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Por Central Ciudadano y Consumidor
Organización sin fines de lucro que busca incidir en la ampliación y fortalecimiento de las lib... Organización sin fines de lucro que busca incidir en la ampliación y fortalecimiento de las libertades, derechos fundamentales, transparencia y educación de los ciudadanos y consumidores, para que participen con mayor eficacia en el desarrollo y evaluación de sus instituciones. (Leer más)
Los consumidores y la Estrategia Digital Nacional
De los 45 millones de personas con acceso a Internet en México, según datos oficiales, sólo 37 por ciento compra en línea porque al resto le da desconfianza. Y la recién presentada Estrategia Digital Nacional no está acompañada de garantías reales sobre la protección de datos personales.
Por Central Ciudadano y Consumidor
28 de noviembre, 2013
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Por: Carlos Martínez Velázquez (@carlosmartinezv)

El lunes pasado la Presidencia de la República presentó la Estrategia Digital Nacional (EDN), que pretende ser la política rectora en la materia para este sexenio. Independientemente del análisis particular que merezca dicha estrategia en su conjunto, nos gustaría enfocarnos en lo que concierne al comercio electrónico, pues es el tema más tangible para los consumidores. Si bien no es lo único en relación a los consumidores, dado que se deben ver asuntos como la garantía de derechos humanos y neutralidad de la red, es en el que se pueden identificar algunas variables de lo que sucede en línea.

El punto 8 de la EDN es “Potenciar el desarrollo del comercio electrónico” a través de, entre otros puntos (destaco los más importantes): a) promover el uso de Internet para hacer compras en línea y mediante teléfonos móviles, b) promover la confianza de la población en el comercio electrónico y c) generar un marco regulatorio claro, flexible e incluyente para emprendedores, distribuidores al menudeo y bancos. Sin duda estos tres puntos suenan muy bien, pero es importante analizar la manera en que se van a instrumentar.

El año pasado en una presentación pública, el director de Producto de Visa México, Mauricio Braverman, hablaba sobre los retos del comercio electrónico en el país. Los factores que mencionaba como oportunidad para acrecentar el comercio en línea eran el acceso a Internet, la penetración de servicios bancarios, y la oferta de productos en la red; invirtiendo de manera focalizada en estos puntos se podría aumentar en más del doble el monto de las transacciones en línea que se hacen en México . Estos rubros están en el ámbito de la infraestructura y es en donde se espera que haya participación pública y privada para alcanzar las metas de cobertura y penetración.

Pero, ¿qué pasa con las actitudes de los consumidores sobre las ventas en línea? En México, según datos de la extinta COFETEL, hay 45 millones de personas con acceso a Internet, 37% de ellos declara comprar en Internet y este 2013 generarán transacciones de comercio en línea estimadas en más de 121 mil millones de pesos . La pregunta de fondo es por qué teniendo acceso hay usuarios que deciden no comprar en Internet. La respuesta se podría resumir en “es la confianza, estúpido”.

De acuerdo con la AMIPCI, 17% de los internautas les da miedo proporcionar información de su tarjeta de crédito/débito, al 17% no les da confianza proporcionar datos personales, 25% no confía en que el producto les vaya a llegar a su casa. En total, 6 de cada 10 posibles compradores en línea no lo hacen por desconfianza e incertidumbre sobre sus transacciones, por lo que debemos preguntarnos qué medidas hay desde la industria, el gobierno o la sociedad civil para dar seguridad a los consumidores en sus compras por Internet.

Una parte importantísima es la instrumentación de la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares (LFPDPPP), la que establece los requisitos de seguridad que deben de cumplir las empresas en el tratamiento de los datos que los consumidores otorguen a Internet. Junto con la Secretaría de Economía, el IFAI ha echado andar mecanismos de corregulación con empresas certificadoras del cumplimiento de estos estándares, sin embargo, hasta la fecha no hay para la población resultados claros en la aplicación de esta ley ni en las sanciones que se establecen a quien la viole (hasta ahora el caso más emblemático es el de Banamex). Aquí los consumidores debemos de ser más exigentes con las empresas, debemos siempre pedir los avisos de privacidad de datos, incluso en las encuestas de satisfacción que luego nos hacen los restaurantes.

También debemos de vigilar los esquemas de autorregulación de asociaciones empresariales que existen actualmente, como el sello AMIPCI, que trata de acreditar a las empresas que cumplen en materia de protección de datos. Si bien es un buen intento, este tipo de instrumentos de autorregulación deben promover la transparencia hacia el consumidor y ser claros en evidenciar a las empresas que no cumplen con los códigos. Hay que recordar que la autorregulación debe de entenderse como estándares voluntarios superiores a la Ley, pero esta última debe ser la base de cualquier relación comercial.

En materia de datos, los consumidores deben también estar al tanto de las políticas de DNT (Do Not Track) que establezcan los sitios web, pues los usuarios tienen derecho a elegir si quieren o no ser seguidos en sus actividades on-line por terceros. Lo anterior, porque además del derecho, se pueden generar estrategias de marketing focalizado a usuarios con base en su actividad en línea. En Estados Unidos, la Better Business Bureau, que arrancará operaciones en México el próximo año, ha desarrollado junto con la industria el Programa de rendición de cuentas sobre publicidad en Internet que busca regular este tipo de publicidad en línea, estableciendo compromisos de las empresas para los consumidores.

Por último, la EDN proponía un marco regulatorio flexible e incluyente para emprendedores y banca. Aquí el gobierno debe adoptar la filosofía de la regulación democrática en que se establezcan mecanismos claros de transparencia, participación ciudadana y deliberación social en torno al marco regulatorio de la economía digital. Esta regulación, si bien tiene como meta la generación de inversión, innovación y competitividad, debe, por lo que hemos dicho, poner siempre en el centro al consumidor con sus libertades y derechos.

Sin duda, la presentación de la Estrategia puede sonar muy bien, pero “digitalizar” a todo el mundo no es suficiente. El Estado, en su responsabilidad, debe fortalecer las áreas sustantivas que garanticen los derechos básicos a los consumidores en línea. Esta estrategia de poco servirá si no se toman en cuenta los distintos aspectos que aseguren la ampliación de libertades de los individuos y la garantía de sus derechos.

 

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Lo anterior, en comparación con Brasil para datos de 2009 en ambos países.

Según la encuesta/estudio sobre comercio electrónico 2013 elaborado por AMIPCI

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