En defensa de las instituciones éticas globales

La salida de EU del Consejo de Derechos Humanos de la ONU lacera y debilita a las naciones interesadas en su subsistencia y desarrollo; pero también denota una falta de liderazgo mundial, así como una incapacidad de su actual líder de ver más allá de sus fronteras.

Por: Germán Novoa Heckel

Muchos pensamientos relevantes surgen al escuchar un suceso internacional de notoriedad e importancia global: la salida de los Estados Unidos de América (EUA) del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas el pasado 20 de junio.

A primera vista, el presidente de este país está siendo visceral, y se guía por aquello de ojo por ojo, pero también por su divisa de proteccionismo norteamericano. A mis ojos una política muy miope.

En primer lugar, es importante asumir que la reacción apropiada podrá fortalecer a toda la comunidad mundial, lejos del impacto inicial que debilitó a un organismo internacional, lo que podría ocasionar que otros países miembros salgan de la organización argumentando cualquier pretexto.

Con la limitada visión de la presente administración norteamericana, los organismos internacionales deberán estar en guardia ante el progresivo debilitamiento de las instancias globales que se apoyaron fuertemente en ese país.

Haber dependido por demasiado tiempo de esta nación es ahora una amenaza y un retroceso de los intentos mundiales por consolidar la paz, por cimentar el progreso y por construir la ética global (el ideal de ‘paz perpetua’ de Immanuel Kant).

Es un hecho que las acciones norteamericanas laceran y debilitan a las naciones interesadas en su subsistencia y desarrollo. Este modelo contemporáneo norteamericano es contrario a los intereses de la comunidad internacional y de corta visión hacia la colaboración global. La actual administración posee una visión egocéntrica y está pasando por alto la política exterior de todo gobernante auténticamente plural y global digno de la cabeza de una nación más desarrollada.

Al realizar acciones como las instauradas en contra de los migrantes y sus familias, las autoridades de EUA han perjudicado su moralidad. Abandonos recientes: Consejo de Derechos Humanos, acuerdos de París y Transpacífico; Pacto Nuclear con Irán y Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), o amenazas de salida de organizaciones internacionales: Tratado de Libre Comercio de Norteamérica y Organización del Tratado del Atlántico Norte, se acumulan progresivamente.

Lo anterior, denota una falta de liderazgo mundial, a expensas de intereses creados a favor de su desarrollo interno, que no le hace falta a ese país. Su incapacidad de ver más allá de sus fronteras hace del actual líder de EUA una persona limitada a sus intereses personales y nacionales más inmediatos.

En cuanto al fortalecimiento de nuestra razonada reacción de oposición deberá contrarrestarse enérgicamente esta medida realizada, y apoyarse en la comunidad internacional para endurecer los vínculos y reglamentos existentes para la cohesión de dichos organismos. Deberán evidenciarse, también los motivos reales (ajenos a la razón aludida de hipocresía del organismo), para restablecer la credibilidad de la instancia internacional y de sus miembros acreditados.

Parece que más bien ha sido una justificación y defensa de las medidas recientes en contra de los inmigrantes y de sus familiares (separación de los padres de sus hijos al detener a los inmigrantes considerados como ilegales), sin necesidad de retractarse y disculparse de su acto deleznable. Al enjuiciar fuertemente al organismo como incapaz busca relativizar la crítica desde la oficina de derechos humanos que le fue hecha previamente en relación con estos actos condenados internacionalmente. Dada su falta de interés y de capacidad crítica, estamos ante la amenaza de salida de uno de sus miembros más notables en otros tiempos.

Esta idea puede presentarse de otra manera, por ejemplo, el actuar irresponsable e irreflexivo de la actual administración de EUA socava la labor de los organismos internacionales en la conservación de la paz al poner en juego el reconocimiento de los Derechos Humanos y el progreso de la bioética (con la salida de la UNESCO). Espero que la conciencia razonable y razonada, al igual que la cordura, prevalezcan ante este embate absurdo y muy lamentable.

 

*El doctor Germán Novoa es Médico Cirujano egresado de la Facultad de Medicina de la UNAM con especialidad en Medicina Farmacéutica. Ha cursado los diplomados en Administración, Mercadotecnia, Farmacología Clínica y Bioética y la Maestría en Ciencias Médicas con especialidad en Investigación Clínica. Obtuvo su doctorado en Investigación en Medicina en 2015 y cuenta con un posdoctorado en Bioética. Actualmente es Investigador en el Programa Universitario de Bioética de la UNAM.

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