Notas para un humanismo animalista

México es uno de los países con el mayor índice de maltrato animal en el mundo, pues se estima que siete de cada 10 perros son maltratados o abandonados.

Por: David Villanueva

En algún lugar el joven filósofo franco-tunesino Mehdi Belhaj Kacem escribía lo siguiente:

“Mientras produzcamos, sin cesar, sufrimientos absolutamente inútiles y abominables; mientras sepamos que, en cada segundo transcurrido, alguien, hombre o mujer [en varios de sus textos también agrega a los animales] es torturado, asesinado, golpeado, mutilado, violado, expropiado de su ser, entonces la pretensión de alguien que escribe, piensa o crea ignorando este sufrimiento supernumerario será ninguna y, por tanto, carecerá de algún efecto”.

México es uno de los países con el mayor índice de maltrato animal en el mundo, pues se estima que siete de cada 10 perros son maltratados o abandonados, ¿por qué de esto? Aunque esta pregunta no puede ser respondida del todo en las siguientes líneas, me gustaría esbozar dos posiciones que se pueden asumir ante este problema.La primera de ellas diría que es un deber para el ser humano cuidar de los animales, esto a causa de que su extinción implicaría “la muerte de un órgano humano” (Enrique Dussel,  2014: p. 8),  por lo que hace de ellos algo inferior, una simple parte de lo que es el ser humano en su totalidad, siendo así éste último la “culminación del proceso de la vida” (ídem).

Dentro de esta posición, los animales no se asemejan a los humanos porque no son seres éticos. A mi parecer, el problema es que se asume que la ética es igual a la responsabilidad que tiene un pueblo por sus actos dentro de un marco cultural, lingüístico e histórico; lo que le permite tener un mundo. Por tanto, afirma que los animales carecen de lengua, de cultura, de historia y de mundo.

Considero que en el fondo esta posición se vería obligada a asumir que la importancia de los animales se relaciona con criterios culturales sobre lo que es ‘bello’ y ‘agradable’, y a aceptar la valorización y jerarquización de la importancia de las especies para cada cultura.

La segunda posición diría, generalmente, lo siguiente: La Ley de Protección a los Animales del Distrito Federal en su artículo 1° menciona que se les “debe proteger […] garantizar su bienestar. Brindarles su atención, buen trato, manutención […] evitarles el maltrato, la crueldad, el sufrimiento, la zoofilia y la deformación de sus características físicas […]”. ¿En qué yerra esta posición? La respuesta, a mi parecer, es que olvida que la Ley tiene como objetivo prevenir o castigar el acto, nunca las causas que lo motivan. La Ley, en un sentido estricto, generalmente surge para tratar de afrontar una problemática ‘actual’, ignorando en muchas ocasiones el carácter histórico-genético que pueda tener éste. Puede que la Ley diga que no se puede ni debe maltratarse a los animales y, sin embargo, estos pueden ser golpeados, usados como medios para el espectáculo -la pelea de perros es un ejemplo-; pero nunca afronta la situación -acorde al sentido que le da Eduardo Nicol, como un aquí y ahora que se influye del pasado y de los elementos externos que conviven con lo humano (lo que llama transubjetividad)-, en la que se suscita dicho acto.

¿En qué se asemejan ambas posiciones? En que ambas mantienen una distinción rígida entre el humano y los animales, excluyendo así a los primeros del conjunto de los últimos. Esto nos indicaría que el problema yace en un momento en el que se comenzó a establecer esta distinción. Acorde al filósofo y novelista Tristan Garcia, este momento se suscitaría entre la Edad Media y el Renacimiento; lo que podríamos ejemplificar con el paso del lobo de ser símbolo de fuente de energía -mitología celta-, del maestro del combate y la caza –mitología romana-, a símbolo del egoísmo –mitología cristiana-.

Otra característica que parecen compartir ambas posiciones gira en torno a la noción de ética: la primera asume que la ética tiene que ver con el modo en el que el humano habita el mundo, mientras que la segunda pensará que la ética es el modo en que se debería de habitar el mundo a partir de un conjunto de reglas. El problema me parece tendría que ver con la concepción de habitar, pues descansa sobre un nivel más práctico y no ontológico –es decir, no haciendo tanta referencia a aquello con lo que se está en relación-. Sin embargo, ¿cómo evitar el establecimiento de una perspectiva crítica que no justifique la jerarquización entre las culturas pero que, al mismo tiempo, no eleve al humano sobre las demás formas de vida?

Al principio mencionábamos que México es uno de los países con mayor índice de violencia animal, además de tener un crecimiento cada vez mayor en torno al tráfico de animales, un número considerable sobre trata de personas y tráfico de órganos, un alto índice de discriminación y violencia de género, así como con un porcentaje considerable de desigualdad. No por nada Sayak Valencia pudo calificar a las dinámicas de nuestro país como capitalismo gore. ¿Cómo surge esto? En cierta medida no mienten aquellos que culpan al colonialismo de la aparición en nuestro territorio de algunos de estos fenómenos, pero también es cierto que varios de ellos ya estaban presentes tanto en Europa como en América; por lo que su ‘surgir’ debe ser de otra índole. Este posible ‘surgimiento’ y resignificación a lo largo de la historia es el proyecto en el que algunos colegas y yo nos encontramos actualmente: en un primer sentido, es buscar la fundamentación que posibilita la justificación del dominio; mientras que en un segundo sentido, se podría decir que también pretendemos repensar la ‘diferencia’ y ‘conciliación’ entre el humanismo y el animalismo, llevando hasta sus últimas consecuencias la sentencia kacemiana: “El humanismo es un animalismo”. Pues el problema, para nosotros, tiene que ver con el “es”, pero esto es algo que debe ser tratado en otro espacio.

 

* David Villanueva. Estudiante de Estudios Latinoamericanos e integrante del Seminario de Ontología y Realismo, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

 

@bioeticaunam

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

 

 

Referencias:

  • Mehdi Belhaj Kacem. (2015). Artaud et la théorie du complot. Paris: Tristam Editions
  • -(2014). Algèbre de la tragédie. Paris: Editions Léo Scheer
  • Enrique Dussel. [2014]. 14 tesis de Ética (El fundamento esencial del pensamiento crítico). Inédito
  • Tristan Garcia (2011). Animaux. En Forme et objet. Un traité des choses (219-237). Paris: Presses Universitaires de France.
  • Ley de protección a los animales, Gaceta Oficial del Distrito Federal. Distrito Federal, México 26 de febrero de 2002. Disponible aquí.
Close
Comentarios