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Ordenar la pandemia
Por David J. Sánchez Mejía
18 de marzo, 2020
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que la infección respiratoria causada por Covid-19 alcanzó el grado de pandemia el 11 de marzo de 2020, debido a los niveles alarmantes tanto de propagación como de amenaza. En México, no ha habido una declaratoria formal sobre la gravedad de esta enfermedad. Ello ha propiciado que no exista una acción coordinada para atender la emergencia, por lo que autoridades estatales, federales e incluso los particulares, hayan adoptado distintos tipos de medidas de manera unilateral.

Lo anterior hace indispensable que se analice —desde el derecho— la manera en que se puede hacer frente de manera eficaz y ordenada a una situación como la que vivimos, pues las posibles consecuencias jurídicas de no hacerlo van más allá del ámbito estrictamente sanitario.

La Ley General de Salud prevé un conjunto de enfermedades transmisibles respecto de las cuales deberán realizarse actividades de vigilancia epidemiológica, de prevención y control, de manera concurrente entre la federación y los Estados. Esta lista de enfermedades puede ser adicionada con aquellas que determine el Consejo de Salubridad General. En materia de prevención de enfermedades trasmisibles, corresponde a la Secretaría de Salud federal establecer el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, mientras que la operación de los servicios compete a las entidades federativas, las cuales deben informar de manera inmediata a la Secretaría cualquier caso de enfermedad epidémica.

Sin embargo, cuando se está ante una enfermedad transmisible considerada como una epidemia de carácter grave, la Constitución y la propia la ley prevén otros mecanismos que deben ser observados.

En primer lugar, la Constitución establece que el Consejo de Salubridad General y la Secretaría de Salud son autoridades sanitarias cuyas disposiciones serán ejecutivas y obligatorias para todas las autoridades administrativas del país cuando se presente una epidemia grave. Lo anterior, en palabras del constituyente, porque “si la autoridad sanitaria no tiene un dominio general sobre la salubridad de la República en todo el país, para dictar sus disposiciones y ponerlas en vigor, estas dejarán de ser efectivas en un momento dado para evitar las consecuencias de contagios o invasión de enfermedades epidémicas”.

En segundo término, la Ley General de Salud instaura la acción extraordinaria en materia de salubridad general, la cual le corresponde ejercer a la Secretaría de Salud, y prevé que dicha Secretaría valore aquellos lugares del territorio nacional en que cualquier enfermedad transmisible adquiera características epidémicas graves. Por su parte, la declaratoria a través de la cual se determina la “gravedad” de una enfermedad corresponde al Consejo de Salubridad General, que deberá aprobar y publicar dicha determinación en el Diario Oficial de la Federación.

De tal modo, la declaratoria de gravedad de la epidemia que enfrentamos no es solo un acto formal por parte del Consejo de Salubridad General, sino uno constitutivo que es el detonante necesario para que las autoridades sanitarias y administrativas de todo el país actúen de manera coordinada bajo un mando central que recae en el propio Consejo a partir de las disposiciones que este emita y que la Secretaría de Salud ejecute.

Esta declaratoria evitará que las acciones unilaterales y poco coordinadas continúen. Además, dada la complejidad sanitaria, económica y social que pueden representar las medidas que se lleguen a dictar en un momento dado, estas deberán emanar del Consejo de Salubridad General, para que sean deliberadas a partir de aspectos técnicos que garanticen su viabilidad y eficacia, alejándolas de aspectos ideológico o políticos.

Es importante tener presente que, en más de 179 años de historia —incluyendo 103 años de vida constitucional—, el Consejo de Salubridad General ha trascendido ideologías y ha sido el encargado de hacer frente a situaciones complejas como las que hoy se nos presenta.

Por ello, resulta indispensable que el Consejo de Salubridad General sesione de manera extraordinaria, declare la gravedad de la epidemia y dicte las medidas necesarias para enfrentarla, pues solo en función de esto se podrá, en lo posible, ordenar la pandemia.

* David J. Sánchez Mejía (@Davosmejia) es Socio en Ceballos, Cossío & Sánchez (@CCYS_MX).

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