Cetrería, las dos caras de la moneda

Si se aplica bien, la cetrería es un gran apoyo en control biológico y en la rehabilitación de estas magníficas aves, ya que a través de ella podemos garantizar que un ave ha aprendido a cazar y a sobrevivir por sí misma, que está sana y en condiciones para ser nuevamente introducida en su medio.

Por: Tamara Blazquez Haik

Desde tiempos antiguos, las rapaces han fascinado a la humanidad con el despliegue de sus magníficos vuelos y su poder para cazar, dando lugar así a la práctica antigua que unió al ave y al hombre: la cetrería.

Este arte renació en España y hoy en día sigue estando en práctica en muchos lugares del mundo, incluido México, donde es un deporte o un pasatiempo, no un método de subsistencia. Recientemente ha dado mucho de qué hablar, pensar y hasta criticar, sobre todo cuando meses atrás se leyó en los encabezados de varios periódicos la siguiente noticia: “Águila real se posa en metro Nopalera”. La historia refería el hecho de que una aguililla de Harris o una aguililla rojinegra llegó a dicha estación por alguna razón. Esta ave, que llevaba pihuelas, delataba ser un ave usada en cetrería que posiblemente escapó.

Ante esta situación es importante mencionar que la cetrería es un gran apoyo en control biológico y en la rehabilitación de estas magníficas aves, ya que a través de ella podemos garantizar que un ave ha aprendido a cazar y a sobrevivir por sí misma, que está sana y en condiciones para ser nuevamente introducida en su medio. Cuando el ave está enferma o herida y no puede regresar a su medio, la cetrería le ofrece la posibilidad de tener una vida muy parecida a la que tendría en libertad; es decir, podrá seguir siendo un ave, solo que en compañía de un humano.

En el mundo existen distintos centros de rescate y rehabilitación para este tipo de animales; por ejemplo, el World Bird Sanctuary y el Texas Wildlife Rehabilitation Coalition en Estados Unidos de América. En México aún son pocos los espacios de ese tipo, pero tenemos el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces del Centro de Educación Ambiental Cultural y Recreativo “Rodolfo Landeros Gallegos” en Aguascalientes, el más grande de América Latina; la Unidad de Manejo Ambiental (UMA) “Konkon” en Puebla y la UMA “El diente” en Monterrey. En ellos se intenta liberar a las aves lo antes posible, evitando que se acostumbren al humano, pero de ser necesaria la rehabilitación se utilizan técnicas de cetrería para ayudarlas, ya que una de las funciones principales de esta práctica es enseñarles a cazar, instinto que aunque es innato requiere en algunas ocasiones un poco de ayuda sobre todo después de una lesión. Mi experiencia me permite asegurar que la cercanía entre el humano y el ave garantiza que está última adquiera todas las habilidades necesarias para continuar con su vida en libertad.

La cetrería también ayuda en el control biológico de algunas especies, como en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México donde mantiene alejada a la fauna que podría representar un peligro para los aviones, evitando así accidentes. Además, deja a un lado el uso de pesticidas lo que permite mantener un equilibrio más natural. Está práctica está regulada y otorga atención médica constante a las aves para que estén en óptimas condiciones.

Tristemente, la cetrería también cuenta con un lado negativo que carece de ética, lo que supone graves daños para las aves. El primero de ellos es el tráfico de especies, un grave problema en nuestro país, no sólo para las rapaces.

Desafortunadamente la afición a la cetrería ha ocasionado la captura ilegal de estos animales y aunque existen criaderos y UMAs donde conseguirlos de manera legal, muchas personas recurren al tráfico para conseguir aves o especies exóticas a bajo precio sin considerar el bien de las aves o el impacto ocasionado en sus poblaciones silvestres. Es por eso que, en varias ocasiones, se culpa a la cetrería por el daño a distintas especies de rapaces, como el águila real, ya que su captura descontrola la población, el ecosistema y, por supuesto, daña a los individuos.

En los últimos diez años, el tráfico de rapaces en México ha aumentado debido a la tendencia generalizada de seguir “modas”. Esto ha hecho que emerjan personas mal guiadas y sin los conocimientos adecuados, lo que ha contribuido a malas prácticas y a la afluencia de individuos “rescatados” y de contrabando que terminan siendo usados, de por vida, en exhibiciones con fines de lucro y en beneficio de los mal llamados “cetreros”.

También existen prácticas de exhibición con fines de educación ambiental y conservación, pero aun cuando es importante educar sobre las rapaces y su papel en el medio ambiente, muchas exhibiciones, en realidad, no generan ningún beneficio.

Es muy fácil cruzar la línea entre una actividad de conservación y una función de circo. Llevar aves a eventos donde se rodean de ruido y de gente que las fotografía indiscriminadamente y exhibirlas sólo por diversión para obtener una “selfie”, habla de una falta de ética y compromiso hacia el animal que no  toma en cuenta su salud ni sus necesidades. Estas actividades no educan ni crean conciencia, al contrario, alimentan la moda o la tendencia de “yo quiero un ave en mi guante” sin importar las consecuencias.

Las aves que caen en estas situaciones son maltratadas y tratadas como mercancía, muchas de ellas son ofrecidas como premios en rifas e intercambiadas por equipo nuevo u otras aves. También es importante considerar la sobrecrianza para venta, la tenencia irresponsable y el daño que esto ocasiona a los animales.

Estos problemas son los que nos llaman a reflexionar sobre si la cetrería y sus técnicas aún deberían existir y si realmente podrían lograr la diferencia entre la extinción y el salvamento de muchas especies; sin embargo, el trabajo y compromiso de algunos cetreros y rehabilitadores dejan en claro que para obtener resultados a favor de las rapaces, el interés humano debe quedar de lado y no se debe tratar a las aves como meros objetos de provecho.

 

* Tamara Blazquez Haik Fotógrafa de vida silvestre y manejadora de aves rapaces.

 

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