve enmedio de jornadas marcadas esencialmente por símbolos. De botepronto, he aquí una lista, muy sintética y necesariamente incompleta de algunos de ellos (sírvase el lector completarla):

• Una chavita que se acerca pedaleando al auto del presidente sin que nadie la aparte del camino.

• Una chavita que se acerca pedaleando al auto del presidente mientras maneja una bicicleta a la que le falta el asiento, pues se lo han robado.

• Un mandatario que recibe el bastón de mando por parte de la representación de las numerosas etnias que conforman el grueso del país, hincándose ante ellas.

• El grupo de gente que, antes en la casa de campaña y ahora en Palacio Nacional, se aproxima a la figura presidencial más como si se tratara de un santo que de un servidor público.

• Los Pinos, abiertos ante la ceja levantada de algunos para recordar, como alguien mencionó por ahí, que estos son tiempos de tomar La Bastilla civilizadamente.

• La familia del interior de la República que la pasó bomba recorriendo los jardines y oficinas de la exresidencia oficial, tomándose selfies entre los lujos propiedad de una era que acaba de terminar, mientras seguramente estuvieron preguntándose durante todo el paseo “¿qué habrá sido vivir así?” 

• La artesana que construyó con papel maché un AMLO/Superman con capita tricolor que no cesó el vuelo sobre la plancha del Zócalo a lo largo de todo el discurso ofrecido el día de inicio de mandato.

• El Jetta famosísimo y su famosísimo chofer, habituado por las circunstancias -porque así es la vida y porque así debe ser eso de la capacitación intensiva y forzada- a iniciar todos los días una ruta que, una vez que se abre el portón detrás del cual se encuentra la muchedumbre, incluye por default varios minutos dedicados a avanzar a tres por hora (o menos) mientras se maniobra con la habilidad quirúrgica suficiente para evitar machucar el pie de alguien.

• Los miles que acudieron a la marcha que cantó el inicio del fin para el país.

• Los millones que no acudieron a la marcha que cantó el inicio del fin para el país.

 

@elimonpartido

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