El daño a los animales y el conocimiento

Al experimentar con animales es importante cuestionar si todo lo técnicamente posible puede ser éticamente aceptable, pero el cuestionamiento no debe centrarse únicamente en lo que puede afectar al ser humano.

Por: Elizabeth Téllez y Fabiola Villela

Grande ha sido el alboroto generado por la posible clonación de seres humanos a partir de la clonación en China de los primeros monos con la técnica utilizada en el caso de la oveja Dolly.

A diferencia de Dolly, Zhen Liu y colaboradores utilizaron células fetales obtenidas de un macaco en primeras etapas de gestación con el objetivo de obtener un gran número de núcleos celulares con información genética uniforme (en lugar de células adultas), optimizaron la técnica de Transferencia Nuclear de Células Somáticas (SCNT) e introdujeron una serie de mejoras, obtenidas en los últimos 22 años, que culminaron en el nacimiento de Zhong Zhong y Hua Hua.

Indudablemente es un gran logro para la comunidad científica; sin embargo, cabe preguntarse para qué se busca generar macacos clonados. Como siempre, el debate científico y ético tiende a ser antropocéntrico. Claro que se entiende la preocupación respecto a la posible pendiente resbaladiza de crear humanos mediante estas técnicas y es importante cuestionar si todo lo técnicamente posible puede ser éticamente aceptable, pero el cuestionamiente no debe centrarse únicamente en lo que puede afectar al ser humano. Las éticas ampliadas no antropocéntricas extienden la consideración moral hacia otras formas de vida, de tal manera que la preocupación por las decisiones responsables no se enfoquen únicamente en la humanidad. Así, el filósofo australiano Peter Singer ha defendido la idea de que la reflexión ética debe ser extendida a todos aquellos individuos con Sistema Nervioso Central (SNC) funcional, quienes por tanto tienen la capacidad de experimentar placer o dolor. Por ende, también debemos preocuparnos por el dolor y sufrimiento causado en una gran cantidad de animales utilizados en el desarrollo de las nuevas técnicas de clonación.

Ahora bien, para realizar un análisis ético del uso de los animales en el desarrollo de éstas técnicas, debemos cuestionarnos las intenciones (el para qué) y los medios (el cómo).

De acuerdo con Muming Poo, director del Instituto de Neurociencias de la Academia China de Ciencias donde se desarrolló la técnica de transferencia nuclear de células somáticas, el principal objetivo de la investigación es crear grandes poblaciones de monos genéticamente idénticos para ser usados en la investigación médica y así evitar la captura y utilización de monos silvestres. En apariencia, la intención de la investigación es reducir en gran medida el número de monos con antecedentes genéticos variables en las pruebas de laboratorios, y por ende, evitar dolor y sufrimiento en esos animales. Pero ¿qué pasa con aquellos individuos utilzados para el desarrollo de la técnica?

En este punto, es importante explicar que, en 1959, dos científicos, Russell y Burch, establecieron las técnicas de experimentación humanitaria con animales formulando las tres R’s: reducción del número de animales, refinamiento de las técnicas experimentales y reemplazo de los animales con alternativas. En principio, la clonación realizada por los chinos pareciera cumplir con la primer R de reducción, pues pretende utilizar menos animales. La realidad no es tal: se sabe que antes de haber logrado este “éxito” se han obtenido muchos fracasos. Para el nacimiento de Zhong Zhong y Hua Hua se partió de 109 embriones creados, de los cuales 79 fueron transferidos a 21 hembras surrogadas, en sólo cuatro se confirmó embarazo, de los cuáles dos abortaron en etapas tempranas de gestación y sólo se obtuvieron dos descendientes vivos, nacidos por cesárea. Por tanto, se puede considerar que la técnica SCNT es ineficiente y peligrosa, ya que “deja por el camino muchos embriones destruidos y decenas de nacimientos fallidos por abortos, malformaciones y otros problemas”; es decir, se trata de cifras demasiado bajas para llegar a conclusiones deseables.

