Una esperanza para la conservación del jaguar

A 30 años de la ley que decretó la veda indefinida de la caza del jaguar para considerarlo una especie protegida, el felino más grande de América tiene una nueva esperanza para su conservación a través de una reforma legislativa.

Por: Daen Morales (@Biofutura1)

La iniciativa aprobada por la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, que adiciona el artículo 60 Bis 3 a la Ley General de Vida Silvestre[1], representa un gran avance para la conservación de los felinos en riesgo y de los grandes carnívoros terrestres de México.

El jaguar es el felino más grande de América y es una especie vital para el bienestar de los ecosistemas; pese a su importancia, hoy en día enfrenta una grave presión por la destrucción de su hábitat, la cacería ilegal[2] y la falta de adecuadas políticas públicas para su conservación. En México, el impacto es grave: actualmente, existen aproximadamente 3 mil 800 jaguares[3] en vida silvestre, por lo que se considera una especie en peligro de extinción.

Fue en 1987 cuando el jaguar se consideró una especie protegida ya que el gobierno de México decretó su veda indefinida que persiste en la actualidad aunque está desfasada.[4] Hoy en día esta prohibición no se cumple ya que existen personas que se dedican a su explotación. Los comercializan, los exhiben, lucran al tomarse fotos con estos animales cuando son crías o están sedados, comercializan su piel, dientes o garras, incluso en lugares que están regulados por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales como predios o instalaciones que manejan vida silvestre en forma confinada fuera de su hábitat natural o Unidades de Manejo para la Conservación de Vida Silvestre. Asimismo, el jaguar era una especie recurrente en los denigrantes espectáculos circenses, presentando amputaciones y severos daños físicos y etológicos.

En la actualidad la veda no se cumple porque la normatividad presenta inconsistencias como: 1) sancionar conforme lo dispuesto en la Ley Federal de Caza, legislación que está abrogada, y 2) establece instituciones que en la actualidad son inexistentes para vigilar el cumplimiento de la veda.

Ante los problemas que enfrenta esta especie, a 30 años de su protección normativa, el jaguar (junto con el ocelote, el tigrillo, el jaguarundi, el oso negro y el lobo mexicano), tiene una nueva esperanza para su conservación a través de una reestructuración de su protección en el sistema normativo ambiental que incida directa y positivamente en su conservación.

El 20 de diciembre de 2016, se presentó en la Cámara de Diputados una iniciativa que nace de una colaboración entre la diputada Erika Araceli Rodríguez Hernández y los miembros del jurídico de Biofutura A. C. para adicionar el artículo 60 bis 3 a la Ley General de Vida Silvestre y establecer una prohibición del aprovechamiento extractivo, posesión y comercio de estas especies instaurando una excepción cuando la acción tenga fines de conservación e investigación científica en instituciones académicas acreditadas.

Esta particularidad fortalece las estrategias de conservación ex situ —de componentes de la diversidad biológica fuera de sus hábitats naturales—,[5] debido a que las instituciones pueden establecer mecanismos de colaboración con organismos privados, siempre y cuando se apeguen a los fines que persigue la iniciativa para proteger y conservar efectivamente estas especies.

Existen zoológicos que tienen una gran importancia en este tipo de conservación ya que han apoyado el rescate de especies al borde de la extinción en conjunto con instituciones académicas; sin embargo, existen zoológicos y centros que encierran animales que no propician la preservación, ni el bienestar animal e incluso fomentan el tráfico ilícito de vida silvestre al no acreditar la legal procedencia de los ejemplares confinados.[6] En México basta una nota de remisión para acreditar la legal procedencia de un jaguar conforme a la Ley General de Vida Silvestre; no obstante, estas acciones son contradictorias a lo dispuesto en la veda y en las estrategias de conservación, propiciando una brecha en el sistema de justicia ambiental. El espíritu de la excepción en la iniciativa busca fortalecer el buen funcionamiento de los zoológicos y eliminar las prácticas que afecten a estas especies en cautiverio.

La propuesta fue aprobada por la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados el 30 de noviembre de 2017, logrando un gran avance en la conservación de estas especies. La prohibición del aprovechamiento extractivo, posesión y comercio atiende el principio de no regresión en materia ambiental y la progresión de los derechos humanos ambientales, fortaleciendo la garantía del derecho humano a un medio ambiente sano, además, se plantea como un mecanismo para la conservación de estas especies.

La adición del artículo 60 Bis 3 será una herramienta para reestructurar las políticas públicas que incidan positivamente en la conservación del jaguar, los felinos en riesgo y los grandes carnívoros mexicanos; la iniciativa no promueve la privación de la vida de ninguno de los animales confinados ni plantea regresar a su hábitat a aquellos ejemplares que no tienen posibilidad de reintegrarse: promueve el fortalecimiento del derecho ambiental para conservar efectivamente a estas emblemáticas especies.

En caso de cumplir con todo el proceso legislativo, esta propuesta sentará las bases para que estas especies tengan una protección efectiva al armonizar el sistema normativo, siendo necesario instrumentar acciones secundarias como la creación de una estrategia nacional para combatir el tráfico de vida silvestre o una estrategia nacional para la conservación del jaguar que incluya la participación de la sociedad civil para tener cumplimiento real de la ley, uno de los resultados esperados es que se acabe la explotación a la que someten a estas especies, la disminución de su cacería y la recuperación de sus poblaciones en vida silvestre y así dar paso a una conservación y un aprovechamiento de la naturaleza adecuado al siglo XXI como el turismo sustentable.

 

* Daen Morales es maestro en Derecho por la Universitat Autónoma de Barcelona, vicepresidente de Biofutura A. C., embajador de México CoalitionWild y miembro de las comisiones mundiales de Derecho Ambiental, de Áreas Protegidas y de Política Ambiental, Económica y Social de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

 

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Referencias: 

[1] Proyecto de decreto que adiciona un artículo 60 Bis 3 a la Ley General de Vida Silvestre. Publicado en la Gaceta Parlamentaria, año XXI, número 4910-III, 21 de noviembre de 2017. Disponible aquí.

[2] Ceballos, G. Chávez, C. y Zarza, H. El jaguar en México, México, Telmex, CONANP, UNAM-Instituto de Ecología, Servicios Ecológicos y Científicos, 2011, p. 11. Disponible aquí.

[3] Ibídem, p. 17.

[4] Acuerdo por el que se declara veda indefinida del aprovechamiento de la especie jaguar (panthera onca) en todo el territorio nacional, quedando en consecuencia estrictamente prohibida la caza, captura, transporte, posesión y comercio de dicha especie. Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, Diario Oficial de la Federación, 23 de abril de 1987.

[5] Convenio de la Diversidad Biológica, artículo 2º. Disponible aquí.

[6] Véase nota de Profepa. Página web consultada el 8 de diciembre de 2017, disponible aquí.

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