Tortugas, pobreza y educación

Si los problemas medio ambientales se resolvieran con la implementación de políticas públicas y “campañas de concientización”, a estas alturas ya habríamos resuelto la crisis ambiental, sin embargo, las cosas nunca son tan simples.

Por: Poleth Reyes

El pasado 28 de agosto una noticia conmocionó a los habitantes de la costa de Oaxaca y a usuarios de redes sociales: alrededor de 300 tortugas golfinas -especie en peligro de extinción- fueron halladas muertas víctimas de redes pesqueras abandonadas en el mar. Infortunadamente, esto no es un hecho aislado ni exclusivo de nuestro país, pues alrededor del mundo las redes de pesca -y otros plásticos- afectan a cerca de 700 especies marinas que se alimentan de ellas, se enredan o mueren estranguladas.

Este hecho resulta sumamente alarmante tanto para las organizaciones e instituciones encargadas del cuidado del medio ambiente, como para la sociedad civil, que no tardaron en expresar su indignación y en exigir castigo a quienes resultaran culpables. Ante ello, las autoridades consideraron que las soluciones serían, en primer lugar, erradicar las actividades pesqueras ilegales, y en segundo, concientizar a los pescadores sobre sus prácticas.

Ambas posibles soluciones parecen ideales, pero entre más cerca de lo ideal más lejos de lo posible. ¿Cómo erradicar una actividad ilegal que por años se ha resistido a los múltiples esfuerzos por combatirla? Al respecto, sería importante cuestionarnos ¿cuántos años tomaría alcanzar esa meta?, ¿las especies en peligro de extinción que están siendo afectadas pueden esperar ese tiempo? Por supuesto que la regulación de la pesca es urgente y necesaria, sin embargo, no podemos fiarnos únicamente de ella para proteger a nuestra fauna.

Como complemento a esa medida, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca pretende “concientizar” a la población sobre el uso de redes y el impacto ambiental que generan. Aquí aparece la educación, esa que se nos presenta como la solución a casi cualquier problema humano. No es que no crea en el potencial que tiene la educación para fomentar el cuidado del medio ambiente, sino que no basta con informar a las personas sobre las consecuencias de sus acciones para que, de inmediato, cambien su forma de pensar y actuar.

Si los problemas medio ambientales se resolvieran con la implementación de políticas públicas y “campañas de concientización”, a estas alturas ya habríamos resuelto la crisis ambiental, sin embargo, las cosas nunca son tan simples. Por un lado, no podemos ignorar la corrupción que existe en nuestro en país porque, claro, entre unos pesos y la vida de unas tortugas, insensatamente se elige el dinero (¿de verdad son los pescadores los únicos que necesitan ser “concientizados”? Sea lo que sea que eso signifique). Por otro lado, por más información que se le ofrezca a las personas, por más campañas o por más sanciones, si la población observa en la pesca ilegal la única fuente de ingresos para mantener a su familia, entonces nada de lo anterior va a importar.

¿Acaso las instituciones gubernamentales se han planteado la posibilidad de que el problema no sea sólo la ignorancia o la falta de “conciencia” sino también la pobreza, la falta de oportunidades, la carencia de empleo, el nivel de escolaridad, etcétera? Por supuesto que con esto no pretendo justificar la muerte de las tortugas y de todos los demás animales víctimas de las actividades humanas, sino problematizar las eternas e infructuosas soluciones que ofrece el gobierno, siempre tan lineales y tan simples para problemas tan complejos.

Entonces, ¿cuál es la solución? No creo que exista LA solución, porque los problemas ni son pocos ni son simples (en este caso nos hemos enfocado a las redes de pesca, pero recordemos todo el daño que también causan los botes, los derrames de petróleo, el turismo, el tráfico de especies, etcétera). Hay quienes dirán que la clave está en la educación y en las políticas en conjunto, y habrá quienes siendo más radicales pensarán que hay que dejar de consumir animales marinos para que se acabe la pesca. Probablemente se necesitan ambas cosas, pero bien entendidas y bien aplicadas.

Para empezar, a nosotros como espectadores de estas noticias nos toca, además de indignarnos y compartir en redes sociales, no perder la pista a estos casos y dar seguimiento a lo que dicen y hacen las autoridades. Tenemos que preguntar en qué va a consistir su “campaña de concientización”, quiénes van a estar a cargo, cuándo se llevarán a cabo, cómo se van a medir sus alcances, cómo pretenden evitar y enfrentar situaciones parecidas, y cómo van a dar con los responsables. En cuanto al consumo, si no se quiere eliminar por completo, valdría la pena, al menos, informarse y reflexionar sobre el papel de la pesca en la destrucción ambiental.

Es importante no caer en la idea de que no hay nada que, desde nuestro lugar, podamos hacer ante estas situaciones, pues esa es la manera en que nos quitamos toda la responsabilidad y todo el poder que tenemos para transformar nuestro entorno y así evitar que más tortugas no sólo mueran en las playas, sino que también mueran en nuestro olvido.

 

* Poleth Reyes es estudiante de Pedagogía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, prestadora de Servicio Social en el Programa Universitario de Bioética y es activista en los grupos Anonymous for the Voiceless, The Save Movement y Greenpeace México.

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

 

 

Fuentes de consulta:

Cerdenares, G., Ramírez, E., Ramos, S., González, G., Anislado, V., López, D. & Karam, S. (2014). “Impacto de la actividad pesquera sobre la diversidad biológica”. Revista Iberoamericana de Ciencias. Vol. 1. No. 1. Disponible aqui [consultado el 17 de septiembre de 2018].

Forbes. (2018). “300 tortugas mueren en costas mexicanas por redes de pesca ilegales”. Forbes. Disponible aquí [consultado el 13 de septiembre de 2018].

Parker, L. (2018). “Ahogados en un mar de plástico”. National Geographic. Disponible aquí [consultado el 13 de septiembre de 2018].

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