De la misma forma, se puede cuestionar la reducción de animales usados en investigación, pues como lo han señalado las estadísticas, se produce un repunte de animales genéticamente modificados, y en este caso, se pretende incrementar el número de primates clonados; tanto que, de acuerdo con Nature News, se planea realizar el Centro de Investigación Internacional en Primates en Shanghai. Este Centro “producirá clones (de primates) para los científicos alrededor del mundo”. Esto marca un retroceso en el largo camino que diferentes países desde hace años habían logrado prohibir la investigación en primates no humanos, pues en palabras de Francis Collins de los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus siglas en inglés) “incluso la comunidad científica había ideado otras formas de responder el tipo de preguntas que solían formular con los chimpancés”.

La segunda posible intención de realizar la clonación es generar modelos animales para la investigación médica de enfermedades cerebrales como el Parkinson, el cáncer y los trastornos inmunes y metabólicos, enfermedades que sin duda provocan sufrimiento en quienes las padecen, lo que nos permite preguntarnos si tenemos el derecho a provocar dicho sufrimiento en individuos que de otra forma no lo experimentarían sólo por ser de otra especie. A lo anterior podemos sumar el argumento de Hanno Würbel (1) y de Pound et al. (2). El primero sostiene que se desperdician vidas animales en investigaciones no concluyentes o poco eficientes mientras que el segundo señala que, en promedio, los resultados extrapolados de estudios que utilizan decenas de millones de animales no pueden predecir con precisión las respuestas humanas. Incluso si los experimentos con animales proporcionan resultados válidos y estimaciones lo suficientemente precisas de los efectos del tratamiento para descartar los efectos del azar, el grado en que los resultados pueden ser razonablemente generalizados para los seres humanos sigue siendo cuestionable. En su libro publicado en 2012 titulado “Costos y beneficios de los experimentos con animales”, Andrew Knight (3,4) examinó la utilidad clínica de los modelos de animales y encontró que los hallazgos de la investigación con animales no respaldan la afirmación de que contribuyan al conocimiento clínico humano. Asimismo, señaló que al considerar los costos y los beneficios en general, no se puede concluir razonablemente que los beneficios humanos superen los costos incurridos por los animales sometidos a procedimientos científicos. Por el contrario, la evidencia indica que el beneficio humano real raramente es suficiente, si es que alguna vez lo puede ser, para justificar tales costos.

Dado que ahora entendemos gracias a la medicina personalizada que incluso los humanos difieren en su respuesta a las sustancias y las enfermedades, y por lo tanto un ser humano no puede predecir lo que un medicamento le puede hacer a otro humano, parece ilógico encontrar modelos que sean predictivos usando especies completamente diferentes de los humanos. Si realmente queremos métodos de investigación y pruebas predictivas, parece lógico comenzar a buscar modelos intraespecie y no interespecie. Todo ello apunta a que lo que realmente debemos trabajar es a la “R” de reemplazo.

* Elizabeth Téllez estudia el postdoctorado del Instituto de Investigaciones Filosóficas y del Programa Universitario de Bioética. Fabiola Villela es Secretaria Técnica y responsable de Educación Continua del mismo programa universitario.

* Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinón de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentrio, réplica o crítica es bienvenido.

Referencias:

Würbel, Hanno. (2017) More than 3Rs: the importance of scientific validity for harm-benefit analysis of animal research. Nature. 46(4): 164-166.

Pound, Pandora; Ebrahim, Shah; Sandercock, Peter; Bracken, Michael; Roberts, Ian. (2004) Where is the evidence that animal research benefits humans? British Medical Journal. 328: 514-517.

Knight, Andrew. (2012) Weighing the costs and benefits of animal experiments. Alternatives to Animal Experiments – ALTEX Proceedings. 289-294.

Russell, Denise. (2013) Review: The Costs and Benefits of Animal Experiments by Andrew Knight. Animal Studies Journal. 2(2): 103-106.

 

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