Desigualdad en la salud para los pueblos indígenas

En México el 77 % de la población indígena se encuentra en pobreza, lo cual significa que su ingreso no es suficiente para satisfacer sus necesidades básicas y por ende presentan carencias sociales, como el acceso a la seguridad social, a la vivienda y a servicios de salud.

Por: Dení Bustos Lara

El 9 de agosto se celebró el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, en conmemoración de “la primera reunión, en 1982, del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección de las Minorías” de la Organización de las Naciones Unidas; y en reconocimiento de la gran diversidad que estos pueblos representan. No obstante, más allá de reconocer que los pueblos indígenas constituyen más del 5% de la población mundial, la celebración de este día implica una reflexión obligada sobre la situación en la que se encuentran, al menos en nuestro país.

México ocupa el octavo lugar en el mundo entre los países con mayor cantidad de pueblos indígenas[1]; de acuerdo con la Encuesta Intercensal 2015 y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, hay 12 millones 25 974 personas indígenas que constituyen un 10.1% de la población total del país, de las cuales 51.1% son mujeres y 48.9% son hombres.

Ahora bien, aunque constitucionalmente los pueblos indígenas son el sustento de la nación mexicana y se establece como imperativo promover la igualdad de oportunidades y eliminar cualquier forma de discriminación, la realidad es otra. Los resultados de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2017 , que se dieron a conocer el pasado 6 de agosto, señalan que 40.3% de la población indígena declaró haber experimentado al menos una situación de discriminación en los últimos cinco años.

Por otra parte, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), 77.6% de la población indígena[2] se encuentra en una situación de pobreza (34.8% en pobreza extrema y 42.8% en pobreza moderada); esto quiere decir que su ingreso no es suficiente para satisfacer sus necesidades alimentarias y de bienes y servicios, y que presentan una o más carencias sociales, como el acceso a la seguridad social, a la vivienda y a servicios de salud. Lo anterior no es un asunto menor pues pone en riesgo el ejercicio de los derechos fundamentales, como el derecho a la salud. Esto tiene consecuencias graves pero diferenciadas entre las mujeres y hombres que conforman a los pueblos indígenas, sobre todo si nos enfocamos en los servicios de salud, específicamente en aspectos sexuales y reproductivos.

El acceso (sin discriminación) a la información y a los servicios de salud sexual y reproductiva para personas indígenas es un asunto que el Estado no ha podido resolver adecuadamente, ya que en México se han documentado distintos casos de violaciones a los derechos sexuales y reproductivos de este grupo que van desde negarles métodos anticonceptivos, no contar con información o material audiovisual sobre el tema en su idioma y con intérpretes, en caso de ser necesario, hasta realizarles esterilizaciones forzadas.

Esta situación afecta principalmente a las mujeres y revela la ausencia de sensibilidad (y capacitación adecuada) del personal médico y de quienes diseñan políticas públicas para garantizar el ejercicio pleno de estos derechos.

Ante este panorama, a propósito del 9 de agosto, además de celebrar la diversidad que representan los pueblos indígenas, es necesario reconocer la situación en la que se encuentran, y pensar en propuestas para cambiarla, sin dejarlos fuera de la discusión.

 

* Dení Bustos es estudiante de la Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ha sido profesora adjunta en las asignaturas de Gobierno y Demografía, y de Teoría Económica en dicha institución, donde también participó en el Primer Encuentro Interuniversitario sobre la enseñanza y aprendizaje del Tiempo y Espacio en Ciencias Sociales realizado en 2016. Actualmente es miembro de REDefine México, organización dedicada a la promoción y defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos y realiza su Servicio Social en el Programa Universitario de Bioética de la UNAM.

 

@bioeticaunam

 

 

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Fuentes consultadas

INEGI, Coapred y Conacyt. “ENADIS 2017. Principales resultados”, (Fecha de consulta: 6 de agosto de 2018).

Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, “Indicadores socioeconómicos de los Pueblos Indígenas de México, 2015”. (Fecha de consulta: 2 de agosto de 2018).

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, “Medición de la pobreza en México y en las Entidades Federativas 2016”. (Fecha de consulta: 2 de agosto de 2018).

Grupo de Información en Reproducción Elegida, “Niñas y mujeres sin justicia. Derechos reproductivos en México”. (Fecha de consulta: 6 de agosto de 2018).

Instituto Belisario Domínguez. Senado de la República, “Al día: las cifras hablan. Día Internacional de los Pueblos Indígenas”. (Fecha de consulta: 2 de agosto de 2018).

 

 

Referencias:

[1] Disponible aquí.

[2] Por condición de habla de lengua indígena.

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