Consecuencias de la modificación genética en animales

La creación de animales genéticamente modificados son un claro ejemplo de una paradoja en salud, pues mientras que la ingeniería genética aplicada a los humanos buscar corregir anomalías para mejorar su salud y calidad de vida, en los animales se produce lo contrario: desarrollarlos genéticamente enfermos o defectuosos para su uso en investigaciones que terminarán beneficiando a otra especie.

Por: Anayántzin Heredia y Elizabeth Téllez

 

A principios de este año, la BBC resaltó los avances aportados por la ciencia y la tecnología que podrían cambiar nuestras vidas. Desde los autos sin conductor, la lucha contra la resistencia a los antibióticos y las epidemias, hasta la esperanzadora ingeniería genética.

El desarrollo de esta última se ha catapultado gracias a la técnica de edición genética denominada CRISPR, que puede entenderse como una tijera genética que permite recortar una sección de ADN para formar una nueva secuencia, permitiendo reescribir los genes de cualquier organismo vivo. Esta tecnología ha tenido un gran impacto en la ciencia pues promete ser la respuesta para tratar aquellas patologías hereditarias que hasta ahora han sido intratables, al “recortar” los errores genéticos que ocasionan la enfermedad.

Sin embargo, cualquier innovación médica, o como en este caso, genética, debe ser probada primero en animales antes que en humanos. Para tal fin, se han creado los animales genéticamente modificados (AGM) como modelos de enfermedades humanas, en los que se elimina, añade o modifica un gen o grupo de genes para “representar” la enfermedad de interés médico a estudiar, convirtiendo a dichos animales en los “reactivos” más importantes para el desarrollo de la investigación biomédica.

Durante la creación de AGM (particularmente mamíferos), es necesario hacer uso de una gran cantidad de ovocitos y blastocistos. Con el objetivo de recolectar la mayor cantidad posible para trabajar en el laboratorio, los investigadores administran potentes tratamientos hormonales a múltiples hembras. Una vez obtenidos y modificados genéticamente, los embriones deben ser implantados quirúrgicamente en nuevas hembras sanas para ser gestados. Al nacer, los AGM necesitan ser “genotipados” para conocer su fondo genético y aquellos que presentan las características deseadas se mantienen para llevar a cabo los experimentos; sin embargo, los que no cuentan con esas características, se eliminan de la colonia; es decir, se les mata. A este número se debe sumar la gran cantidad de embriones que no sobreviven a los procedimientos de ingeniería genética, ya que sólo una pequeña porción de embriones de AGM llevan la alteración genética de interés (entre 1-30%).

Esto significa que se produce un gran número de animales para obtener aquellos de valor científico en los que, al manifestar signos similares a los observados en humanos afectados, repercutirá negativamente en su nivel de bienestar provocando una baja calidad de vida.

Entonces surgen diversos cuestionamientos de índole ética. En primer lugar la gran cantidad de animales utilizados que contradicen los esfuerzos para minimizar el uso de los animales (reducción). En segundo lugar, la ingeniería genética parece pasar por alto tanto las necesidades como la naturaleza de los animales, ya que implica manipularlos para fines humanos, en lugar de tratar a los animales como valiosos en sí mismos. En tercer lugar, se cuestiona la creación de AGM que en todo caso son un claro ejemplo de una paradoja en salud, pues mientras que la ingeniería genética aplicada a los humanos tiende a ser eugenésica al buscar corregir anomalías para mejorar su salud y calidad de vida, en los animales se produce lo contrario: desarrollarlos genéticamente enfermos o defectuosos para su uso en investigaciones que terminarán beneficiando a otra especie.

La bioética nos llama a actuar de manera responsable y a preguntarnos para qué y cómo hacemos determinadas cosas en relación con los seres vivos. Si anteriormente los límites eran meramente técnicos, ahora es importante cuestionar el avance científico de tal forma que se enfrenten a límites éticos, es decir, a analizar lo que es aceptable hacer con especies sintientes.

Estas cuestiones también tienen que ser consideradas en la industria de la biomedicina, ya que actualmente los modelos de AGM son comercializados en catálogo, como si se tratara de una micropipeta, un termociclador o un microscopio, como si fueran simplemente una “herramienta” para lograr un objetivo científico y esta actitud antropocéntrica de cosificación a otras formas de vida se tiene que cuestionar y modificar. Los llamados “reactivos biológicos” no son tal, se trata de seres sintientes, que tienen emociones e intereses, por lo que nuestra consideración ética también se debe extender hacia ellos. Es importante buscar otras alternativas que puedan combinarse con el desarrollo tecnológico y avance biomédico sin lastimar a otros. Es decir, actuando responsablemente.

 

* Anayántzin Heredia es médico veterinario zootecnista y maestra en Ciencias por la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM y doctorante del Programa de Posgrado en Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud, área de estudio Bioética, de la misma Universidad. Además, es profesora de las asignaturas Seminario de Bioética y Medicina en Animales de Laboratorio de la FMVZ. Elizabeth Téllez es médico veterinario zootecnista, maestra en Ciencias por la FMVZ, y doctora en Bioética, todos por la UNAM. Desde hace diez años es Profesora de Asignatura del Seminario de Bioética en la FMVyZ y, actualmente, realiza el posdoctorado en el Programa Universitario de Bioética de la UNAM.

 

@bioeticaunam

 

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Referencias:

Buehr M, Hjort P, Kornerup Hansen A (2003). Genetically Modified Laboratory Animals- What welfare problems do they face? Journal of Applied Animal Welfare Science 6:319-338.

Dennis M. (2002). Welfare Issues of Genetically Modified Animals. ILAR Journal 43:100-109.

Ormandy EH. (2010) The use of genetically-engineered animals in science. A report from the Third Genome BC Knowledge Translation Workshop. Vancouver BC.

Osborn N. Jackson I, Cox D et al. (2009) Sharing and archiving of genetically altered mice: Opportunities for reduction and refinement. A report of the RSPCA Resource Sharing Workin Group (RSWG).

Rogozea LM., Diaconescu DE., Dinu EA., Badea O., Popa D., Andreescu O., Leasu FG. (2015) Bioethical dilemmas in using animal in medical research: Challenges and Opportunities. J Morphol Embryol, 56(3):1227–1231.

 

 

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