Hasta encontrarles

La desaparición en México es una realidad y no se comete de forma aislada sino generalizada. Podemos afirmar que forma parte de una política de los grupos del crimen organizado y también del Estado, muchas veces actuando en colusión para causar terror entre la población.

Por: Lucía Chávez (@LucyChavezV)

La desaparición de personas es uno de los crímenes más atroces que pueden sufrir las familias de las víctimas. Y es que ese crimen no sólo causa incertidumbre sobre el paradero de la persona; también, por la forma en que se comete, produce terror en la sociedad en su conjunto.

La desaparición ha sido definida como la privación de la libertad de una o más personas, cometida por agentes del Estado o por particulares, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer esa detención o de informar sobre el paradero de la persona, con lo cual se impide el que la persona acceda a la justicia.

La desaparición en México es una realidad y no se comete de forma aislada sino generalizada. Podemos afirmar que forma parte de una política de los grupos del crimen organizado y también del Estado, muchas veces actuando en colusión, para causar terror entre la población.

La práctica de la desaparición forzada ha estado presente desde los años sesenta durante la Guerra Sucia; tan sólo en Guerrero se tienen registros de más de 700 personas desaparecidas. La misma práctica se utilizó en los años noventa en contra de simpatizantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y del Ejército Popular Revolucionario. Y más recientemente, desde que se declaró la guerra contra las drogas en diciembre del 2006.

En este último periodo, durante la guerra contra las drogas, se optó por una estrategia de seguridad militarizada y violenta, cuyos resultados han sido simplemente atroces. El tráfico y consumo de drogas no han disminuido, la delincuencia organizada no se ha debilitado y la violencia cada vez más ha ido en aumento.

Es así que en México hay registradas desde el año 2007 hasta hoy 36,743 personas extraviadas o desaparecidas. Ese dato nos habla de que en promedio desaparecen más de 3 mil personas al año, 8 personas diarias. El año pasado fue el más trágico, se tiene registro de 5,477 personas desaparecidas, esto quiere decir que en promedio desapareció una persona cada hora y media.

Datos de las recomendaciones de la CNDH nos muestran que las autoridades de todos los niveles han sido responsables de desaparición forzada. En total, la CNDH suma 60 recomendaciones con incidentes de desaparición que involucran a 239 víctimas, como responsables aparecen el ejército, la marina, las policías federal, estatales y municipales.

Muchos de los incidentes que incluyen esas recomendaciones son consistentes en señalar el uso de recursos públicos para cometerlas: autos oficiales, instalaciones militares o estaciones de policía, por ejemplo. Igualmente, varios de estos casos de desaparición son acompañados de la práctica de la tortura o incluso, del asesinato de la víctima. Esto nos da una idea no sólo de la preparación para cometer crímenes atroces, sino también del involucramiento o conocimiento de altos mandos sobre la comisión de estos crímenes.

A pesar de existir datos contundentes sobre esta práctica, el gobierno ha sido omiso para investigarla, procesarla y sancionar a los responsables de cometerla. Ello genera un incentivo perverso, en donde a quien delinque y comete estos crímenes atroces “no le pasa nada”.

Organizaciones de la sociedad civil se han pronunciado por la necesidad de mecanismos extraordinarios que contrarresten a esta situación también extraordinaria de violencia acompañada de impunidad. Estos mecanismos deben garantizar la justicia de forma independiente e imparcial y también el derecho a la verdad. Uno de estos es un mecanismo internacional para combatir la impunidad que funcione mediante la cooperación internacional, para realizar investigaciones de causas sobre crímenes atroces y además para construir capacidad técnica en el Estado mexicano que le permita realizar ese tipo de investigaciones.

En el marco de la campaña No Más Impunidad, Alfonso Cuarón describe cómo la desaparición forzada es un crimen que ha dejado a miles de familias en dolor y lucha por encontrar a sus familiares desaparecidos.

 

* Lucía Chávez es coordinadora del área de Investigación de la @CMDPDH.

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