El género de la violencia

Perpetuar, discursivamente, que las agresiones a las diferencias de identidad sexo/genérica son actos de discriminación y no de violencia, reduce el impacto de sus efectos y genera al mismo tiempo un aislamiento dentro del escenario público.

Por: Carolina Hernández Nieto (@CarolinaHNieto)

La violencia en México se ha normalizado, vivimos a través y a pesar de ella. Se le nombra, se le condena, se busca abatirla y al mismo tiempo, se le alienta; pero sobre todo, la violencia en México, no es una sola.

De acuerdo con la organización social de concepción tradicional y binaria que se vive en México, la violencia se identifica con actores pasivos y activos. Los referentes activos se asocian con símbolos masculinos, mientras que las víctimas se asocian con referentes femeninos.

Pensar de esta forma implica que la violencia en nuestro país también se clasifica en razón del género y en consecuencia se valora su importancia y se prioriza su atención. A partir de la experiencia en atención de casos en los que de forma transversal existieron y existen episodios de violencia, a la luz del discurso penal vigente, es aparentemente sencillo distinguir la violencia que padecen hombres y mujeres: los primeros se ven envueltos en episodios pensados en contextos de fuerza dentro del espacio público, mientras que el escenario de las mujeres tiende a desplazarse al espacio privado, específicamente, a lo doméstico.

No obstante, pensar de esta forma invisibiliza la violencia en contra de las personas que no se identifican con este sistema sexo/genérico binario, aquí la relevancia de los significados/significantes de las palabras asociadas con violencia.

La semana pasada fue nombrada como la semana contra la homofobia y la transfobia, y si bien estas manifestaciones son actos de violencia, se les da la connotación de actos de discriminación, como si esto fuera un acto menor[1].

De acuerdo con la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED)[2] la discriminación es una práctica cotidiana que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo, de igual forma, esta Comisión contempla la existencia de grupos humanos que son víctimas de la discriminación todos los días, por alguna de sus características físicas o de su forma de vida, cuyos efectos impactan de forma negativa al enfrentarse a la pérdida de derechos y desigualdad para acceder a ellos; ocasionando aislamiento, vivir violencia e incluso, en casos extremos, a perder la vida.

Consideramos que la discriminación es un acto de violencia per se y que por ello en acciones que tienden a violentar la diferencia, específicamente por razones de identidad y/o preferencia sexual, la maquinaria jurídica también debe responder como lo ha hecho ante las exigencias de otros grupos y colectivos, nombrando esa discriminación como violencia. A pesar de la visibilidad con la que cuenta la comunidad LGBTTI, la respuesta a sus peticiones continúa teniendo retrasos significativos sobre todo en la incorporación de sus necesidades que rebasan y retan la lógica binaria de atención con la que responde el aparato estatal.

El perpetuar, discursivamente, que las agresiones a las diferencias de identidad sexo/genérica son actos de discriminación y no de violencia, reduce el impacto de sus efectos y genera al mismo tiempo un aislamiento dentro del escenario público.

Consideramos que la incorporación de las necesidades de la comunidad LGBTTI deben visibilizarse e incorporarse al gran paquete de propuestas que atiendan la violencia generalizada que vivimos en este país, no para dar un trato especial, sino para que se genere una conciencia colectiva sobre las formas de violencia que nos atraviesan como grupo humano.

No se puede negar que los impactos de la violencia son diferentes, pero el gran reto está en que estas diferencias dejen de pensarse en función del género ya que perpetuar esta forma de entendimiento invisibiliza patrones comunes en contextos hiperviolentos como el de México.

 

* Carolina Hernández Nieto es abogada de la @CMDPDH.

 

Referencias: 

[1] En un acto de honestidad, pensemos, el efecto que ocasiona la palabra discriminación en lo general tiende a ser menor al que causa leer la palabra violencia.

[2] Información está disponible aquí.

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