La diplomacia mexicana, ¿víctima de desaparición forzada? - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
C al cubo
Por Central Ciudadano y Consumidor
Organización sin fines de lucro que busca incidir en la ampliación y fortalecimiento de las lib... Organización sin fines de lucro que busca incidir en la ampliación y fortalecimiento de las libertades, derechos fundamentales, transparencia y educación de los ciudadanos y consumidores, para que participen con mayor eficacia en el desarrollo y evaluación de sus instituciones. (Leer más)
La diplomacia mexicana, ¿víctima de desaparición forzada?
No somos los mexicanos viviendo en el exterior los que estamos haciendo que se reduzca la inversión extranjera con nuestras manifestaciones o conferencias. No son tampoco responsables los que se manifiestan en México. Mucho menos tienen la culpa las editoriales que aparecen en periódicos internacionales. El único responsable en esta crisis es el propio gobierno, que en su ceguera no atina a ver que son las verdades reflejadas en las estadísticas del INEGI, los cientos de cadáveres que aparecen en fosas clandestinas y la actuación de los funcionarios gubernamentales los que alejan toda posibilidad de confianza en nuestro país.
Por Central Ciudadano y Consumidor
12 de diciembre, 2014
Comparte

Por: Gisela Ávila

La tarde-noche del pasado primero de diciembre, los mexicanos radicados en Praga hicimos una manifestación pacífica, en el marco de las demostraciones que se hicieron dentro y fuera del país en esa fecha. Hacía un frío glacial y llovía, así que al terminar el evento los que nos animamos a ir acabamos alrededor de una taza de vino caliente. En esta ciudad habemos pocos mexicanos, así que como quien dice, ya nos conocemos. Había pocas caras nuevas, y en el desarrollo de nuestra plática nos enteramos que una de nuestros acompañantes había sido enviada por la Embajada mexicana con el fin de monitorearnos y hacer un informe, siguiendo instrucciones de México. Comentando el tema con amigos que viven en otros países, entendimos que este patrón se repite una y otra vez.

Por las mismas fechas, se filtró a la prensa un “manual” expedido por la Cancillería mexicana en donde se dan instrucciones precisas sobre qué hacer ante críticas al gobierno mexicano, cómo contrarrestar la mala imagen gubernamental e incluso viene un apartado de preguntas y respuestas, para que sepan cómo contestar.

De repente, el “tomamos nota”, “fue una tragedia desarrollada en el ámbito local” o “Ayotzinapa es un hecho aislado” que hemos escuchado ya de la boca de varios embajadores mexicanos en los últimos días, cobraron sentido.

Y es francamente una pena. Se vuelve lamentable que funcionarios que han dedicado gran parte de su vida a trabajar por México sean reducidos por el propio gobierno a actuar como militantes de un partido, obligados a repetir mantras y vigilar a sus compatriotas mientras son controlados a través de informes para saber que están acatando las “instrucciones”.

Lejos estamos de un Servicio Exterior que tomaba vida en Alfonso Reyes, en Octavio Paz, en Bernardo Sepúlveda, en Alfonso García Robles, en Gilberto Bosques. Lejos también de los principios que facilitaron la llegada a México de miles de españoles y latinoamericanos perseguidos en sus países de origen por una guerra cruenta o un gobierno represor. Lejos de un país que concibió el Tratado de Tlatelolco o que impulsó el Grupo Contadora. Ahora la instrucción se reduce a exaltar reformas, decir verdades a medias, y contrarrestar las voces ciudadanas, con tal de atraer inversiones y vender el México de turismo, al tiempo que se allana en México el camino para la represión.

A lo largo de mi vida he tenido la suerte de conocer a varios diplomáticos mexicanos. En su mayoría son gente excepcional. Personas comprometidas con su país, políglotas, cultos, con estudios de posgrado y gran experiencia profesional, entregados a sus labores de lunes a domingo. Defensores de mexicanos, promotores de acuerdos internacionales, difusores de nuestra cultura. Gente que ha renunciado a una vida tradicional para ellos y los suyos. Y me parece un insulto que los pongan a servir de tapadera a un gobierno que se niega a ver la realidad que tiene enfrente.

Porque no somos los mexicanos viviendo en el exterior los que estamos haciendo que se reduzca la inversión extranjera con nuestras manifestaciones o conferencias. No son tampoco responsables los que se manifiestan en México. Mucho menos tienen la culpa las editoriales que aparecen en periódicos internacionales.

El único responsable en esta crisis es el propio gobierno, que en su ceguera no atina a ver que son las verdades reflejadas en las estadísticas del INEGI y otras instancias, los cientos de cadáveres que aparecen en fosas clandestinas y la actuación de los funcionarios gubernamentales los que alejan toda posibilidad de confianza en nuestro país. ¿Quién en su sano juicio querría invertir en un país en donde la cabeza del ejecutivo es exhibida en un claro caso de corrupción y conflicto de interés, y parece que no pasa nada? ¿En donde el índice de impunidad asciende a un 98%? ¿En donde desaparece gente sin ton ni son a lo largo y ancho del territorio ante la mirada cómplice de autoridades? ¿En donde se penaliza la protesta pero se trata como reyes a los criminales?

Basta mirar dentro de casa para entender que ninguna reforma estructural o decálogo de buenas intenciones será suficiente para recuperar el rumbo mientras no se haga la evaluación y el reconocimiento de los fallos institucionales y su consecuente enmienda.

Nadie ha dicho que el Presidente ordenó desaparecer a los jóvenes de Ayotzinapa. Lo que se le reclama es su lentitud en el reaccionar. Su falta de autocrítica ante los errores institucionales que permitieron esta y otras tragedias. Su cinismo y prepotencia para no dar respuestas cuando es exhibido públicamente por corrupción. Su torpeza al no entender que la sociedad mexicana es hoy diferente a la de hace dos meses. Su desconocimiento y lejanía hacia la Nación que representa.

A nuestros diplomáticos mexicanos les digo que no están solos. Forman parte de una estructura que nació casi a la par que la propia nación mexicana. Han sido un ejemplo de compromiso con las buenas causas y queremos que así siga siendo. Recuerden que si bien es cierto que están sujetos a seguir las instrucciones del titular del Ejecutivo en materia de política exterior, estas deben ser formuladas de conformidad con nuestros principios constitucionales. Ni más ni menos.

Y a ellos y a todos los mexicanos en México y en el extranjero, los invito a que trabajemos juntos en la construcción del país que queremos. Construyamos una sociedad participativa, madura y solidaria, construyamos instituciones que trabajen en beneficio de sus ciudadanos, construyamos un México en el que quepamos todos.

 

* Gisela Ávila ha vivido en varios países de Europa. Tiene experiencia de cooperación internacional entre México y la Unión Europea. Ha desarrollado proyectos culturales y educativos con comunidades mexicanas en el exterior.

 

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.